LA CÁMARA LÚCIDA

Gracias por el miedo, que los hizo valientes

Sentir miedo ante los peligros de la guerra: es la provocación con la que el cineasta Rigoberto Senarega indaga en los protagonistas de Gracias por el miedo, un documental en el que se profundiza sobre las vivencias de corresponsales de guerra cubanos en la batalla de Cuito Cuanavale, en 1988, presentado en la tarde de este lunes 15 de abril en el cine 23 y 12, sede de la Cinemateca de Cuba.

Periodistas, fotorreporteros, camarógrafos, sonidistas, y el propio realizador, testimonian en el filme acerca de las experiencias extremas y las sensaciones de miedo que vivieron en esas circunstancias.

“¿Qué hago yo aquí?”, la pregunta recurrente que en algún momento se hicieran los entrevistados 30 años atrás, hila una parte del audiovisual, que consigue emocionar al espectador. A ella, Alberto Núñez, actual director del Periódico Trabajadores, respondió que tuvo noción del riesgo, “pero entre el miedo y la responsabilidad, pesó más esta última”. La periodista Katiuska Blanco, al abordar el tema dijo que sintió más temor de que su familia recibiera la noticia de su muerte, o del peligro de caer prisionera del enemigo, que miedo ante la posibilidad real de perder la vida. Al sonidista Jorge Pla, que había participado en la batalla de Cangamba, le valió la experiencia para asumir el desafío.

Senarega, realizador y director de fotografía del documental, explicó que el modo que halló para controlar el miedo fue inhibirse de expresarlo, excepto en los momentos en los que estaba solo, y evocó situaciones muy tensas como aquella en que permaneció días en un refugio estremecido por el sonido de las bombas, sin poder salir a filmar; asimismo narró la única ocasión en que en lugar de su cámara tuvo que usar un arma.

Los protagonistas de esta historia contada en 52 minutos reviven en la pantalla momentos de angustia, desesperación y duda, y revelan, desprejuiciados, las situaciones en las que el miedo les sacudió.

Dijo Rigoberto Senarega en sus palabras de presentación del filme:

El miedo

Esa sombra que dibuja nuestro cuerpo ante cada estallido de la ira.

Gracias miedo

Por ayudarme a descubrir la prudencia y arrinconar la intrepidez

Por secar las lágrimas de impotencia y acompañarme en mi refugio silencioso.

Por devolverme vivo con los míos.

De la guerra no he regresado por completo

Traemos y dejamos

Dejamos tendido en el campo de batalla el cadáver inerte de nuestra inocencia sorprendida.

Traemos mil demonios que no nos abandonan y la memoria llena de cicatrices que nunca sanarán, traemos el otro yo regenerado, más grande, más humilde, más digno más humano.

Gracias por el miedo decimos los valientes.

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