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Televisión digital: cuando su historia aún se escribe en Cuba

Octubre de 1950. Mi abuelo tenía nueve años y seis meses cuando las pantallas de aquellos desconocidos y deseados artefactos emitían las primeras imágenes que inauguraban, desde las vidrieras de las tiendas capitalinas, la televisión en Cuba.

Veintidós años más tarde tuvo su primer televisor, un Electrón comprado por 508 pesos por ser obrero destacado, primero como tractorista y luego como económico de la Empresa municipal de Cultivos Varios.

Los cambios tecnológicos siempre han estado condicionados por la sociedad. Mi abuelo no lo dice, pero lo piensa. Ahora, frente a mí, intenta justificar cómo al pasar un tiempo debió sustituir el Electrón, a cambio de unas monedas de más, por un Krim y luego el Krim por un LG.

Cuando en 2013, en Cuba comenzaba a desplegarse la señal digital terrestre, en el Instituto de Investigación y Desarrollo de Telecomunicaciones (Lacetel) se instaló el Laboratorio de Televisión Digital y se comenzaron a comercializar las cajas decodificadoras tipo Set-Top-Box, mi abuelo aún no entendía las ventajas de aquel anexo material y hasta lo evaluaba con recelo por considerar su compra más un lujo que una necesidad.

Todo ha sido cuestión de meses para que esa humanidad y su desarrollo que no menciona, pero en la que no deja de pensar, vuelva a imponerle un cambio. Hace seis meses la caja codificadora es otro de los objetos que sostiene su multimueble.

TDT es el acrónimo que representa el enunciado Televisión Digital Terrestre, resultado de la aplicación de la tecnología digital a la señal de televisión que es transmitida por medio de ondas hercianas terrestres, propagadas por la atmósfera sin necesidad de cables o satélites, las cuales son recibidas por medio de antenas VHF o UHF convencionales.

En contraste con la televisión tradicional o analógica, la televisión digital codifica sus señales de forma binaria (sistema numérico de dos dígitos: el 0 y el 1) posibilitando la creación de aplicaciones interactivas y la capacidad de transmitir varias señales en un mismo canal asignado.

Año 2009. En Cuba especialistas del Ministerio de las Comunicaciones, el Ministerio de Industrias, el Instituto Cubano de Radio y Televisión iniciaban el Proyecto de la Televisión Digital Terrestre coordinado por la Empresa de Radiocomunicaciones y Difusión de Cuba (Radiocuba).

Desde aquel momento, varios procesos han pautado la implementación de la tecnología. De acuerdo con información publicada en el sitio web del Grupo Empresarial de la Informática y las Comunicaciones (GEIC), el primer paso se armó con estudios y pruebas de la televisión digital con los estándares existentes en el mundo.

Luego, en el año 2013, se inició la transmisión de las señales en definición estándar (Standard Definition, SD) con La Habana como “zona de demostración”, lo cual permitió realizar mediciones y ajustes en el equipamiento instalado para garantizar estabilidad y calidad en el servicio.

Infografía: Ary Vicench.

En la Isla ya coexistían la señal analógica y la digital, hecho que probó la entrada a la etapa de simultaneidad, primera fase del Proyecto.

Posterior a este periodo, al igualar la cobertura analógica a la digital con el objetivo de alcanzar un mayor acceso, se abrió la fase intermedia de transición, o despliegue del primer servicio de televisión digital, experimentada en la Isla de la Juventud, por ser un territorio pequeño y en cinco municipios de Sancti Spíritus, cuyos transmisores fueron modernizados tras el incendio de la torre de San Isidro en 2016.

Una vez terminado el proceso, comenzará en todo el país la planificación del llamado apagón, que representa la salida total de la señal analógica.

Así será posible el despliegue del segundo servicio de televisión digital, última fase en la que se planifica un período de completamiento de cobertura en el que se pretende llevar el servicio a las denominadas zonas de silencio o regiones cuya intrincada ubicación geográfica obstaculiza la calidad de la señal.

Cuando a inicios de este año, el Director Técnico de Radiocuba, Carlos Arencibia García, precisó esos datos al diario Granma, aclaró también que el posicionamiento de este tipo de tecnologías se basa en la obsolescencia de los equipos, además de las ventajas técnicas relacionadas con la disminución del consumo energético en los centros transmisores y la descongestión del espectro radioeléctrico.

En el mundo están reconocidos cuatro estándares internacionales: el Comité de Sistemas de Televisión Avanzada (ATSC, por sus siglas en inglés), desarrollado en Estados Unidos, la Radiodifusión Digital de Servicios Integrados (ISDB-T), originario de Japón, Digital Video Broadcasting (DVB), procedente de la Unión Europea y el Digital Terrestrial Multimedia Broadcast  (DTMB), elaborado en la República Popular China.

Este último modelo fue el adoptado por Cuba, después de un riguroso análisis que involucró una serie de factores técnicos, económicos, políticos y sociales.

Hugo Fernández Mac-Beath, especialista de la Dirección de Desarrollo Tecnológico del GEIC, explicó que el estándar DTMB, conocido como la norma china, es superior al resto en cuanto a la sensibilidad de recepción, el sistema de corrección de errores, los índices de captación y de penetración y la resistencia al ruido compulsivo.

Sin embargo, mediadores de índole económico, político y social intervinieron en la decisión final, pues se tuvo en cuenta que la norma garantizara la transferencia tecnológica a un nivel que permitiera el desarrollo y fabricación en Cuba de los equipos de recepción (televisores y cajas codificadoras).

Dentro del proceso de implementación ha sido determinante para el incremento de la celeridad de apropiación tecnológica del estándar, el intercambio continuo de conocimientos entre especialistas de alta capacitación vinculados al desarrollo del modelo y expertos cubanos.

Aunque la prestación más inmediata que distinguen las personas sea la nitidez en la percepción de la imagen, la televisión digital permite nuevos servicios en el espacio de frecuencia ocupados por la señal analógica, lo que propicia un mayor despliegue de la telefonía móvil 4G, así como la introducción de canales de programación.

Propiedad que posibilitó la reciente habilitación de dos nuevos canales de alta resolución denominados HD3 y HD4, a partir de la instalación de una nueva “cabecera de línea” que crea facilidades técnicas para la ampliación de señales.

Ahora, al terminar de escribir, pienso en el español Manuel Vázquez Montalbán cuando dijo: “Los dioses se han marchado, nos queda la televisión” y entonces vuelvo a pensar en mi abuelo que con 79 años no puede entender arduas explicaciones sobre tecnología, y que reduce la más encumbrada terminología técnica a sus aportes lingüísticos, pero que ha visto, a través de la televisión y sus cambios, a un solo país.

Imagen destacada: Ary Vicench.

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