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Miércoles, 19 de marzo de 2014


Entrevista exclusiva de Díaz-Canel a Cubaperiodistas
Nuestra prensa debe ser responsable y valiente, participativa y revolucionaria
El IX Congreso de la Upec nos dio una plataforma para trabajar en función de las transformaciones y el perfeccionamiento que hoy demanda nuestra prensa. Expone las principales direcciones en que se ha estado trabajando para lograr un cambio de calidad de nuestros medios. (Posteriormente, publicaremos una crónica que fue mención en el concurso “Y…pagué la novatada)

Lilibet Enriquez Infante

Entre sus múltiples responsabilidades, Miguel Díaz-Canel ha venido trabajando sistemáticamente para que la prensa cubana cumpla con su papel de informar de modo veraz y con responsabilidad al pueblo y al mundo sobre los cambios económicos y sociales que acontecen en nuestra sociedad y que buscan avanzar en la edificación de un socialismo próspero y sostenible.

De ello, y de otros temas relacionados, como el papel de los medios en la educación del pueblo, el miembro del Buró Político del Partido y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros conversó en exclusiva con esta reportera de Cubaperiodistas.cu, la cual está próxima a concluir sus estudios de Periodismo en la Universidad de La Habana y, en la actualidad, realiza lo que se ha dado en llamar el Portafolios Profesional, una práctica final sobre el oficio, en la redacción del sitio digital de la Unión de Periodistas de Cuba.

La entrevista a Díaz-Canel la solicitamos durante la celebración del II Pleno del Comité Nacional de la Upec, y entonces él nos dijo: “Si, escríbeme por correo electrónico y te avisaré”. Semanas después, llamaron de su oficina a la Upec para comunicar que el 26 de febrero, a las 7 y 30 de la mañana, debía estar el edificio del Consejo de Ministros, en la Plaza de la Revolución, para la entrevista periodística con Díaz-Canel.

A partir de ese momento, mi mayor preocupación estuvo en seleccionar los temas relacionados con la prensa y el periodismo en Cuba que debía incluir en el cuestionario. Consulté el discurso de Díaz-Canel en la clausura del IX Congreso de la Upec e informaciones posteriores sobre sus encuentros mensuales con la Presidencia de la organización. También lo que se acordó en anteriores congresos de la Upec, y en los cuales temas como los vacíos informativos, las manifestaciones de secretismo, las relaciones prensa-fuentes, las relaciones prensa-partido y la ausencia de debate y de polémicas, que constituyen también preocupaciones de los profesionales de nuestro periodismo revolucionario. Y, por supuesto, recogí opiniones de mis compañeros de curso y de profesionales con los que he tenido relación en los últimos meses.

De ahí nacieron las preguntas que plantee a Díaz-Canel en el encuentro.

Comencé recordándole sus palabras en el IX Congreso, donde aseguró que la UPEC tiene “la retadora y necesaria misión de lograr el perfeccionamiento de nuestra prensa en los momentos actuales, ayudar en la construcción de un modelo de prensa cubano, para las actuales exigencias de nuestro desarrollo, de nuestra sociedad y de nuestra población, y para eso les expreso que cuenten con la comprensión y el apoyo del Partido”. Y le coloqué la primera pregunta: Hoy, teniendo en cuenta todo esto, a su juicio, ¿cuáles debían ser las características de un modelo de prensa cubano?

Su respuesta fue:

Yo no soy especialista… Pero creo que la prensa cubana, primero, tiene que ser muy responsable, por las propias condiciones que vive el país y por la manera en que se aborda la realidad de Cuba en la prensa internacional. No podemos dejar de ver que somos un país en defensa, asediado, donde cualquier cosa que no es noticia en el mundo es noticia para el mundo si pasa en Cuba.

Tiene que ser una prensa responsable, valiente, que logre un adecuado balance entre agenda mediática y agenda pública, que se apoye en la investigación, interactiva (me refiero a que haya una relación lector-público, que cada medio lo tiene que hacer de una manera distinta), que haya momentos de debate con el público para saber sus insatisfacciones sobre cada medio, pues eso los nutre. Tiene que ser una prensa participativa y, por supuesto, una prensa revolucionaria.

Cuando ha pasado casi un año de esa cita de los periodistas, ¿cuáles han sido las principales transformaciones en la prensa cubana que usted ha notado?

Yo creo que el Congreso fue aportador porque discutió con objetividad los problemas de la prensa cubana, y eso dio una plataforma para trabajar en función de las transformaciones y el perfeccionamiento que hoy demanda nuestra prensa.

La primera demanda que tenemos que resolver es que hay una insatisfacción de la prensa con las fuentes, de las fuentes con la prensa y del pueblo con las fuentes y con la prensa. Esto lleva a trabajar en tres direcciones. Una, que la fuente reconozca la necesidad de informar a la población con objetividad, y que, por lo tanto, el llamado secretismo sea abolido como práctica. Una segunda dirección es que la prensa pueda abordar todos los temas a partir de las fuentes, con objetividad, para lo cual se necesita investigación y profundización. Y una tercera dirección es que la prensa iguale la agenda mediática con la agenda pública, de manera que la población pueda ver reflejada la diversa realidad que vive nuestro país en los medios de comunicación masiva, y por lo tanto se identifique con esos medios, que esos medios sean creíbles.

