|
Sección Constante
(Ilustrada y con
coletillas)
51
*De
fama, al menos, todos conocemos a Meissonier, el pintor francés. Los
poseedores de sus cuadros proveen de un cristal de aumento a los que
van a ver las afamadas obras del pintor, y, a través del cristal,
pueden contarse los hilos que se cruzan en el tejido de las blusas
de sus famosos mosqueteros, y las fibras de cada hoja de yerba que
destrozan los cascos de sus magníficos caballos; con tal conciencia,
con tal cuidado del detalle, con tal esmero pinta. Ahora hace
Meissonier un retrato de la opulenta dama de California Mrs. Mackay,
de la visita de cuyo esposa al Pontífice dio La Opinión Nacional
cuenta hace pocos meses: el retrato es de tamaño de miniatura, y el
pintor cobra por él 80 000 francos. Protegido por los Mackay, que se
empeñan en deslumbrar a París con su riqueza, está ahora en Francia
el fotógrafo Muybridge, de quien ya hemos dicho que ha conseguido
obtener fotografías de personas y animales en movimiento. El
fotógrafo da exhibiciones privadas de su copiosa colección de vistas
entre las cuales son muy celebradas y alcanzan especial éxito, sus
cuadros de vida mexicana y tipos y costumbres de Suramérica.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
Jean Louis Ernest Maissonier (1815-1891), pintor francés que es
calificado por los críticos como representante del realismo burgués.
Se interesó por asuntos costumbristas y su técnica era la de
plenitud de detalles, lo que heredó de la pintura flamenca. Sus
obras fueron muy vendidas pues se creó todo un mercado basado en la
publicidad. Sus pinturas fueron, por lo general, de pequeño tamaño,
entre ellas “El Pequeño mensajero (1836) y Lectura en casa de
Diderot (1859). Pintó una serie de cuadros sobre las hazañas
militares de Napoleón. Con respecto al fotógrafo Muybridge, a quien
José Martí también señala en la nota, véase Sección Constante
(Ilustrada y Coletillas) 45.
-0-
*En
el “Tratado de Fisiología Humana”, del profesor Draper, notabilísimo
hombre de ciencia que acaba de morir en los Estados Unidos, reveló
su autor tales misterios de la naturaleza del hombre, que hacen de
la obra, hermosamente escrita, un verdadero tesoro. Cada página
encierra un experimento nuevo, un descubrimiento valioso. Allí se
explica la teoría de la circulación de la sangre, con datos nuevos y
ricos, y la causa de su coagulación; se estudio la acción
condensadora de las membranas; las funciones de los nervios
simpáticos, la medida de la fuerza de la endósmosis, la acción del
cutis, las porciones más escondidas del aparato auditivo, y cuando
hace relación a las funciones del hombre, pero no se hace este
estudio de la manera secamente técnica y estacionaria que en los
libros de ciencia se usa, sino con claridad que seduce, con una
lealtad que admira; y con un vigor y libertad de movimientos que dan
a este tratado de Fisiología el interés de una novela.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
John William Draper (1811-1882) fue un destacado químico, físico y
médico nacido en Inglaterra, pero quien vivió la mayor parte de su
vida en Estados Unidos. Fue famoso por sus trabajos sobre
fisiología, medicina, física y química. También se hizo famoso por
sus investigaciones sobre la técnica de fotografía. Historiador
destacad. Entre sus obras está La Historia de la Guerra Civil
Americana. Para él, la salud pública fue un problema de primer orden
en sus investigaciones, y de ahí su libro Tratado de Fisiología
Humana. Escribió un libro muy polémico en su época, titulado
“Historia de los conflictos entre la Religión y la Ciencia” (1875).
Su hijo Henry también tuvo fama pues fue el primer astrónomo que
fotografía la Constelación de Orión. Martí no solo escribió la
anterior nota de Sección Constante sobre John William Draper. Cuatro
días antes, al morir Draper, en La Opinión Nacional de Caracas
también escribió que “su oficio era buscar verdades, y revelarlas”,
y destacó que “los fotógrafos de la tierra…deben su arte y bienestar
al profesor Draper·.
-0-
*Si después de
averiguada la humedad de la tierra, quiere el agricultor saber la
cantidad de residuos orgánicos que contiene, le bastará con poner en
un vaso de agua la tierra desecada, y los residuos orgánicos subirán
a la superficie: se les seca y se les pesa. Y si el agricultor
quiere saber después, como le es indispensable, qué cantidad de
sílice contiene su tierra, no ha de hacer más que echar en el vaso
ácido clorhídrico, o vinagre fuerte si no tiene ácido a mano,
rociando el agua con él hasta que ya no produzca efervescencia;
hervir luego esta agua, y lavar luego la tierra muchas veces hasta
que salga el agua clara, la cual pondrá a reposar con la tierra en
un vaso, y el residuo que quede en el fondo será el sílice que
contiene el terreno, el cual se ha de pesar para conocer su cuantía.
Ni se han de arrojar esas aguas con que se lavó la tierra, porque
dejadas asentar, enseñan, con lo que haya en el asiento, la cantidad
de arcilla que la tierra lavada contenía. Y como falta ahora saber
la cantidad de carbonato de cal que el terreno posee, no hay más que
sumar los pesos de la humedad, del sílice y de la arcilla; y restar
el total de los cien gramos, y eso que falta será el carbonato de
cal que contiene la tierra.
-0-
*Rochefort, que
habitó durante muchos años en Suiza durante su destierro, luego de
su fuga de la Nueva Caledonia, fue rudamente silbado en una noche
del mes último en un teatro de Berna. No supo hacerse amar de los
suizos, que son, sin embargo, afables y queredores.
-0-
*Todo
género de atención y aplauso merece el proyecto de ley que el
diputado Becerra acaba de presentar al Congreso español. Mueren en
flor en las tierras latinas, o se agostan prematuramente, por falta
de fuerzas físicas que reparen los desarreglos y mermas que cause,
aun en hombres robustos, una excesiva actividad mental. Un cuerpo
vigoroso es como un depósito de fuerzas, en que renueva su energía
la mente exhausta. Es urgentísimo para españoles e hispanoamericanos
cultivar a la vez las dotes de la mente y las fuerzas del cuerpo.
Propone el diputado que se declare oficial la enseñanza de
gimnástica higiénica, y que se dé clase de ella en los Institutos de
Enseñanza Superior, y en las escuelas normales de maestros y de
maestras; que sea obligatoria la asistencia a estas clases y que no
se pueda obtener grado de Bachiller sin acreditar que se ha recibido
un año de educación gimnástica, que se convertirá luego en tres
años, cuando parezca menos revolucionaria la costumbre, y hayan
comenzado a estimarse sus incalculables beneficios. Ha de tenerse en
cuenta que el espíritu es voraz, y es necesario darle que roer. El
espíritu se alimenta de aquel a quien anima.
(Publicada en La
Opinión Nacional, de Caracas, el 25 de enero de 1882).
Anteriores:
1 -
2
-
3 -
4-
5-
6-
7-
8-
9-
10-
11-12-
13-
14-
15
-
16-
17-
18
-
19
-
20
-
21
-
22
-
23
-
24
-
25
-
26
- 27
-
28
-
29
-
30
-
31
-
32
-
33
-
34
-
35
-
36
-
37
-
38
-
39
-
40
-
41
-
42
-
43
-
44
-
45
-
46
-
47
-
48
-
49
-
50
|