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En Aquí estamos: Uribe y Dos Santos

A rememorar la destacada impronta del periodista chileno Hernán Uribe se dedicaron colegas y amigos en el espacio Aquí Estamos, de la delegación del Grupo Asesor de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), este 25 de junio en la Casa de la Prensa Nacional.

El argentino Juan Carlos Camaño, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), dijo que Uribe, quien falleciera el pasado 23 de junio en la capital chilena a la edad de 94 años, sentó cátedra en el buen periodismo y, sobre todo, un periodismo comprometido con las causas emancipadoras y de justicia social de los pueblos latinoamericanos.

“Uribe fue generoso con los jóvenes, los ponía a pensar a nuestra América. Hombre digno e inclaudicable en la lucha por el socialismo, todo lo dio sin pedir nada a cambio. Su compromiso con los mejores anhelos de las ideas progresistas no perdió convicción ni en los momentos más duros, como en los tiempos de la dictadura de Pinochet en su país”.

El dominicano Nelson del Castillo, secretario general de la Felap, expuso que Uribe fue un hombre extremadamente modesto. “Pocos conocían sus virtudes como periodista y revolucionario, de las que no hacía alarde”.

Foto: Yoandry Avila/Cubaperiodistas.

Del Castillo también señaló la jovialidad del chileno, característica que, expresó el periodista cubano José Dos Santos, le acompañaba en todo momento y gustaba de desplegar en bromas y comentarios.

“Hernán es un ejemplo también de quienes piensan que no es suficiente, que siempre se puede hacer más”, subrayó Dos Santos.

Ricardo Ronquillo, presidente de la Upec, propuso colocar, con la ayuda de la Felap, en un repositorio que pudiera ser revisitado de manera constante, las historias desconocidas de grandes periodistas latinoamericanos como Uribe y los momentos más significativos de la historia del periodismo progresista de la región.

Hernán Uribe fue de las pocas personas que tuvo bajo su custodia el Diario del Che en Bolivia, tras el asesinato del líder guerrillero. También se desempeñó como secretario del premio Nobel de Literatura Pablo Neruda y como  corresponsal en las agencias informativas internacionales ADN (República Democrática Alemana), Xinjua (República Popular China) y Prensa Latina (Cuba).

José Dos Santos, a sus 50 años de vida profesional. Foto: Yoandry Avila/Cubaperiodistas.

Invitado de manera especial al Aquí Estamos, los presentes conocieron también detalles de la destacada impronta periodística de José Dos Santos. Su carrera suma 50 años. Comenzó en los albores de la Agencia Prensa Latina, con un redactor asistente al que alguno de sus avezados tutores le rompían, sin miramientos, los papeles con notas que necesitaban ser rehechas al rigor de la profesión. El redactor llegó a ser vicepresidente primero para la información en el medio y, por tres lustros, miembro de la presidencia nacional de la Upec.

Para Dos Santos su cobertura más feliz fue la del cumpleaños de Fidel celebrado en Quito, en la morada del pintor Oswaldo Guayasamín: una velada íntima, a la que sus colegas de la delegación cubana de visita en el país fueron sin cámaras fotográficas y él, que llegó después, y con la suya, se convirtió en el fotógrafo oficial de la fiesta.

La más peligrosa — confiesa— fue en la frontera entre Nicaragua y Honduras: “Las balas trazadoras silbaban”, dijo. Allí vio como los proyectiles derribaban a varios contrarrevolucionarios; e igualmente, una foto suya de cinco “contras” abatidos por los sandinistas, publicada en el Nuevo Diario, rompió el mito de que estos no morían.

Dos Santos confesó que le obsesionan el futuro y aprovechar lo aprendido en el pasado. Como brújula para el porvenir, dos pautas tiene presente: “analizar qué hice hoy y qué voy a hacer mañana”.

Como parte de la actividad se presentó el texto Recuerdos de la próxima olimpiada, bajo el sello de la editorial Pablo de la Torriente. Víctor Joaquín Ortega, prologuista del libro, compartió impresiones del periodista y luchador antifacista cubano-puertorriqueño, caído en 1936 en la Guerra Civil Española.