Después del Congreso, yo creo que se ha fortalecido el papel de la UPEC, por la dinámica de trabajo de su dirección actual. De entrada, convocó a los talleres creativos, que han constituido espacios de debate muy críticos hacia dentro de cada medio, donde ya se han planteado las cosas que se pueden hacer para transformar la prensa. Por otra parte, nosotros, desde el Partido, también hemos estado evaluando cuál debe ser la verdadera relación con la prensa. Facilitamos todo lo que tiene que ver con la atención a la prensa desde el Partido, pero dándole más responsabilidad a los medios de comunicación masiva.

Se ha elaborado y presentado a la comisión de implementación una estrategia para la comunicación social, que al final, yo creo que es el más grave de los problemas que tenemos: nos falta una cultura comunicacional, que tenemos que construir entre todos y eso abarca el trabajo de los medios. Para eso realizamos un debate en cada uno de los organismos de la Administración Central del Estado, y exponiendo que era un elemento de continuidad del Congreso de la UPEC, en estos momentos hemos encontrado una mayor receptividad en esos organismos. Por lo tanto, ya todos ellos comienzan a tener una estructura, empiezan a formular estrategias de comunicación, unas mejores y otras peores, empiezan a estar más abiertos a la prensa. Por lo tanto el llamado secretismo empieza a disminuir. Y estos mismos debates los hemos comenzado ahora en los gobiernos provinciales. Todo eso está abriendo un espacio de diálogo permanente de la UPEC y del Partido con los medios de comunicación masiva.

Esos debates tienen como contenido el diagnóstico de los problemas que se han planteado, incluyendo el aporte del Congreso, y dentro de las políticas están las propuestas de respuestas para todos esos temas: los de calidad, los de infraestructura, los económicos-financieros.

Además, hay un grupo de diseñadores que trabaja de conjunto para mejorar el diseño actual del periódico Granma, que luego hará lo mismo con Juventud Rebelde. También se empiezan a abrir un grupo de espacios en diferentes medios con una crítica más objetiva. Por ejemplo, Cuba dice; un espacio sobre valores en la revista Buenos Días y en la Mesa Redonda, que además empieza a abordar más temas nacionales; los medios de provincia tienen muchos espacios, diría que más que los nacionales, donde hay un mejor balance de la realidad objetiva de cada territorio; empieza a existir una mayor respuesta de los organismos a los criterios que da la población en algunas secciones de los medios de prensa.

Creo que otro elemento interesante que se gestó durante el Congreso y que ha continuado es el interés por estudiar el libro de Julio García Luis, que yo creo que es un libro base para la reconstrucción y el perfeccionamiento de la prensa cubana en las condiciones actuales.

También se ha reanimado la capacitación de los periodistas mediante los cursos de postgrado, a través de la UPEC. Y comienza a existir una mayor relación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, que es la rectora de la carrera, con las facultades de periodismo de las provincias y con los medios de prensa, para abrir senderos y aprovechar las investigaciones que pueden aportar a los medios, hechas durante tantos años en la carrera de periodismo y no son aplicadas en el perfeccionamiento de la prensa. Pero esto último solo empieza a existir.

Estamos haciendo un análisis semanal de los medios de prensa nacional, sobre las principales problemáticas de calidad de lo que sale cada semana en los medios, a partir de estudios del Centro de Información para la prensa (CIP) y del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT, y en un ambiente muy franco. Observamos la calidad de la noticia, de los titulares y comparamos lo que se habla de Cuba en la prensa internacional con lo que se habla en los medios nacionales, para evaluar cuáles son los vacíos informativos que tenemos. Por lo tanto esto también está compulsando a la calidad.

¿Cuáles son los principales temas que son vacíos informativos en los medios cubanos?

Hay un grupo de temas: el seguimiento a la implementación de los lineamientos podría tener más presencia en los medios, de las políticas y medidas que se van aplicando; todo el combate por lograr más decencia y menos indisciplina social; la defensa objetiva de la Revolución ante los ataques que nos hacen en las redes sociales; la crítica artística y literaria, porque prácticamente lo que hacemos es una descripción y no una crítica sobre los principales acontecimientos culturales. Creo que alrededor de eso están los principales asuntos.

Recientemente hubo un vacío informativo sobre el barco norcoreano, pero eso era un tema sensible que nosotros debimos abordarlo de la manera que se hizo, publicando la nota de prensa del MINREX.

¿Cuáles son las principales insatisfacciones que sigue notando?

