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Dibujo lo que pienso
Lázaro Miranda (Laz)
caricaturista del diario Juventud
Rebelde y de su suplemento de humor
Dedeté,
acaba de obtener mención del Premio anual de Periodismo Juan
Gualberto Gómez, de la UPEC
Julieta García Ríos
Sus
trazos suelen atrapar al lector. En ocasiones a algunos les
molesta la crudeza con que refleja un mal social.
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Lázaro Miranda (Laz). |
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Otras, te traslada a épocas
y personajes que nunca conoció y sin embargo, parecen muy
cercanos. Por la calidad y constancia de su obra, Lázaro
Miranda (Laz), caricaturista del
diario Juventud Rebelde y de su suplemento de humor
Dedeté,
resultó mención del Premio anual de Periodismo Juan
Gualberto Gómez por la obra de 2009, con que la Unión de
Periodistas de Cuba reconoce la labor desempeñada durante un
año por uno de sus profesionales. |
—¿Qué valor
le das?
—No voy a
decir como todo el mundo que es un compromiso. El premio me estimula
porque fueron mis compañeros quienes me propusieron como candidato.
Ellos mantuvieron su propuesta durante dos años. También porque
considero que es una distinción que, salvo pocas excepciones, la
reciben personas con más de 60 años de edad y mucho tiempo en la
profesión.
—En tu obra
actual se nota un cambio, ¿a qué responde?
—Soy un eterno
inconforme con lo que hago. Con más de 20 años en la profesión no
acabo de encontrar la manera de hacer llegar mi discurso. Cuando
hago humor general, dibujo los muñecos narizones, porque son los que
más me gustan. A pesar de eso creo que existe una unidad en la
caricatura personal, la editorial y la ilustración.
«Todos esos
géneros los estoy haciendo con técnicas de acrílico, es posible que
sea el cambio a que te refieres. Este es un material muy bueno y
seca rápido. Me siento seguro trabajándolo, el único inconveniente
es que es caro.
«Me gustaría
ilustrar un libro con esta técnica, pero por ahora no tengo ninguna
propuesta.»
—Con
anterioridad a esta etapa trabajabas más con el efecto de la sombra.
—Sí, el cambio
fue radical. Antes, para hacer caricatura personal trabajaba mucho
la plumilla —técnica que me gusta—; estaba influenciado por David
Levine… por Daumier. Las que hago ahora tienen más síntesis. Me
parece que es un estilo más personal.
—Yo diría
que más contemporáneo, más europeo…
—Es posible.
Cuando hacía la caricatura con plumilla había mucha gente que me
criticaba. Ares, cuya opinión respeto, me decía que esa técnica le
recordaba a los caricaturistas franceses del siglo XIX. Así que
fíjate si era viejo ese estilo. Estaba cómodo dibujando así. Me di
cuenta de que podía hacer otro tipo de caricatura, en aras del
tiempo, la rapidez y la síntesis. Por eso el cambio, concebido poco
a poco.
—¿Qué
proyectos tienes?
—El principal
es seguir trabajando para el periódico, aunque no sean publicadas
todas las caricaturas editoriales que hago.
—¿Produces
más de lo que publicas?
—No me
considero tan productivo. Lo que pasa es que la caricatura aún no es
suficientemente valorada.
—Algunos de
tus dibujos parecen salidos de la cola del pan, de la guagua, del
comentario de esquina…
—Tengo el
privilegio de haber crecido en Los Sitios, un barrio de Centro
Habana, y de eso me nutro. La sección del lenguaje que hago con
Celima Bernal me ha servido muchísimo. Hay cosas del barrio,
expresiones de su gente que reflejo ahí.
—Las
ilustraciones de la página de Lectura tienen otra línea…
—Lo de Ciro
Bianchi es una mezcla de historia, crónica; son tantas cosas. Él
escribe tan bien que no puedo fallarle. Disfruto cada ilustración.
Quisiera que me dieran más tiempo para trabajarlas. Algunas las hago
contrarreloj y aun así busco información visual sobre el tema y la
época que aborda la página. He tenido la gran suerte de trabajar
estas dos secciones.
—Sin
embargo, sueles decir que tienes mala suerte.
—Lo digo
porque en todos los géneros artísticos han existido personas que han
sido muy buenas en lo suyo y de ellos no se habla. Pienso que voy a
quedar en ese grupo de los olvidados. Llevo años tratando cuanto
género de caricatura existe y mi obra pasa inadvertida.
«También lo
digo porque si hacen una lista de caricaturistas para participar en
un evento, mi nombre no aparece. Si trabajamos en la realización de
un libro, cuando vamos a cobrar el cheque, el mío tiene errores. Si
hacen una toma de televisión, cuando van a llegar a mí, cortan la
imagen. Tal vez es un problema de “ángel”.»
—Por eso te
esfuerzas.
—Hago lo mejor
que puedo. No creo que eso lleve un esfuerzo adicional.
—Tus
dibujos son cáusticos, ¿te han traído problemas?
—Tres veces la
comisión de ética del ICRT me ha llamado por estar inconforme con
mis críticas a la televisión. Tuve el honor de recibir la llamada
del difunto Eddy Martin para transmitirme su desacuerdo con una
caricatura que le hice… Yo hago mi trabajo. La caricatura tiene que
ser comprometida, tomar partido con algo, meterse con alguien, si no
es humor blanco.
ALGUNOS OPINAN
«Me siento muy
complacida por la originalidad y la gracia de sus ilustraciones.
Creo que si la columna tiene seguidores, su trabajo contribuye mucho
a ello», -Celima Bernal, columnista de Palabras que van y vienen, en
Juventud Rebelde.
«Siempre me
impresiona la forma en que Laz logra sintetizar la idea central de
la página. Nunca se va por la tangente o se queda en las ramas.
Capta siempre lo esencial del tema y lo expone en pocos trazos. No
veo su dibujo en mi página como una ilustración, sino como un
complemento del tema. Él no ilustra sino que aborda el tema que
propongo. Pienso que si Lectura ha ganado el favor del público,
mucho se debe a su trabajo.
«Añádase que es
un magnífico caricaturista personal. Y su humorismo denota una aguda
sensibilidad para captar lo que está en el ambiente», -Ciro Bianchi,
periodista de la página de Lectura de Juventud Rebelde dominical. |