MARTÍ

Patria: para los soldados de la prensa

Como cada año, por estos días celebramos la jornada por el Día de la Prensa Cubana, fecha que rinde honor a José Martí y el periódico Patria, fundado por nuestro Apóstol el 14 de marzo de 1892 y entrañablemente unido a la labor del Partido Revolucionario Cubano (PRC). Patria fue la voz de la emigración cubana en Estados Unidos y contribuyó de modo significativo al logro de la unidad necesaria y a la exaltación del ánimo patriótico; pero fue mucho más: bajo la dirección de Martí, fue un soldado al servicio de la Revolución, parte crucial de la estrategia para organizar y llevar a cabo la guerra necesaria.

En el primer número, luego del artículo central titulado “Nuestras ideas”, aparece un segundo trabajo dirigido “A nuestra prensa”, en el cual traza Martí, con suma brevedad y concisión, las líneas de lo que ha de ser la prensa cubana antes y después, en la paz y en la guerra, ayer y hoy.

No olvida el Apóstol el papel que corresponde a las Antillas en lo que él mismo denominaría “el equilibrio del mundo”. De ahí que comience refiriéndose a Cuba y Puerto Rico, pues para la independencia de ambas trabaja el PRC y el delegado reconoce desde sus primeras palabras que la labor que en esos momentos dirige es continuadora de la obra de otros muchos, que también lucharon por la libertad en diversos frentes, incluida la prensa: “Jamás reposó, en Cuba ni afuera, ni en Puerto Rico reposó jamás, el espíritu que con el principio del siglo comenzó a batallar por la independencia antillana. Jamás han faltado al ideal de la independencia mantenedores dignos de él. Y es deber nuestro saludar, como compañeros de marcha, a nuestros periódicos constantes”.[1]

A continuación establece una clara diferenciación entre la lucha que ha de librar la prensa en pro de un mundo mejor, pleno de libertades y derechos, en tiempos de paz y en tiempos de guerra: “Una es la prensa, y mayor su libertad, cuando en la república segura se contiende, sin más escudo que ella, por defender las libertades de los que las invocan para violarlas, de los que hacen de ellas mercancía, y de los que las persiguen como enemigas de sus privilegios y de su autoridad. Pero la prensa es otra cuando se tiene enfrente el enemigo”.[2] Y es que la prensa, en la guerra, es un soldado más y como tal ha de hacer gala de una completa y total discreción: “Entonces, en voz baja, se pasa la señal. Lo que el enemigo ha de oír, no es más que la voz de ataque”.[3]

Lo dice con meridiana claridad: “Eso es Patria en la prensa. Es un soldado”.[4] Y como lo que se preparaba era una guerra, la guerra necesaria e inevitable por la independencia de España, precisó: “Para el adversario mismo será parco de respuestas, y en vano se le querrá atraer a escaramuzas inútiles porque cada línea de los periódicos de la libertad es indispensable para fundarla”.[5]

Discreción con los preparativos para que no se filtren y vigor en el combate periodístico con el propósito de exaltar los ánimos y aunar fuerzas. Por eso, cuando se preparaba para marchar a la manigua y ya la guerra había estallado en Cuba, escribió a sus colaboradores: “Embellezcan y regularicen a Patria: mucha noticia ahora […] Un fondo, con las ideas fijadas, vueltas y revueltas: todo lo de Cuba: y siempre, una amenidad revolucionaria —biografía o leyenda”.[6]

Y hoy, ¿qué manda el deber? No estamos en guerra; pero somos víctimas de un criminal bloqueo, el más largo de la historia, que, según un principio aceptado desde la Conferencia Naval de Londres, en 1909, es un acto de guerra y, de acuerdo con el Estatuto de la Corte Penal Internacional, aprobado en julio de 1998, un crimen de lesa humanidad, porque pretende el exterminio de nuestro pueblo por el delito de defender el derecho a la soberanía y la dignidad. La batalla que enfrentamos es extremadamente compleja.

Hoy toca continuar defendiendo a toda costa la unidad que lograron primero Martí y después Fidel, y para ello hay que luchar contra el enemigo imperialista; pero también hay que reincorporar al carro de la Revolución a lo que se han cansado; hay que preservar la unidad. El Apóstol lo dice: “Cuanto nos reúna, y nos enseñe reunidos, eso es nuestro. Cuanto nos enseñe con menos fuerza de la que tenemos en la realidad, cuanto nos muestre entretenidos en el camino, mientras el enemigo refuerza sus trincheras, eso no es nuestro. Preferimos allegar las fuerzas con que hemos de sacar de sus trincheras al enemigo”.[7]

Nuestro país continúa sin desfallecer la batalla y la prensa ocupa su lugar de soldado en el combate diario. Llegue a todos los colegas el reconocimiento de la palabra martiana: “Con cariño de hermano, y con el respeto con que se han de mover en esta hora solemne de creación las cosas públicas, nos ponemos al lado de los periódicos que mantienen con tesón indómito, y con sacrificio y desinterés, la independencia de la patria”.[8]

Cariño y respeto para los tesoneros, sacrificados y desinteresados soldados de la prensa. (Ilustración Evelio Toledo).

 

[1] José Martí: “A nuestra prensa”, en Obras completas, t. 1, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, p. 322.

[2] Ibidem.

[3] Ibidem.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] José Martí: “Carta a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra”, 26 de febrero de 1895, en ob. cit., t. 4, p. 75.

[7] José Martí: “A nuestra prensa”, cit., p. 323.

 

[8] Ibidem.

María Luisa García Moreno
María Luisa García Moreno
Profesora de Español e Historia, Licenciada en Lengua y Literatura hispánicas. Periodista, editora y escritora.

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