COVID-19. Reportes periodísticos

Guamuhaya sin coronavirus o la historia no contada de la pandemia

Por Roberto Alfonso Lara

El macizo de Guamuhaya permanece libre del nuevo coronavirus. Desde que el 11 de marzo trascendió la noticia del primer caso positivo en Cuba, en el lomerío de Cienfuegos ni sospechosos existen de la pandemia. Pareciera que a la Covid-19 le flaquearon las piernas ante el rigor de las medidas que abarcaron los puntos más altos e intricados de la montaña.

Fredy Luis Sánchez, presidente del Consejo popular Cuatro Vientos-El Sopapo y diputado a la Asamblea Nacional, explica que “desde el instante en que comenzó el tema de la cuarentena en el país, se habilitó un punto de pesquisa en el único acceso que tenemos, el cual limita con las provincias de Villa Clara y Sancti Spíritus”.

La emergencia sanitaria condujo también a replantearse la atención médica. Junto a mensajeros de Salud, farmacéuticos, estomatólogos, médicos y enfermeros, trabajadores de las salas de televisión y video, así como de los sectores de Educación y Deportes, contribuyen a la pesquisa diaria que se realiza a los habitantes de la serranía cienfueguera.

“A veces las personas solo quieren al médico, pero este no puede estar en todos los lugares ni a la misma hora. No obstante, la población se muestra satisfecha y segura con las alternativas que hemos implementado y hasta ahora no tenemos ni el primer caso sospechoso o con síntomas de la Covid-19”, confirmó Luis Sánchez.

Fredy Luis Sánchez, presidente del Consejo popular Cuatro Vientos-El Sopapo, asegura que en los mini-restaurantes de la montaña se elaboran por encargo hasta 200 raciones de comida todos los días./Foto: Juan Carlos Dorado

Cuatro Vientos-El Sopapo comprende más del 50 por ciento de la geografía del macizo de Guamuhaya. Ello, sin embargo, no sofoca el sentido de responsabilidad de Anayansy Ramírez Pacheco, quien cursa el segundo año de la carrera de Medicina. La joven recorre a pie varios kilómetros para conocer el estado de salud de los moradores del lomerío.

El trabajo es un poco difícil ya que esta zona se torna algo complicada. Las casas quedan muy distantes unas de otras. Atiendo 55 viviendas y a casi 200 personas, de las cuales 44 superan los 60 años de edad. Además, apoyo a dos provincias: el consultorio en el que estoy pertenece a un área de Sancti Spíritus, pero de regreso a mi casa pesquiso a familias de Cienfuegos y reporto la información recogida al hospital de San Blas. Aquí, gracias a Dios, la cosa ha ido bien; la gente no se ha enfermado ni de catarro”, apuntó.

Celina Padilla Santiesteban, vecina de la comunidad de Ballesteros, da fe de cuanto sostienen las autoridades políticas, gubernamentales y sanitarias: “Bastante bien estamos —dice—; todo el mundo nos visita. Vienen por la mañana y nos preguntan cómo estamos, cómo dejamos de estar, y estamos bien”.

Celina Padilla Santiesteban, vecina de la comunidad de Ballesteros, se siente protegida en estos tiempos de Covid-19./Foto: Juan Carlos Dorado

Esa sensación de bienestar que perciben alrededor de 2 mil 120 personas residentes en la montaña, responde igualmente a las estrategias aplicadas para garantizar una distribución y comercialización equitativa de alimentos y artículos de higiene, procurando siempre la protección de los grupos vulnerables.

De acuerdo con Luis Sánchez, “recibimos abastecimientos, nos surten con periodicidad. La mayoría de los pobladores ha podido comprar de lo que ha entrado: el aseo, el pollo, el poquito de aceite, que son en definitiva los productos de más demanda. Los dos puntos de recaudación en divisas, el de Cuatro Vientos y El Sopapo, organizan la venta por asentamientos”.

La experiencia de El Sopapo ha sido efectiva a juzgar por las opiniones de sus vecinos. Bárbara Gemot Pérez, delegada de esta comunidad, asegura que los suministros son constantes, aunque unos días más que otros.

“Aquí los productos han llegado a casi todos los lugares y especialmente a los ancianos. En la ‘chopi’ la venta funciona por localidades y viviendas. Si viene alguien de un sitio distante le permitimos que compre por varias familias y llevamos un listado de ello”, sostuvo.

Similar criterio comparte María de la Luz Rosell, otra pobladora de la montaña. “La respuesta es buena en la atención a los adultos mayores. Nos llevan los alimentos y medicamentos a la casa. Los abastecimientos son estables: nos traen el yogur, el pan liberado tres veces por semana, y la canasta básica está al día. El pollo y el aseo entra con una frecuencia semanal, y el aceite una vez al mes”, comentó.

Precisamente la cuestión del aceite suscita las mayores inquietudes. “Nos ha afectado un poco, aunque sabemos que obedece a una situación de estrechez que vive el país. Ahora, al hacer la distribución pudieran tomarnos más en cuenta, pues en el campo hay muchas personas que lo necesitan”, subrayó.

En el punto de recaudación de divisas de El Sopapo, la venta de alimentos y aseo personal fluye de manera organizada. /Foto: Juan Carlos Dorado

La elaboración y venta de comidas para llevar en los tres mini-restaurantes con que cuenta el Consejo popular Cuatro Vientos-El Sopapo, y el servicio de alimentación a domicilio a los ancianos que viven solos mediante el Sistema de Atención a la Familia (SAF), se incluyen dentro de esas acciones priorizadas que cuidan de los habitantes del macizo de Guamuhaya en estos tiempos de pandemia, pese a que allí la Covid-19 continúa, por suerte, sin mostrar el rostro.

(Tomado del 5 de Septiembre)

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