COVID-19. Reportes periodísticos

“Mi experiencia en tiempos de Coronavirus (COVID -19), teniendo un trastorno bipolar”

Ada (este es un nombre para proteger su identidad) es una paciente psiquiátrica panameña que se atiende en Cuba regularmente. Como parte de sus consultas y tratamientos en La Habana, estaba en la isla cuando comenzaron las acciones para enfrentar la Covid 19 en Cuba.  Ha tenido que permanecer en el país y posponer su regreso a Panamá.

Ella relata a su Doctora cubana su asombro y tranquilidad por estar en Cuba. Agradece a los médicos  la atención y el desvelo para -en medio de la emergencia- continuar con sus cuidados. Ella está bien de salud. Protegida. Entregó a su doctora un texto que había escrito como contribución a los demás para que se conocieran sus experiencias. “Son tiempos de solidaridad” dijo. “Eso también lo he aprendido aquí”.

Mi experiencia en tiempos de Coronavirus (COVID -19), teniendo un trastorno bipolar.

Lo primero que hice fue establecer reglas:

  1. Acostarme y levantarme a la misma hora.
  2. Ver la luz del día y darme baño de sol antes de las 10.00am
  3. Planificar sus actividades con anticipación y haga un horario de sus actividades.
  4. Evite dormir durante el día.
  5. Haga ejercicios
  6. Cante
  7. Baile
  8. Ingiera sus alimentos a la misma hora.
  9. Mantenga la integración social ya sea dialogando o hablando por teléfono, por video conferencia dentro de su casa.
  10. Evite luces fuertes en la noche.
  11. No ingiera licor.
  12. Beba mucha agua.
  13. No fume.
  14. Sea disciplinado con el horario de sus medicamentos y ese será su éxito.

¿Quién quiero ser durante el Coronavirus (COVID-19)?

Me pregunto:

¿Acaparo comida, papel higiénico, medicamentos?

¿Contagio emociones relacionadas con la ira?

¿Me quejo a menudo?

¿Me irrito fácilmente?

¿Reenvío todos los mensajes que recibo?

Son preguntas que me hago para mantenerme en la euritmia.

Mi zona de aprendizaje:

Trato de ver televisión una vez al día.

Dejo de consumir compulsivamente lo que me hace daño.

Comienzo a soltar esos sentimientos de angustia y como sé que  el cerebro es quien domina nuestro cuerpo y nuestra mente,  lo alimento con pensamientos positivos y agradables.

Me rodeo de personas que no sean tóxicas para mí.

Cocinar, limpiar, escuchar música clásica, baladas, cantar, compartir, divertirme con mi propio silencio.

Escuchar mi conciencia.

Conquistar mis batallas.

Hago conciencia de mis emociones.

Llevo un diario, escribo y me desahogo.

Comparto mis emociones.

Respiro… la base de la vida la respiración, inhalo, exhalo varias veces al día especialmente cuando siento nostalgia.

Me doy una ducha.

Me rio a menudo y sobre todo trato de tener pensamientos agradables.

Porque la vida no se repite y la vida se celebra con vida, lo único seguro que tenemos es la muerte.

El coronavirus (COVID-19) es una enseñanza, para aprender a vivir juntos en hermandad.  Por más que oscurezca siempre sale el sol y después de la tormenta vendrá la calma.

Siempre actúo de la mejor manera posible haciendo el bien sin mirar a quien.

Si me equivoco no dejo de ser humana.

Me pongo en el lugar de otros, sé que todos en estos momentos vivimos batallas internas y muy duras.  Y como decía mi abuela que en paz descanse: “Problemas tendremos siempre y vendrán más…una vida sin problemas no es vida”.

Lo único seguro que tenemos señores en ésta vida es la muerte porque polvo de estrellas somos y en polvo de estrellas nos convertiremos.

¿Cuál ha sido mi enseñanza mayor?

Mi zona de crecimiento como individuo.

¡Señores, que la muerte es lo único seguro, que el dinero va y viene.  Un verdadero amigo no se compra con dinero ni la salud tampoco!

Pienso más en la sabiduría exquisita que nos da el adulto mayor antes que una cirugía estética.

Enfoco en el aquí y en el ahora porque es en lo único que tenemos control.   Es en el presente y el momento que estamos viviendo  que es el futuro es incierto.

La empatía al prójimo lo más importante.  Saber que en el servicio está la paz.

Continuamente agradezco al Omnipotente porque tengo Vida, porque respiro, canto y bailo sanamente.

En mi vida solo quedan esperanzas de un planeta mejor donde aprendamos a sonreír más y a quejarnos menos.

Solo queda ser pacientes,  virtud que en estos tiempos debemos cultivar.  Y siempre recordar que Dios habita en nuestros corazones.  Dios es amor y está en todas partes de este universo.

Maribel Acosta Damas
Maribel Acosta Damas
Periodista cubana, especializada en Televisión. Profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana y doctora en Ciencias de la Comunicación.

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