Lectores
que financian su diario, su portal, sus noticias
La nueva modalidad de sostener
económicamente al periodismo se llama
crowdfunding
Federico Noguera
Por la crisis del papel, de los costos y la
caída de lectores de diarios en todo el mundo, muchos están
apostando a sus ediciones en internet –PC Magazine y Christian
Science Monitor se mudaron del papel a la web–, y de paso,
ensayan diversos mecanismos de financiación. No se quedan atrás
los nuevos medios nacidos en la Red, que también vienen
aplicando novedosos sistemas, como el crowdfunding (o
financiamiento masivo), para solventarse. Son los casos de
Spot.us y el proyecto Representative Journalism, que funcionan
gracias a la presentación de noticias hiperlocales.
A ellos hay que agregar a los organismos de
periodismo de investigación, cuyas formas de financiación no son
tanto una respuesta a las crisis sino a la independencia frente
a la publicidad oficial. Pro Publica, Center for Public
Integrity y Ciper, entre otros, cuentan así con la financiación
de fundaciones, empresas y lectores y cuyo espíritu son las
grandes investigaciones. Aunque, en los dos casos, se trata de
medios sin fines de lucro.
“El negocio del periodismo está cambiando y
van a cambiar muchísimo las fuentes de financiación”, asegura a
Crítica de la Argentina Juan Varela, experto en nuevos medios.
Spot.us fue creado por el joven periodista David Cohn, quien
obtuvo US$ 340 mil del programa Knight News Challenge, de la
Knight Foundation, para trabajar en el proyecto, que funciona a
partir de la idea de que un ciudadano o un periodista presente
una posible historia que interese a la comunidad de la Bahía de
San Francisco.
Luego los miembros de la comunidad votan,
con microdonaciones, qué historias son las más atractivas y un
periodista investiga los hechos y escribe el artículo.
Los editores verifican la información y la
publican en su sitio (hasta ahora, hay diez historias, que van
desde el uso del etanol hasta las aguas servidas). También
trabajan con medios que financian la investigación y obtienen la
exclusividad parcial o total de las historias por algunas
semanas antes de que aparezcan gratis en Spot.us.
En pocos meses, el proyecto ha recibido
elogios y críticas. Muchos celebraron la iniciativa ante la
crisis, como señaló a ADN.es Sree Sreenivasan, director del
Departamento de Periodismo Digital en la Universidad de
Columbia.
Muchos profesionales creen que el
crowdfunding es un mecanismo clave para no depender de la
publicidad. “Spot.us tiene el potencial para producir contenido
que está 100% libre de publicidad y su influencia”, dice Cohn a
Crítica de la Argentina, desde EE.UU.
Otros celebran el desarrollo del periodismo
hiperlocal frente a temas nacionales o internacionales. “Spot.us
devuelve el control a los ciudadanos”, explica el ex editor de
NewAssignment sobre la posibilidad de que cualquiera proponga un
tema, desrregulando en un punto el trabajo periodístico (crowdsourcing)
y financiando un artículo (crowdfunding).
Sin embargo, entre las críticas, se señala
el propio modelo de financiación. Consultado por la revista
Wired, sobre por qué los lectores estarían dispuestos a pagar
por información en un sitio si pueden obtenerla en otros de
forma gratuita, Cohn respondió que esa era “la pregunta del
millón”. Sin embargo, recordó que empresas como Kiva y
DonorsChoose, que funcionan con crowdfunding, resultaron
ser exitosas. Incluso, un lector de Spot.us dijo a Business Week
que la clave de pagar pasa por obtener abordajes que en otros
medios no hallaría.
DONACIONES Y
MICRODONACIONES
Las microdonaciones no son nuevas. El
periodista Chris Allbritton cubrió la guerra de Iraq gracias al
aporte de los lectores de su blog, y Ana Marie Cox, recibió
ayuda de los usuarios de su blog, luego de que se quedara sin
empleo tras el cierre de Radar Magazine, para seguir parte de la
campaña del republicano John McCain.
No obstante, Cohn reconoció a Crítica de la
Argentina que tienen algunos problemas. Entre otras críticas se
mencionan la posibilidad de que grupos de poder intenten
instalar un tema para beneficio propio, convirtiendo así a los
periodistas en objeto de manipulaciones, algo sobre lo que
Varela también alerta.
