COLUMNISTAS

Cambiaron los tiempos: ¿cambió el periodismo?

Hace alrededor de 10 años —quizás un poco más—, un nuevo flujo de trabajo en las rutinas productivas y de pensamiento comenzó a entronizarse en los medios de comunicación de todo el mundo. No eran cambios solo de laptop por pesadas computadoras de mesa, ni de teléfonos móviles avisando una y otra vez con sus alarmas y alertas de noticias en lugar de las llamadas convencionales para una cobertura de prensa.

Tampoco se trataba de hacernos únicamente correos electrónicos en gmail o yahoo, sumarnos al boom de los blogs personales o entrar en las redes sociales para estar a la moda. Ni siquiera se hablaba de incrementar presupuestos para formar empresas de comunicación; en tanto conectarse a Internet y transmitir directamente desde Burundi dejó de ser utopía para ser una efectiva realidad, pero no siempre bien aprovechada.

Hace alrededor de 10 años ocurre eso y el contexto cubano lo ha vivido, lo ha estudiado, lo ha diagnosticado, se ha propuesto montarse en ese carro sin frenos en ocasiones. Sin embargo, por muy preparados que estemos con cursos, graduaciones de estudiantes y estudios académicos o empíricos, los resultados, al menos en los medios de comunicación públicos o del Estado, no han sido los deseados, aunque tenemos ahora más laptops, más teléfonos móviles con datos, más correos electrónicos, más redes sociales, y desde agosto del 2019 un incremento salarial que no debiera ser ahora el motivo que nos convoque hoy a pensar en una urgencia tan trascendental, pues no es directamente proporcional más dinero a una mejor e intencionada comunicación. Y ejemplos sobran.

 Trabajando en Trabajadores

La mirada de la UPEC en estos Talleres vuelve a ser hacia dentro de cada publicación. Y es lógico que así sea, pues entre todos debemos construir ese modelo de prensa en el socialismo del que tanto disertó el Doctor y nuestro colega por un tiempo, Julio García Luis, en un libro que muchos deberíamos revisar con más frecuencia por estos días.

Nuestro periódico no cuenta hoy con un modelo de gestión de contenidos y económico actualizado. Esa es la principal misión de todos los factores del centro: armarlo, construirlo y aplicarlo, con los lógicos aprendizajes y tropiezos que conlleva.

Hemos funcionado hasta hoy con una dinámica profesional que asegura una edición impresa semanal y un versión digital diaria, pero en ambas estamos insatisfechos y lejos de los resultados deseados en cuanto a modos de hacer el periodismo, alcance de los materiales, novedades editoriales, diseños atractivos, herramientas hipermediales, y en lo más importante, comunicar con efectividad hoy en una clara competencia con cientos de medios públicos y privados que proliferan en el entorno virtual o físico.

En cuanto a la edición impresa, las transformaciones  principales pudieran apuntan a privilegiar el concepto de Semanario (incluso con la limitación de 8 páginas actuales) para lo que debemos pasar a más grupos o equipos creativos (con sus líderes incluidos) y menos a Consejos de Redacción o divisiones cerradas de redacción, donde escuchamos propuestas de trabajos muchas veces encartonadas a fechas o compromisos contraídos.

Para lograrlo sería imprescindible retomar que las cartas recibidas en Buzón Abierto sean el primer trampolín a reportajes interpretativos e investigativos; que los comentarios de temas nacionales no sean esporádicos y tengan una dosis de conflictividad y polémica; que las historias de vida de nuestros trabajadores se cuenten con más frescura y menos almidonamiento; que la planificación editorial mejore y permita trabajar con más calma infografías, entrevistas de personalidad y reportajes, lo cual también redundaría en menos páginas por hacer los días de cierres, tal y como a veces nos suceden los domingos y que trae siempre un margen de error más amplio.

Lo eventual debe tener un reflejo mínimo en nuestro semanario impreso. Eso permitiría que el periódico no muera al día siguiente, sino que pueda leerse, venderse y extender su lectura durante casi toda la semana, tal y como pasa con todos los semanarios del mundo. Eso es posible, aunque implique al principio un reordenamiento de la forma de trabajo de nuestros corresponsales, corazón del periódico.

La fortaleza de ser el periódico de los trabajadores cubanos debe servir para sacar más a quienes construyen y hacen este país, con un balance más particular hacia sus contradicciones que a los éxitos, sin que estos dejen de protagonizar cuando sean incuestionables, pues a veces son triunfos parciales que no se sostienen y pierden credibilidad en los públicos. Ejemplos: entregas de banderas, millones de toneladas de alimentos, cantidad de tierras cultivadas, inauguraciones de servicios, etcétera.

