IDIOMA ESPAÑOL

Neologismos… ¿Más bonitos?

En la actualidad, se observa una cierta tendencia en los hablantes a crear neologismos en casos en los que ya existe en el habla un término tradicional. Este fenómeno no se limita a Cuba, sino que afecta a toda la comunidad hispanoparlante.

Suele ocurrir que el vocablo más reciente tiene un significado equivalente al ya asentado y no añade ningún valor semántico al término tradicional. Es este el caso de términos como abrir/aperturar y complicar/complejizar. Puede apreciarse también que el neologismo es innecesariamente más largo, en un vano intento de añadirle no sé si elegancia, saber o sabor.

Se denomina apertura a la acción de abrir. Complicar es “dificultar algo”, “hacerlo más complejo o complicado”. Como puede apreciarse, los neologismos surgidos en relación con estos términos son absolutamente innecesarios, porque significan exactamente lo mismo que el vocablo ya asentado en el uso.

Otra palabrita de moda es intencionalidad, usada en vez de intención, que es “mira, propósito, fin, designio, finalidad, proyecto”, entre otros muchos sinónimos. Sin embargo, intencional significa “deliberado” e intencionalidad “cualidad de intencional”. Por lo tanto, en este par no se repite el mismo significado, sino que se le añade otro que no se corresponde con intención, ni lo enriquece, sino que tergiversa su sentido.

Los neologismos son muy útiles, sobre todo, como decía Martí para “dar palabras nuevas a ideas nuevas”;* pero no es cosa de lanzarnos a poner de moda un lenguaje paralelo e innecesario.

 

 

* Cit. por Leticia Rodríguez y otros: Español Literatura 9.o grado, Pueblo y Educación, La Habana, 1997, p. 10.

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María Luisa García Moreno
Profesora de Español e Historia, Licenciada en Lengua y Literatura hispánicas. Periodista, editora y escritora.

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