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Jack Bravo, un viajero del saber

Jack Bravo es un amante del rock metal. Tiene gafas cuadradas, usa pajarita y lleva aretes. Su estilo de conducción es muy especial, y llama a los televidentes “viajeros del saber” en el programa Atomun, de teleSUR.

Venezolano y cercano a los 40, Bravo considera su fecha de nacimiento muy especial. La comparte con Vladimir Putin, a quien considera un gran líder; con el vocalista y compositor Thom Yorke, conocido por la banda Radiohead, y la Virgen del Rosario.

Estos tres acontecimientos no son aleatorios: Jack es un melómano que ha cursado estudios de geopolítica y su formación tiene una fuerte influencia católica.

“El tema de fe y ciencia a veces puede parecer chocante, pero yo creo que casos como el de Newton o el de Galileo, o inclusive el transversalizar el creer, pero siempre respetando cualquier tipo de fenomenología del ser humano, es importante en la construcción de nuestra diversidad”, dice.

Estudiar, aprender y el periodismo científico

Bravo es licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Bicentenaria de Aragua, en Venezuela. “El tema de la ciencia viene desde mi adolescencia, porque yo soy bachiller en Ciencias, de un colegio premilitar en Valencia, estado Carabobo”, detalla.

Asimismo, reconoce que las ciencias siempre lo han motivado. A veces dice en tono de broma que es un astronauta frustrado.

“La Vía Láctea, las nebulosas son más hermosas y fascinantes para mí”, aclara.

Desde muy pequeño, Jack aprendió la importancia de socializar el conocimiento. “No podemos ser parcelas, tenemos que divulgar todos y cada uno de los alcances. Podemos tener las ideas, pero es importante darles forma y, sobre todo, compartirlas”.

Esta última idea influyó mucho en su trabajo como conductor de Atomun: enseñar, educar y entretener.
“Podemos divertirnos aprendiendo”, destaca.

Jack no para de estudiar. Actualmente realiza un doctorado en Ciencias de la Educación. Es magíster en Economía Política Latinoamericana y Caribeña y dentro de poco termina un diplomado de Edición del Libro y Promoción de la Lectura. Además, se encuentra en fase final también de un diplomado de Geopolítica, Comunicación y Poder.

“El estudiar, el formarme como una parte complementaria, es como cuando respiras, cuando tomas agua. En mi caso siempre tengo la necesidad de aprender y, sobre todo, compartir esa experiencia para mí es muy grato”, asevera.
Tras culminar sus estudios universitarios, comenzó como periodista de política y sucesos de economía. Sin embargo, fue teleSUR quien le ayudó a vincularse al periodismo científico.

Jack pasó de ser redactor a encargarse, además, de producir Atomun. Ahí agradece la confianza de muchísimas personas que le permitieron avanzar en su carrera. Sobre el periodismo científico, destaca que tiene que ver con la investigación, el contrastar un hecho o el tener un manejo disciplinado y de atención a lo que es la información y los contenidos.

“Lamentablemente la información se ha vuelto una mercancía o un negocio. Estamos ante la amenaza de las fake news, de los intereses hegemónicos y creo que es un tema de conciencia, un tema de también de nuestra formación ideológica”, detalla.

Resalta además a Cuba, “más allá de lo que puedan decir las corporaciones mediáticas para desfigurar la esencia del cubano. Personas que escriben al Facebook o personas que voy conociendo, como hace poco conocí a los makers (Abel Majuelos y todo ese equipo), que llevan la ciencia de manera altruista y lo que provoca es visibilizar ese trabajo.
“Yo creo que ahí es donde el periodismo científico cobra más vida. El hecho de transmitir información valiosa de ciencia, tecnología e innovación en pro de la humanidad, pero también haciendo análisis y crítica, no de manera destemplada, sino de advertir y alertar a la gente”.

Solo por… teleSUR

Bravo se había puesto nuevos retos en su vida profesional. Salió de un cargo de editor en un medio fuera de la capital y deseaba incursionar en Caracas.

Envió su currículo a varios sitios, uno de ellos, teleSUR. Tras un mes sin respuesta, un jueves en la tarde lo llamaron para verlo un lunes y realizarle un examen.

“La prueba fue bastante interesante porque fue de economía. Era para la vacante del programa Impacto Económico, que para mí fue una escuela. El resto ha sido como una historia bien bonita o bien simpática, porque comencé siendo ese redactor retraído, ensimismado, cubriendo economía de la región, economía internacional dura, Europa, China”, recuerda.

Luego vinieron más oportunidades dentro del canal. Por su timbre de voz particular no imaginó que comenzaría a hacer voces en off para las notas de Impacto Económico. Fue una sorpresa, en tanto no le gustaba escucharse; sin embargo, parecía gustarle al resto de los colectivos del canal.

Luego estuvo en El Punto en la I y pasó a realizar investigaciones duras mientras se involucraba con Atomun hasta hoy, donde es una de las figuras esenciales del programa.

Ese espacio ha sido como un hijo adoptado para Jack y se ha vuelto muy receloso con él. Además, se involucra con la realización de cápsulas para la multimedia del canal con el nombre de En bytes.

De ese modo, dice Jack, teleSUR se acerca a esa sociedad en red que demanda de conectividad, pero también hay que hacerlos reflexionar y tener un sentido y pensamiento críticos “sin perder nuestra independencia, nuestra autonomía y, sobre todo, nuestro sentido de identidad de los pueblos de América Latina en pos de la Patria Grande”.

