PERIODISMO CULTURAL

La rumba de fiesta

Surgido en el año 1999, durante la campaña por la liberación de los cinco cubanos antiterroristas injustamente presos en diferentes cárceles de Estados Unidos, el Festival Timbalaye 2020, La ruta de la rumba, en su duodécima edición comenzó este jueves, vía online, y concluirá el venidero domingo bajo el eslogan: Porque somos un país con sentimiento rumbero.

Con este encuentro virtual la cultura cubana prosigue su extenso programa de enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19, como lo ha hecho desde que se decretó el aislamiento social para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

Timbalaye 2020 fue inaugurado por su fundador, el bailarín y coreógrafo cubano, Ulises Mora, presidente del evento y Doctor Honoris Causa de la Universidad Latinoamericana de México. Sus palabras antecedieron al coloquio internacional El desafío cultural de La Rumba y el patrimonio inmaterial de Cuba y del mundo en sus caminos hacia la resiliencia cultural en tiempos de Covid-19, ocasión en que también intervino Lisset Argüelles, Consejera Cultural de la Embajada de la República de Cuba en Italia, entre otros musicólogos y personalidades conocedoras de esta expresión musical. Igualmente se presentó el video clip de la agrupación rumbera Iyerosun, dedicado al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Esta edición cuenta con la participación de agrupaciones de Pinar del Río, La Habana, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba. Habrá homenajes a acreditados grupos y rumberos, entre ellos Reinaldo Brito, uno de los autores y compositores más prolíficos del género, y Juan Campos Chan, cantante, co-fundador del grupo Yoruba andabo.

Durante este importante suceso de la cultura insular será presentada la revista cubana de rumba y cultura popular, Timbalaye, así como el libro Su cuero no es pa tambó, de María Elena Mora, dedicado al  cumpleaños 80 de Miguel Barnet.

En los diferentes conciertos organizados por Timbalaye actuarán, entre otros, los grupos Iyerosun, Osain del monte, Cunalungo, Clave de rumba, Afrocuba (dedicado a su 63 aniversario), Muñequitos de Matanzas (dedicado a su 67 aniversario), Rumberos de Mayabeque, el rumbero Román Días (desde New York), Tambor Yuca, Tumba francesa de la Caridad de Oriente, Rumba Lay, Rumbatá, Yoruba Andabo, Obba Ilú Ará (Guantánamo), Bonito Patua y Renacer Cosía.

El domingo 30, desde Italia, llegará el espectáculo Una rumba por la esperanza, lección de rumba y folclor cubano, a cargo de los coreógrafos Irma Castillo y Ulises Mora, con su escuela de bailes cubanos Clave de Son, con sede en Roma.

Igualmente habrá trasmisiones online desde Veracruz, México, con la actuación de Delfino Guerrero (Arpista), Fabiola Jaramillo (cantante), Reyna Fierro (cantante), Compañía Artística Xalhabana, Ballet Folklórico Xochiquetzal y el Trío Puerta de Oro.

Insertado dentro de las actividades concebidas por el Ministerio de Cultura (Mincult) para el cierre del verano, sus principales incidencias se trasmitirán —hasta el domingo— al mundo por StreamingCuba, desde el canal de YouTube del Mincult  y más de 120 páginas de Facebook, cada día desde las 3:00 p.m. hasta las 5:00 p.m., con el apoyo de los consejos nacionales de Casas de Cultura y Patrimonio Cultural, el Instituto Cubano de la Música, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saiz y la Fundación Fernando Ortiz, entre otros organismos e instituciones.

Calificado como uno de los principales  eventos promotores de la cultura cubana a nivel internacional, Timbalaye se realiza cada año especialmente dedicado a exaltar la rumba, como un género musical y un estilo de danza auténticamente insular, con raíces africanas, declarado por el Comité Intergubernamental de la Unesco —reunido en Etiopía el  30 de noviembre de 2016—, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Baile con características muy típicas

Baile con características muy típicas, cuyos antecedentes se remontan a los cálidos ambientes festivos de los negros libres y sus descendientes —siglos XVIII y XIX—, pertenecientes a distintas étnicas africanas, en los barracones, los campos y zonas suburbanas como bateyes y caseríos cercanos a los ingenios, prontamente se trasladó a la vida urbana en los solares de diferentes regiones del archipiélago, principalmente en La Habana y Matanzas, desde donde se extendió a otras regiones.

Compuesta por estruendosos y rítmicos toques, cantos, bailes y pantomimas este género nacido en medio del colonialismo español y a través del desarrollo del sector azucarero, es una de las expresiones musicales de mayor arraigo  popular, que a través del tiempo se ha extendido hacia otras naciones; aunque el eminente escritor Alejo Carpentier apuntó que algunos de sus elementos provienen de Santo Domingo y otras regiones de América Latina, que coinciden con ciertas formas de danza que, procedentes de este continente, hicieron furor en España.

Una de las características de este género son sus recurrentes improvisaciones, en las que sus intérpretes se refieren a la vida cotidiana, acompañados de tambores de duelas —quinto, salidor y tres golpes; marugas metálicas —nkembi— las  claves que marcan el ritmo de los cantantes. Muchas agrupaciones, sobre todo en el guaguancó, incluyen cajones o envases de madera. Además de este último estilo nacido en La Habana, en nuestro país existen otros que germinaron en Matanzas, como la Columbia y el yambú.

Ese rico caudal de experiencias y motivaciones genuinamente ancladas en el pueblo cubano, muchas veces asociado a la práctica de la religión Yoruba, sobre todo entre las capas de la sociedad más humildes y marginadas, las cuales constituían sus principales promotores hasta el triunfo de la Revolución Cubana, cuyo extraordinario programa de rescate de nuestras tradiciones, ubicó a la rumba en el sitio que merece como una de nuestras más auténticas danzas y cantos, hoy llevada —y ovacionada— en los más disimiles escenarios de todo el mundo, gracias a la excelente formación de sus intérpretes en el sistema nacional de enseñanza artística, aunque buena parte de ellos provienen del Movimiento de Artistas Aficionados.

Sobre estos y otros temas de trascendental importancia en el reconocimiento y preservación de este género, trató el coloquio internacional de este encuentro, durante el cual se produjeron conciertos, de grupos conocidos y de proyectos folclóricos, además de entrevistas y charlas de destacados rumberos. Todo ese movimiento interactuó con el público aficionado a esta expresión musical en los barrios a través de las vías de comunicación virtuales, en tiempos que tal solución reclama la puesta en práctica de novedosas ideas que, desde la distancia necesaria impuesta por la Covid-19, reactiven a la rumba cubana e incorporen a esta fiesta a todos aquellos que la cultivan.

En tal sentido vale apuntar que no existe un solo municipio o ciudad más o menos extensa en los que no exista un grupo de rumberos aficionados.

Igualmente habrá trasmisiones online desde Veracruz, México, con la actuación de Delfino Guerrero (Arpista), Fabiola Jaramillo (cantante), Reyna Fierro (cantante), Compañía Artística Xalhabana, Ballet Folklórico Xochiquetzal y el Trío Puerta de Oro.

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