INTERNACIONAL

Periodistas argentinos son evacuados de Bolivia en medio de las agresiones a la prensa

Los periodistas argentinos que estaban cubriendo los sucesos en Bolivia tras el golpe de Estado consumado contra el expresidente Evo Morales, están siendo evacuados del país plurinacional tras haber sido víctimas de ataques en las calles en medio de una gran escalada de tensión. Se trata de comunicadores y camarógrafos enviados especialmente por los canales A24, Crónica TV, Telefé y TN.

Según le explicaron a este medio miembros del equipo de A 24, pasadas las 9:30 (hora de Bolivia) los reporteros ya estaban embarcando para volar hacia Buenos Aires. Así, se espera que arriben a Argentina a las 14 (hora local), viendo suspendida su tarea informativa. Antes de eso, los cronistas tuvieron que ser resguardados en la Embajada de la nación vecina en La Paz, al considerar que su integridad física corría peligro.

Recientemente, la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, señaló que “no están dadas las garantías de trabajo en la calle”. Según dio a conocer en Twitter, un grupo especial de la Gendarmería participó en territorio boliviano para “rescatar” a sus compatriotas.

Las condiciones de trabajo para la prensa crítica en Bolivia son hostiles y resta por ver qué consecuencias tendrán las declaraciones de la nueva ministra de Comunicación del Gobierno de facto, quien expresó públicamente que el Ejecutivo instaurado tras el golpe tiene identificados a periodistas locales y extranjeros por causar “sedición”, y deberían “responder a la ley boliviana”. Sobre ello, sumó que el actual ministro de Gobierno, Arturo Murillo, “va a tomar las acciones pertinentes en todo esto”.

Por ejemplo, el periodista argentino Rolando Graña fue interrumpido en varias oportunidades por una ciudadana que defendía el golpe de Estado, a los gritos: “Informan de manera internacional mal. ¡Dí la verdad!”, le reclamó una joven. Al instante, Graña también reaccionó, y le dijo: “¡Sos una basura! ¡Respetá la liberta de prensa!”. De pronto, un fotógrafo apareció en la escena, con insultos, y golpeó al camarógrafo de A24.

Después se dio a conocer que el fotógrafo agresor, Alexis Demarco, también es argentino. En Facebook publicó imágenes sosteniendo que no hubo un golpe de Estado, y que Morales es un dictador. Asimismo, desde el equipo de Graña le explicaron a RT que la joven local que inició el altercado les había gritado durante un trayecto de diez cuadras, colmándoles la paciencia, y por eso se produjo la respuesta, también subida de tono.

Medios bolivianos se hicieron eco de la situación, y siguieron la línea del Gobierno de facto. Por ejemplo, El Diario publicó una foto de Graña y el camarógrafo trabajando en La Paz, con el siguiente texto: “Pseudo periodistas alientan la violencia”. Allí se colocaron los nombres completos de los trabajadores de prensa, en una clara maniobra de persecución. La foto también figura en su sitio web, con la siguiente descripción: “Se están dando a la tarea de alentar la violencia y tergiversar la información, aprovechando la situación por la que atraviesa nuestro país”, publicaron.

Con el objetivo de seguir informando la crisis que atraviesa Bolivia, Graña y su compañero quisieron trabajar desde El Alto, donde hay más facciones afines a Evo y manifestaciones contra el golpe. También era el lugar donde se sentían más seguros. Y aunque lograron llegar a esa ciudad, las autoridades los trasladaron a la sede diplomática argentina aludiendo a motivos de seguridad, para ser regresados a su país de origen.

En sintonía con los ataques, el camarógrafo de Telefé grabó un video donde relata que fue agredido con gas pimienta. Cuando emitió su testimonio, estaban evacuando al equipo de su hotel en La Paz.

El notero de ese canal, Mariano García, quien también fue blanco de amenazas, ironizó: “La cobertura periodística está incomodando a muchos. Ahora parece que soy un infiltrado comunista, cubano, venezolano, ruso y norcoreano”.

Además, en redes sociales se compartieron imágenes con los rostros de los reporteros argentinos, junto al siguiente lema: “Periodismo amarillista, falso e irrespetuoso. Fuera de Bolivia. Si los ves en la calle, dales a conocer tu repudio”.

Las presiones sobre los medios de comunicación se suceden en Bolivia desde el golpe de Estado. El corresponsal de RT, Francisco Guaita, fue increpado este jueves en medio de su labor por opositores a Morales, en plena calle: “¡No mienta, no mienta!”, gritaban aquellos ciudadanos para interrumpirlo, quienes consideran que en ese país latinoamericano no se produjo un golpe.

A su vez, Guaita fue abordado por otros medios de comunicación para que explicara lo sucedido, y comentó que cuando intentó contar la otra parte de la situación en el país sudamericano, más allá de las protestas multitudinarias en rechazo al golpe de Estado, no lo dejaron.

“Yo creo que los protagonistas no somos los periodistas, es la gente”, agregó.

El domingo 10 de noviembre las Fuerzas Armadas y la Policía pidieron públicamente la dimisión del entonces mandatario, Evo Morales, quien estaba cerca de terminar su tercer mandato al frente del Ejecutivo. Acto seguido, para evitar una escalada de violencia, el primer presidente indígena de Bolivia anunció su dimisión y logró exiliarse en México, país que le garantizó el asilo.

Recientemente, la vicepresidenta segunda del Senado, Jeanine Áñez Chávez, se autoproclamó presidenta interina, ya que los altos mandos del Ejecutivo habían dimitido y consideró que ella seguía en la línea sucesoria. Así, tiene un plazo de 90 días para convocar a elecciones, pero ya avisó que Morales no podría postularse.

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Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba

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