Atomun en la pantalla

De acuerdo con Jack Bravo, uno de los valores más importantes de Atomun es la educación.

“Creo que he sido muy tozudo con el hecho de que el manejo de la información hay que hacerlo de manera pedagógica. Hay que enseñar a actuar, a construirnos en ese aprendizaje. La información puede ser la misma: un dron, un robot; ¿pero para qué lo necesitamos? ¿por qué es importante la inteligencia artificial? Para mí los valores están en su lema, en su eslogan: la ciencia, tecnología e innovación al servicio de los pueblos”.

Asimismo, destaca la importancia de lo que Hugo Chávez señalaba como “empoderarnos en el conocimiento”.
“Puede que las grandes transnacionales, las potencias, tengan ese gran caudal económico de infraestructura al momento de llevar adelante un emprendimiento; pero la idea, la creatividad, el talento, lo tiene cada uno de los hombres y mujeres que habitan en esta tierra y que apuestan a desarrollar esos emprendimientos”, resalta.

Agrega que Atomun representa una ventana de comunicación emancipadora, libre para llevar contenidos de calidad a una audiencia latinoamericana que demanda de saberes educativos y que entretengan.

“Creo también en la importancia de la narrativa audiovisual, pero con contenido, con sustancia, porque de nada me sirve a mí reseñar un robot en la India o en Pakistán, sin saber para qué lo vamos a usar.

“Hay que empezar a resaltar esos valores que son intrínsecos a cada uno de esos emprendimientos de desarrollo científico tecnológico. Creo que allí es donde tenemos la labor y la obligación de transmitir una fuente tan bonita como es la ciencia, la tecnología y la innovación, más allá del mero mercantilismo que pueda representar la nueva salida al mercado de determinado smartphone o tablet, porque eso es para el consumo.

“Si bien consumimos artefactos, o una gran parte de la sociedad es altamente consumista, también tenemos que consumir valores, consumir ética… Consumir, pero en pos de nuestros pueblos y defendiendo nuestra identidad”.

Experiencias de vida y ciencia

El periodismo científico aporta momentos de emociones y satisfacción. Gracias a su vinculación con Atomun y teleSUR, Jack Bravo tiene en su memoria algunos momentos que son icónicos en su devenir.

Entre ellos cita una de las experiencias que ha tenido con el programa: conocer la Agencia Bolivariana de Actividades Espaciales, la ABAE. Allí entró en contacto con su gente y supo del manejo de los satélites de comunicaciones como el Simón Bolívar, el geoestratégico geoestacionario Miranda; también del Sucre. En particular, este último trascendió porque teleSUR transmitió en directo su lanzamiento al espacio.

También quedan con cariño en la memoria de Jack sus emisiones en la Empresa Venezolana de Industria de Tecnología VIT y cómo se hacen las laptops en el país. Señala, que “el conocer gente que ha sido vapuleada atacada por intereses mezquinos de la hegemonía con el tema bloqueo y que apuesta a desmantelar y a desanimar a mucho talento, pero la constancia, el esfuerzo, esas son cosas maravillosas”.

Otro de los momentos que marca como hitos en su carrera es la primera vez que presentó Atomun. “Estaba muy nervioso, a pesar de que el programa se graba, pero era como meterme en la piel y sabiendo el compromiso que tenía para dirigirme a una audiencia tan exigente como la de teleSUR”, dice.

También le satisface la red de amigos y colaboradores que ha formado alrededor del mundo, especialmente en América Latina y que llama cariñosamente sus “viajeros del saber”. Asimismo, le causó gran alegría ser nombrado miembro de honor de la Red Social Integrada de Educación, Ciencia y Cultura de la Coordinadora Internacional Tesoro.

“Que personas como la Red Internacional se hayan fijado en mí para designarme como un miembro de honor me deja sin palabras”, dice.

El futuro

Jack tiene muchas ideas para Atomun en su horizonte: “es bastante amplio”, asegura.

Habla de un noticiero diario de tecnología, establecer contenidos para otras plataformas, o poder incluso hacer webinars o interactuar como una especie de escuela de tecnología emancipadora.

“Eso lo determinará el tiempo, quizá, o las demandas. Pero el horizonte de Atomun siento que es bastante amplio, porque hablamos de ciencia, tecnología y, luego, adaptarnos a contenido fresco, tratar de posicionar un mensaje con respeto, con identidad, con autodeterminación de los pueblos a través de las plataformas digitales y manteniendo también nuestra señal televisiva.

“Yo creo que para mí sería un horizonte bastante positivo crear redes de colaboración basadas en ciencia, tecnología e innovación, con un sentido altruista y con un uso consciente de cómo son las tecnologías. Para mí son dimensiones dentro de ese multiverso que nos puede brindar Atomun y, sobre todo, Telesur”, concluye.

Amante del rock tiene recuerdos como este, con Mark Stoermer, bajista de The Killers.

Jack Bravo estudia día a día, produce Atomun y consume cómics, que alterna con sus lecturas sobre política y filosofía. No pasa un día de su vida sin escuchar rock y prácticamente cada foto suya tiene un gesto que nos remonta al personaje Spock de Star Trek. Sigue luchando por posicionar miradas antihegemónicas de los medios de producción tecnológica, de las tecnologías en sí y por la democratización de la ciencia. Mientras, los televidentes de todo el mundo estarán cada mañana de sábado montando a su nave como viajeros del saber.

(Tomado de Juventud Técnica)

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