Para despejar dudas, Cohn respondió que
ninguna persona puede donar más del 20% del total del valor de
una historia, excepto los medios, que pueden financiar hasta el
100%. En este último caso, se reembolsará el dinero a los
usuarios que hubieran aportado. A su vez, el 90% de lo recaudado
por Spot.us va para el periodista que escribió la nota y el 10%
para el editor del artículo.
También se planteó qué ocurriría si un
medio tradicional “roba” la idea planteada en Spot.us, antes de
que se realice el artículo, o qué presión real ejercería sobre
un gobierno respecto a determinado tema candente al no estar
considerado un medio influyente.
Leonard Witt, docente de la Universidad de
Kennesaw, lleva adelante el proyecto Representative Journalism (RepJ),
homónimo del nombre de su blog, cuyo fin consiste en que las
comunidades –geográficas o de intereses– solventen con su dinero
a los periodistas, quienes se ocuparán de informar sobre
diversos temas locales.
“RepJ busca ayudar a las comunidades que no
están recibiendo la información que quieren, por eso necesitan
contratar a sus propios periodistas”, indica Witt a Crítica de
la Argentina. Como prueba piloto, eligió a la periodista Bonnie
Obremski, del sitio Locally Grown, de Northfield, Minnesota,
quien se encarga de investigar y escribir las historias de esa
localidad de 17 mil habitantes. Luego, las investigaciones
multimedias –que van desde temas cotidianos hasta el consumo de
heroína– son revisadas, corregidas y publicadas.
La iniciativa de Witt, financiada por
Harnisch Family Foundation, tendrá un carácter más formal, ya
que próximamente creará un “centro de servicio (de información)
que proporcionará todo lo que la comunidad necesite”, y que
contará con el financiamiento de los propios ciudadanos.
Por otro lado, crecen los organismos y
medios sin fines de lucro financiados por fundaciones,
particulares y empresas, cuyas ganancias las “reinvierten en el
proceso de producción informativa”, como apunta Varela. Pro
Publica, dirigido por ex periodistas de The Wall Street Journal
y The New York Times (NYT), ofrece sus trabajos a medios que no
cuentan con fondos ni tiempo para investigar.
El Center for Public Integrity, creado por
Charles Lewis, ex 60 Minutes, realiza investigaciones
financiadas con donaciones de fundaciones y lectores. Por
ejemplo, fueron quienes descubrieron que el gobierno del
entonces presidente George W. Bush entregó a la contratista
Halliburton u$s 16 mil millones para la reconstrucción de Irak,
sin convocar a una licitación previa.
Para Francisca Skoknic Galdames, docente de
la Universidad Católica y periodista de Centro de Investigación
e Información Periodística (Ciper), de Chile, tanto Spot.us como
Representative Journalism son dos ideas “interesantes” similares
a la de la National Public Radio “que se financia en gran parte
con los aportes de sus oyentes”. Un caso similar es el de Public
Broadcasting Service.
Y dice que no le extraña que, frente a la
crisis, el modelo se esté replicando y sea válido para los
medios con una línea editorial no tradicional. Pero recuerda que
“hay que tomar en cuenta la idiosincrasia estadounidense,
acostumbrada a las donaciones” libres de impuestos.
En cambio, considera que en América Latina
es “más difícil” implementar ese modelo. No obstante, si un
medio “consigue hacerse necesario para sus lectores,
probablemente conseguiría atraer fondos”, apunta la reportera de
Ciper, desde Chile.
Esta institución sin fines de lucro
dirigida por Mónica González, corresponsal de Clarín en Chile, y
John Dinges, profesor en la Universidad de Columbia, realiza
reportajes de investigación “de calidad”, utilizando documentos
públicos. Skoknic Galdames dice que si bien Ciper cuenta con el
financiamiento del sector privado y de fundaciones, están
analizando incorporar las donaciones de lectores, ya que
“fortalecería la sustentabilidad e independencia”.
De cualquier manera, los reportajes, que
son ofrecidos a diferentes medios de comunicación y luego
publicados por Ciper, son de altísima calidad. “Intentamos tener
documentos que respalden las investigaciones y puede resultar
una hazaña obtenerlos”, comenta Skoknic Galdames.
Pero vale el esfuerzo. Dinges, por ejemplo,
sacó a la luz datos interesantes sobre el narcotráfico y lavado
de dinero en México, y Cristóbal Peña obtuvo el Premio Nuevo
Periodismo Iberoamericano 2008 por el informe de la millonaria
biblioteca de Augusto Pinochet.