Sería saludable repensar ya algunos reajustes a nuestra carta de estilo de diseño y razonar si se impone modular las 8 páginas con al menos cuatro variantes para cada una (sin que eso reste algún día vulnerar esa modulación y hacer un diseño nuevo si el material periodístico lo merece), pues la experiencia en coberturas deportivas demuestra que se gana más tiempo y hay una mejor visualidad del producto final cuando se ha hecho así.

Finalmente, en lo que respecta a la edición impresa sería útil apostar por títulos más atractivos (es sano identificar a los mejores titulistas del periódico y consultarles de vez en cuando); crear una sección jurídica para esclarecer y aprender de leyes; aprovechar más la contraportada con un material periodístico de pegada y no con recortes de noticias de última hora; en tanto la Separata Economía debe entrar en temas cotidianos y familiares: ¿cómo se forman los precios?; ¿qué implica un cambio de moneda?; ¿cómo se paga la deuda de un país?; ¿qué servicios ofrecen bien y mal nuestros Bancos?; por solo citar algunos ejemplos.

Asomado por la ventana al mundo

La versión digital de Trabajadores no tiene que ver, con total justicia, con la que teníamos hace 10 años. Sin embargo, mirándonos hacia dentro para luego asomarnos a la ventana del mundo, podemos reconocer que todavía nos falta mucho por hacer en función de posicionarnos como el periódico de los trabajadores cubanos en el mundo hipermedial.

Es vital una estrategia de comunicación y mayor uso de herramientas informáticas para posicionar nuestros contenidos. (Varias tesis se han realizado incluso, pero sus aplicaciones no se concretan ni en 50 %). La preocupación no debe ser tratar de poner 10 o 20 materiales al día en nuestra página web, sino los suficientes con todo lo que amerita el lenguaje hipermedial. A eso sumar una buena gestión en redes sociales de ese contenido, para lo cual debe encargarse un personal preparado y al que se le pueda exigir y evaluar por eso, además del propio periodista.

Eso último funciona hoy más en coberturas o temas priorizados, pero tiene que ser sistemático y con todos los materiales (deportes, cultural, nacional, historia, etc). Hay que posicionar etiquetas para redes sociales; aumentar la cantidad de publicaciones que sean realmente hipermediales; cambiar la manera de titular, incorporar valores agregados, establecer alianzas con los mejores sitios digitales en Cuba, realizar una rotación por ese departamento de todos los periodistas del periódico, interactuar con los lectores a través de los comentarios y tener uno o varios productos- líderes que nos distingan del resto de las páginas digitales.

Sé que hace mucho tiempo el sitio Cuba Empleo vive una larga espera. Propongo que no dilatemos más lo estudiado ni recostemos su salida a un servidor que nunca llegará. Lancémonos con el apoyo de la CTC a publicar ofertas de empleo en nuestra página y digámosle a empresas, cooperativas y cuentapropistas que pueden hacerlo desde aquí. Eso no solo puede desatar muchas visitas al sitio buscando empleos, sino que nos permitiría visibilidad del periodismo que hacemos.

Asimismo, propongo comenzar con una transmisión semanal, a través de nuestro canal de youtube y con réplica en el periódico y quizás en otras publicaciones, con un noticiario propio, protagonizado por quienes mejor dominen las herramientas televisivas e hipermediales y basado en las noticias que se generen en la semana en nuestro sitio. Para eso no necesitamos esperar a tener un estudio o set de TV, solo sumar los comprometidos y diseñarlo con intencionalidad y exclusividad.

En esa misma coordenada, se impone realizar audiovisuales hipermediales (vídeos de 3 a 4 minutos) sobre los Héroes del Trabajo de la República de Cuba, para el cual podemos apoyarnos en el libro de Gabino Manguela y las entrevistas que salen en nuestras páginas.  Para ello es determinante lo dicho hace unos minutos: grupos creativos y líderes de esos grupos.

Todo eso y más hay que organizarnos, crear alianzas, utilizar más a los estudiantes de Periodismo que hacen prácticas con nosotros y sobre todo tener un papel más activo de edición, pues esto último define hoy la vida de una página o sitio web.

Hacia la construcción de un modelo de gestión propio, el cobro de algunos servicios de audiovisuales a empresas, cooperativas y cuentapropistas que estén interesados en que se los haga; la publicación de libros digitales de nuestros periodistas, con un cobro mínimo a quienes quieran visualizarlos o comprarlos; el crecimiento de Cuba Empleo; así como la posibilidad de ofertar, pago mediante, parte del archivo fotográfico a instituciones que así lo soliciten, no son descartables para su aplicación y crecimiento.

Son apenas algunas ideas motivadas por la ocasión. Hace alrededor de 10 años —quizás un poco más—, no estuviéramos hablando de tantos sueños que son posibles realizar porque han cambiado los tiempos, pero el periodismo bueno sigue siendo uno: el bueno, el de informar, el que busca atraer, encantar y sembrar con intencionalidad valores humanos.

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