One thought on “En Aquí estamos: Uribe y Dos Santos

  1. Amigos y amigas –algunos desde hace mucho tiempo– me acompañaron en un encuentro mensual que organiza el Grupo Asesor de la Unión de Periodistas de Cuba en su sede nacional al que por primera vez concurro y, para colmo, en calidad de ponente-invitado especial. La atmósfera de fraternidad y simpatía me hizo respirar aires renovadores.

    Al inicio se realizó un homenaje al recién fallecido y muy querido periodista chileno Hernán Uribe Ortega, en el que participaron además Juan Carlos Camaño y Nelson del Castillo, Presidente y Secretario General de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), respectivamente, y la máxima dirección de la UPEC.

    El imprevisto formato de ese tradicional encuentro representó una adicional dosis de carga emocional en mi caso, porque estuve relacionado con ese maestro de periodistas a lo largo de varios lustros.

    Luego de evocar sus cualidades profesionales, éticas, ideológicas y humanas y las acciones que le ganaron el respeto y cariño de alumnos, colegas y entorno periodístico latinoamericano, confieso que sentí que iban a estar fuera de contexto mis palabras sobre mi vida periodística, objetivo de la invitación a reunirme con mis colegas.

    Por suerte logré hilvanar anécdotas para, a grandes rasgos, hablar de momentos de mi medio siglo en una profesión que comencé como auxiliar de redacción en 1969. Las intervenciones de varios de mis contertulios dieron pie para animar un diálogo conmigo mismo, a través de ellos, que me parece tuvo el saldo de la coherencia y facilitó mi objetivo principal: convocar a no dejar de hacer; a aportar nuestra experiencia, según posibilidades y medios disponibles; a seguir contribuyendo a labrar el arduo camino del periodismo cubano necesario para estos y los futuros tiempos.

    Muchas cosas se me quedaron en el tintero, aunque atiné a mostrar alguna publicación (las fotos del momento más peligroso en mi vida reporteril o materiales sobre grandes figuras de la Revolución) para respaldar lo que estaba narrando, pero tuve que hacer malabares mentales para no abusar del tiempo de mi auditorio y dar espacio al intercambio. En alguna futura nota las abordaré.

    Momento especial fue apreciar el incombustible ánimo y firmeza política de Víctor Joaquín Ortega, al que le debo haber aparecido por primera vez en una publicación, en 1963, cuando reportaba como bisoño periodista los Primeros Juegos Escolares en los que yo participé como basquetbolista. Sus valoraciones sobre Pablo de la Torriente Brau, su libro Recuerdos de la próxima Olimpiada” y en torno a la crítica necesaria de la prensa cubana al acontecer cotidiano fueron magnifico colofón para una tarde de lujo que, paradójicamente, disipaba con su calor humano el que impone la naturaleza en estos días de anticipado verano caribeño.

    También , fuera de ese entorno, representó mucho el compartir en privado con dos grandes amigos de acontecimientos indelebles en mi vida, vinculados a FELAP y más allá, y sumar a ellos al actual presidente de la UPEC, digno heredero de antecesores muy cercanos a mi afecto íntimo.

    Esta jornada de grandes luces anímicas concluyó, al llegar a mi casa, con la sombra que me impidió terminar estas líneas anoche: la muerte de Heriberto Rosabal, con quien compartí desvelos y ópticas coincidentes, desde 1993, cuando ambos asumimos cargos en la UPEC, y con quien, por avatares de la vida, estreché contacto en mi última etapa en el periodismo institucional, en Bohemia.

    En homenaje a él, a Uribe, a Julito, a Moltó, a Marrero… a todos los que desfilaron por mi mente la víspera y me animaron con su amistad y ejemplo, seguiré tecleando hasta que, parodiando una canción que estuvo muy en boga entre nosotros, se me seque mi malecón.

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