COVID-19. Reportes periodísticos

El quiebre de la salud humana está en la enfermedad del planeta

Tedros Adhanom Gebreyesus, el Director de la Organización Mundial de la Salud, dijo esta semana que el costo humano del coronavirus ha sido devastador, y que las llamadas medidas de bloqueo han dado un vuelco a la vida “normal”, pero la crisis puede ser una oportunidad para un futuro mejor, informó Noticias ONU.

La pandemia -añadió- nos ha dado una idea de cómo podría ser nuestro mundo si tomáramos los audaces pasos necesarios para frenar el cambio climático y la contaminación del aire. “Nuestro aire y agua pueden ser más limpios, nuestras calles pueden ser más tranquilas y seguras, y podemos encontrar nuevas formas de trabajar mientras pasamos más tiempo con nuestras familias”.

El martes (16 de junio) -agrega el reporte-, unos 40 millones de profesionales de la salud enviaron una carta a los líderes de cada una de las naciones del G20, pidiendo una recuperación saludable y verde de la COVID-19.

Y, ciertamente, “sino mejoramos los mecanismos para proteger la naturaleza, no vamos a estar protegidos deforma sostenible”, dijo el biólogo Fernando Valladares a la revista Muy interesante, en su número 470.

La propia fuente explica que múltiples estudios muestran cómo la destrucción de la naturaleza aumenta el riesgo de la aparición de enfermedades. Tal es el caso de la pandemia generada por el virus SARS-CoV-2.

“La realidad es que existe una clara relación entre la salud del planeta y nuestro bienestar, asegura en el mismo reporte el coordinador de Conservación de la organización ecologista WWF” España, Luis Suárez.

Para que exista un equilibrio entre toda la serie de animales, plantas, virus, bacterias y demás seres vivos que forman parte de un ecosistema -añade el experto-, hace falta que los hábitats se encuentren bien conservados y en equilibrio.

“Los virus se encuentran distribuidos entre las especies y no afectan al ser humano. Nosotros los vemos como agentes nocivos, pero en realidad forman parte de la biodiversidad”, explica Suárez.

De acuerdo con WWF, en el momento en el que la naturaleza se altera o se destruye, se debilitan los ecosistemas y se facilita la propagación de agentes en potencia patógenos.

Las principales causas que fomentan la pérdida de biodiversidad en nuestro planeta son la deforestación, el tráfico de especies, la explotación intensiva agrícola y ganadera y el cambio climático.

Más de doscientas enfermedades zoonóticas (que se transfieren de las especies animales al ser humano) han sido detectadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), indica el reporte. “Además, el organismo internacional señala que el 70 por ciento de las dolencias humanas tienen precisamente ese origen».

“El cambio climático, por lo tanto, desempeña un doble papel en los procesos relacionados con el desarrollo de enfermedades: impacta directamente en la salud de las personas y amplifica las principales amenazas que afectan a la biodiversidad, lo cual favorece la expansión de virus o bacterias”.

Según el texto, el pasado noviembre, la revista médica The Lancet publicó el informe «Lancet Countdown», donde se señalaba que la mitad de la población mundial está en peligro de padecer dengue, enfermedad viral transmitida por mosquitos. Y el motivo de esta propagación “más rápida” no es otro que el cambio climático.

Como indica la OMS, el clima es considerado una parte integral del funcionamiento de los ecosistemas, destaca. “La salud humana se ve afectada directa e indirectamente por las condiciones existentes en los entornos naturales terrestres y marinos”.

Asimismo aclara que, el calentamiento global no solo lanza gases a la atmósfera al derretir las masas heladas del planeta, sino que además pueden ver la luz virus de distintos tipos que han permanecido siglos congelados en el permafrost. “La fusión de un glaciar chino -advierte Suárez- podría liberar 33 especies, 28 de ellas desconocidas para la ciencia y con potencial infeccioso en humanos».

Por tanto, concluye el reporte, el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas transmisibles al ser humano aumenta sensiblemente con la destrucción de la naturaleza, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

(Tomado de Cuba en Resumen)

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