FINANCIAMIENTO
ALTERNATIVO
El crowdfunding ya dejó de ser algo
aislado para transformarse en una importante vía de
financiamiento alternativa. Barack Obama, durante las
presidenciales, logró reunir fondos de sus seguidores a través
de su web, al igual que otros demócratas lo hicieron gracias al
portal ActBlue. En tanto, la organización MoveOn recibe
donativos para financiar campañas de promoción política en
EE.UU.
La banda berlinesa Einstürzende Neubauten y
su par inglesa Marillion obtuvieron fondos de sus fans en
momentos de vacas flacas. Los fans de este último grupo
preordenaron, a través de internet, los discos Anoraknophobia y
Marbles, antes de que fueran grabados. Otro ejemplo es el portal
SellBand, que busca recaudar fondos para que los artistas puedan
grabar un disco, cuyas ganancias se repartirán luego entre los
que aportan.
Un francés logró que los usuarios
inviertan, a través de Spidart, una disquera comunitaria en la
Red, para poder sacar su primer álbum, según CNNExpansión.
NoMajorMusik yMyMajorCompany también trabajan en forma similar,
mientras que ProduceMyLive permite financiar la presentación en
vivo de artistas. Hasta Radiohead permitió que sus fans pudieran
descargar gratis o pagando su álbum In Rainbows.
También existe el sitio CatwalkGeniuses,
que permite a los diseñadores de moda hallar financiamiento para
sus trabajos, y Cameesa, donde la gente solventa también a
diseñadores.
El estudio Hollywood Brave New Worlds no se
quedó atrás: solicitó fondos a los cinéfilos para financiar sus
filmes. Siguiendo esa línea, ReelChange permite a
documentalistas o amateurs exponer sus proyectos para que sean
financiados.
Hace poco, la enciclopedia Wikipedia
recaudó US$ 6 millones de sus usuarios para mantener el sitio
sin publicidad y gratuito, algo similar a lo que había hecho el
sitio de tecnología Kuro5hin.
CRISIS Y MODELOS
Las donaciones empresariales y el
crowdfunding no son los únicos modelos de financiamiento que
han cobrado impulso ante las crisis del sector e internacional,
que entre 2008 y 2009 dejó en la calle a 20 mil periodistas en
EE.UU., y otros miles en Europa (el presidente francés Nicolás
Sarkozy destinará 600 millones de euros para ayudar a la
prensa); esa crisis produjo el cierre de Capital Times y
Mountain News, entre otros, y sofoca al NYT con una deuda de US$
1 000 millones.
Como en casi todos los casos, los nuevos
medios son los que experimentan diferentes modelos. El sitio
francés Rue89, que saltó a la fama al denunciar al colaborador
de Le Monde Bernard-Henri Lévy por fabular parte de una
historia, obtiene sus ingresos por servicios técnicos prestados,
la publicidad, las donaciones y la tercerización de
servicios. En cambio, el portal híbrido Newser –donde la
información es producida por usuarios y periodistas– se financia
gracias a la publicidad.
LA CUESTIÓN DE LA
INDEPENDENCIA Y LA WEB
El debate sobre si deben o no aplicarse los
micropagos a las noticias volvió a cobrar fuerza. Mientras unos
recuerdan el fracaso del Times Select, del NYT, que tuvo que
desistir del cobro de contenido de calidad, otros toman a The
Wall Street Journal (WSJ) y Financial Times como casos
exitosos.
Varela menciona a iTunes –la tienda de
música de Apple, a través de la cual puede comprarse canciones–
para diferenciar entre el pago de contenido “generador de
negocios”, como ofrece WSJ, y noticias, por la que la gente no
estaría dispuesta a pagar. Para Varela, los micropagos
“conspiran” contra la idea de navegar libremente en internet.
“Si no, ¿por qué no volver al papel?”, plantea.
Alan Mutter, docente en la Universidad de
California, afirmó al NYT que el éxito de los contenidos de pago
está en que los medios ofrezcan información “única y
convincente” para así “construir un público fiel”. Según el
Project for Excellence in Journalism, muchos diarios están
reduciendo costos y “ahorrando” ante la crisis y no concentran
esfuerzos en “reinventar la economía del negocio” periodístico.
Jarvis también advirtió que el “peligro” está en que los medios
tradicionales crean que pueden trasladar sus contenidos y
modelos de negocios a sus versiones en internet. Dos mundos
aparte: por un lado el papel, por otro la información digital,
que gana terreno día a día, aun cuando el modelo de negocios no
cierre todavía.
(Fuente
Rebelión/Crítica de la Argentina)