COVID-19. Reportes periodísticos

Una vacuna contra la COVID-19 y muchas preguntas por responder

Ante la pregunta ¿cuánto se tardará en fabricar la vacuna de la COVID-19 para todos los habitantes del planeta?, la doctora en Economía de la Salud e investigadora del Instituto de Salud Global en Barcelona, España, Elisa Sicuri, aseguró que, antes de poder calcular ese tiempo, es necesario encontrar la respuesta a otras interrogantes más precisas.

Y justo hizo así. En Nosotras respondemos, un consultorio científico semanal publicado por el diario El País, que contesta las dudas de los lectores y lectoras sobre ciencia y tecnología, la experta planteó las complejas realidades del actual panorama que sobrepasan la cuestión del tiempo para encontrar un fármaco efectivo.

“La primera pregunta es ¿cuál de los candidatos vacunales escogemos? (…) ¿el más eficaz o el que sea más sencillo producir?”, interpeló la especialista para responder: “Dar una respuesta ahí va a ser complicado, pues somos 7 600 millones de habitantes en el planeta y todos vamos a necesitar la vacuna. No se sabe cuántas dosis serán necesarias, si será una sola para toda la vida o una al año como la vacuna de la gripe”.

En cuanto a la investigación y futura producción, Sicuri considera que no serán tarea de un solo país o una sola compañía farmacéutica, pues para que llegue a todo el mundo se tendrán que unir esfuerzos, como los iniciados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) al contactar con fabricantes de vacunas y medicamentos en Asia, en la India, Indonesia y Tailandia, territorios que destacan por su gran capacidad productiva.

Asimismo, hay que pensar en “bolsas gigantes” de fondos útiles en el proceso de producción, precisa quien es también investigadora del Departamento de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres.

Su pronunciamiento sugiere la existencia de un fondo económico común que evite el pago por cada país, lo cual representaría prioridad ante otras naciones. “Puede suceder también que los Estados que la produzcan no permitan su exportación hasta que no hayan satisfecho la demanda interna”, ejemplificó Elisa Sicuri.

Por otra parte, hay que tener en cuenta la producción del resto de medicamentos porque “los niños no van a dejar de necesitar la vacuna contra el sarampión o no va a dejar de necesitarse la vacuna anual contra la gripe”.

Según la científica, la solución está en la organización de los laboratorios: “algunos que continúen con un tipo de producción, mientras otros se concentren en la fórmula contra la COVID-19”.

Lograr la globalización de la vacuna, necesitará de la reducción de privilegios de las grandes compañías farmacéuticas que históricamente han protegido su participación comprando patentes y absorbiendo a las compañías más pequeñas.

En algunos casos se está haciendo, “Alemania ha restringido bastante las patentes de todo lo relacionado con la COVID-19 y se habla también de que se suspenda la posibilidad de patentar la vacuna”.

Un elemento clave-concluye Sicuri-vuelve a situarse en la producción, “si será compleja o no”, ante lo cual, las grandes compañías tendrán ventaja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *