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El Fidel que llevamos dentro

Fidel convocó a periodistas habaneros este 25 de noviembre a la sede nacional de la Upec, pero no solo el Fidel líder, también el colega, el que expresó en una cita gremial “me gusta el oficio, de verdad, ténganme por uno de ustedes”. Y así fue, en 2008 la organización le otorgó el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida. Por su ejercicio del periodismo en la República, cuando hizo trabajos investigativos para evidenciar la corrupción imperante, por sus reflexiones y artículos en Granma y Juventud Rebelde (JR) y por sus esfuerzos para estructurar un sistema de prensa en Cuba que se pareciera a las características de la Revolución, recordó Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la organización.

Colegas del periódico Juventud Rebelde. Foto: Yoandry Avila/Cubaperiodistas.

Pero el invitado de la mañana fue Rogelio Polanco, ex embajador de Cuba en Venezuela durante una década y director del periódico Juventud Rebelde durante 12 años, quien recordó anécdotas y apreciaciones sobre Fidel, a partir de los momentos que compartió con el Comandante.

Contó Polanco que a la hora de algunos cierres editoriales Fidel pedía, por favor, que esperaran por un trabajo al que le daba una última revisión. En una ocasión —rememoró junto a miembros del colectivo presentes— mientras arribaba uno de sus textos repasó vía telefónica cada una de las páginas de la edición dominical montada y ofreció criterios sobre la importancia de abordar los tópicos en ella.

En el espacio televisivo de la Mesa Redonda, también tuvo Polanco la oportunidad de compartir con el líder de la Revolución. Confesó que fue una gran escuela en la cual el estadista se mostraba implacable con los errores, no así con quienes los cometían. “Atacaba al error en cuanto se producía. Exigía la mayor preparación, pues consideraba fundamental el respeto a la audiencia y que la política debía ser bien explicada y argumentada”.

Para Polanco, el sentido humano de la visión política fidelista propició que Cuba, una nación relegada a la subordinación en las teorías de las relaciones exteriores, se convirtiera en una voz a tener en cuenta en el ámbito internacional. Señaló que Fidel creía que la política solo tenía sentido si estaba hecha para ofrecer bienestar al ser humano; por ello, la solidaridad cubana traducida en asistencia médica ha llegado a los más disímiles y recónditos rincones del planeta.

Foto: Yoandry Avila/Cubaperiodistas.

Por esa condición humanista —dijo el invitado— mantuvo estrechas relaciones  con naciones como Venezuela, y fuertes lazos entre jefes de Estado,  y propició el  acercamiento entre los pueblos. Como embajador de la Isla en el país suramericano durante una década, catalogó esos años de intensos, apasionantes y, sobre todo, privilegiados, al poder constatar la amistad entrañable de Fidel con el presidente Nicolás Maduro; y su vínculo filial con el Comandante Hugo Chávez de quien, tras su muerte, dijo que Cuba había perdido a su mejor amigo.

Ante la fecha que congregó a los presentes en la Upec nacional, manifestó que a tres años de su ausencia física, el Comandante se ha multiplicado y agigantado, pues cada cubano lleva en su interior a su propio Fidel.

“En un día como hoy quiero recordar al Fidel que nos inspira y alienta; al Fidel que sintetiza la voluntad férrea frente a cada obstáculo y la capacidad para sobreponerse y hacer posible lo imposible. Fidel es el paradigma de asumir cualquier misión cuando lo primero que tenemos por delante es la Revolución”.

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