Independientemente de todo esto, hay insatisfacciones que yo veo. Creo que hemos avanzado en ir eliminando vestigios de secretismos y ahora nos va quedando más autocensura. Antes del Congreso, cuando comencé a atender la prensa, tenía una visión de que había más problemática en la atención del Partido hacia la prensa que en otros aspectos. Hoy me voy dando cuenta, y lo ha reconocido la UPEC, que hay un enorme problema de profesionalización en los medios y de preparación por los cuadros directores de medios para la gestión. Hay que saber administrar la prensa, por eso hemos orientado que se empiece a introducir en la carrera  asignaturas que tengan que ver con gestión de los medios y también por cursos de postgrados. Porque, por ejemplo, hay temas que han estado abiertos y la prensa no ha sido capaz de reflejarlos con una sistematicidad adecuada. Ahí está la principal insatisfacción.

También se han perdido rutinas de trabajo, procedimientos clásicos que ordenan el trabajo de la prensa, que al no usarse provocan saltos en el proceso productivo y se reflejan en la insuficiencia. No se le está dando toda la participación que debían tener los periodistas para analizar y sentirse partícipes del perfeccionamiento de cada uno de sus medios. Por ejemplo, hoy hay pocos medios que tengan de verdad consejos editoriales o consejos de redacción donde haya participación de la gente en un debate consciente sobre los problemas de la prensa. Eso hace mucha falta, porque los medios tienen que lograr que todos participen en la decisión, en el diseño, en la línea editorial, en los perfiles, para que puedan defender eso, sino van a dar la noticia por la que van a cobrar y ya. Esa dinámica todavía falta.

¿La prensa cubana necesita más crítica o más información?

Creo que necesita las dos cosas. Soy muy severo con el concepto de información, mi expresión de la información es matemática: información es lo que tiene incertidumbre. Por ejemplo, la noticia del acto por el 24 de febrero no tiene ninguna información, pues todos los 24 de febrero hay actos y eso es un recurso muy manido en la prensa; ¿qué tendría información sobre la fecha? Explicar qué fue el 24 de febrero para los cubanos. Otro ejemplo, decir que se inauguró el Teatro Martí ese día es una información limitada; ahora, si decimos todo lo que pasó en ese teatro si daríamos información.

Por eso yo creo que los medios cubanos necesitan información y crítica. La crítica tiene que ser objetiva, por lo tanto no podemos medir un periódico porque tenga tantos trabajos críticos y tantos no críticos. Creo que cada trabajo debe tener un balance de lo positivo y lo negativo del tema que trate, por lo tanto también la perspectiva, o sea, el momento en que está y si tenemos capacidad para enfrentarlo o no. Creo que así toda la prensa estaría equilibrada, porque a cada tema lo tratarías con ese equilibrio. Ni todo es totalmente malo, ni bueno. Creo que le hace tanto mal al país que en un medio de prensa se refleje todo para bien sabiendo todas las contradicciones que tenemos en el país, como que se refleje todo para mal, cuando también tenemos virtudes y logros.

En los debates de congresos anteriores se habló de la falta de credibilidad de la prensa cubana. Sin embargo, en el IX Congreso decía que “no hay falta de credibilidad por parte de la población de nuestra prensa (…), lo que pasa es que esa misma sociedad que también está en perfeccionamiento, nos exige más, nos pide más legitimidad, necesita esa prensa que en cada etapa ha desempeñado el papel para que los acompañe también en este nuevo momento que estamos viviendo”.

Creo que sí. Nosotros estamos en un debate interno por perfeccionar, pero no por negar. La negación sería dialéctica, pero no podemos negar el aporte de la prensa a la Revolución, el acompañamiento que ha tenido. Y tenemos que reconocer también las circunstancias en que se ha movido esa prensa, las circunstancias ideológicas, sociales y económicas. Nuestra prensa tiene carencias también en lo material, producto a la situación del país.

En nuestra prensa no hay mentiras. En prensas internacionales, hay mentiras, especulaciones, manipulación. Nuestra prensa es sincera, lo que a veces no dice toda la verdad. Creo que a veces limita, en algunos temas, la verdad, porque no se profundiza. Pero nuestra prensa es veraz, por lo tanto eso le da credibilidad. Deja insatisfacciones, porque a veces tiene vacíos informativos y porque a veces las problemáticas no las tratan con toda la integralidad, por lo tanto no está todo el espectro que podría tener un tema. Si se perfeccionan todos estos elementos esa credibilidad puede aumentar.

El tiempo para Díaz-Canel, dada sus responsabilidades, es oro, y por ello otras preguntas quedaron en el tintero. Acepta responder, sin embargo, una de ellas: ¿Por qué cree que los jóvenes periodistas han buscado alternativas a los medios tradicionales, en los nuevos espacios del entorno digital, fundamentalmente? “Ahí hay varias consideraciones. Primero la visión que pueden tener los muchachos sobre los medios, y lo otro es que los medios no tradicionales, para el carácter revolucionario de los muchachos y las nuevas tecnologías son más atractivos que estos, y está también la relación de los muchachos cuando llegan a los medios”, sintetizó Díaz-Canel.

Nos marchamos satisfechos por el encuentro con él, que tuvo lugar en una sala de reuniones del edificio del Consejo de Ministros, en la Plaza de la Revolución, y confiados en que sobre el tema de los jóvenes periodistas podamos ahondar en otro encuentro.

Cubaperiodistas.cu

 
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