IDIOMA ESPAÑOL

Si de disparates se trata…

No soy de las personas que se dedican a cazar gazapos. Siempre pienso que es mucho más lo que se dice y escribe bien, que los errores que escuchamos o vemos. No obstante los disparates, y también los errores enraizados en el uso, existen y, precisamente, hago esta distinción, porque si bien saltamos ante el disparate, el error asentado pasa inadvertido y continúa fijándose, fijándose… y dañando nuestra lengua.

Quizá uno de los errores más difundidos sea el empleo inadecuado del pronombre indefinido mismo, -a, proveniente del latín ipse, el cual realiza función adjetiva: la misma idea, el mismo principio. Constituye un error muy, muy común, utilizarlo como sustantivo en expresiones como: la misma o el mismo. De igual forma, resulta ajeno a la norma culta general el uso de mismamente, en los sentidos de “justamente o cabalmente” y de “hasta” o “incluso”, que se dan en algunas zonas de España y América; aunque no es común entre nosotros.

Entre las funciones válidas de este término se halla añadirlo a los pronombres personales y a algunos adverbios; con ello, se construye un pleonasmo —figura que consiste en emplear algún vocablo innecesario, para añadir expresividad—: yo mismo, aquí mismo. Así, como refuerzo enfático, a menudo aparece en diminutivo: “Ahí mismito estaba”.

Son muy usadas la locución o frase adverbial así mismo —que se escribe separada o junta—; las expresiones lexicalizadas dar o ser lo mismo, en el sentido de indiferencia, y la frase conjuntiva causal por lo mismo. Estar o hallarse en las mismas es mucho más coloquial. De modo que este pronombre tiene variadas formas de utilización, aunque, lamentablemente, predomina la errónea.

Otro término al que algunos dan un uso francamente inquietante es el vocablo tradición.  Recuerdo un 31 de diciembre en que, al leer el comunicado por el nuevo año, un locutor de la TV se refirió a que iniciábamos la tradición de disparar 21 salvas de artillería. Imagínense, algo que por definición resulta apegado a las costumbres, al pasado y, tranquilamente, anunciamos su inicio.

Otro dislate es el término juvenil —como todo el mundo sabe, es adjetivo que se aplica a todo aquello que tiene la cualidad de ser joven—, empleado como sustantivo referido a los ejemplares jóvenes de una especie.  Así, puede usted escuchar en cualquier momento a algún bien intencionado ecologista hablar de “proteger los juveniles” —por lo menos, yo ya sé de un libro en el que la palabrita aparece, defendida a capa y espada por los especialistas—. De igual forma, comienza a hacerse habitual decir que “aparecieron tres endemismos”, como escuché recientemente, lo cual es un soberano disparate. El hablante o escribiente puede referir que “aparecieron tres especies endémicas”, o “tres ejemplares de la fauna o la flora endémicos”; también puede aludir a una zona geográfica que presenta un “alto endemismo”. Y es que endemismo es la “cualidad de endémico” y, para ser más precisa, la “condición de las especies que viven solo en determinados lugares”, ya sea en un ámbito local, regional o nacional. Mientras que endémico, -a es adjetivo y aplicable a lo particular, endemismo es sustantivo y define un concepto general. Véalo así: podemos afirmar que nos rodean cientos de personas generosas y solidarias; pero no que nos rodean cientos de generosidades y solidaridades.

Otro asunto es la elección entre policlínico y policlínica; ello constituye un problema de variante regional. En España y quizá en otros lugares de nuestra América se llama policlínica a lo que en Cuba llamamos policlínico. Ya es hora de que todos aprendamos a defender nuestra variante, aun cuando no esté recogida en diccionarios, que no es el caso de policlínico, palabra que sí aparece en el Breve diccionario de la lengua española, elaborado por nuestro Instituto de Literatura y Lingüística  y publicado por la Biblioteca Familiar.

Sin dudas, es necesario incrementar la responsabilidad de todos con el idioma de todos, si es que queremos conservarlo en toda su riqueza y propiedad.

María Luisa García Moreno
María Luisa García Moreno
Profesora de Español e Historia, Licenciada en Lengua y Literatura hispánicas. Periodista, editora y escritora.

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