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Sección Constante
(Ilustrada y con
coletillas)
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*En su lecho
de muerte, quince días después de haber sido herido, pidió Garfield
un lápiz y un pedazo de papel y escribió con su mano descarnada:
“James A. Garfield: Strangulatus pro Republica”.
-0-
*Inquiétanse
mucho los poetas jóvenes por la tardanza de la fama, sin ver que
ésta no es más que cosa casual y veleidosa; que no viene a veces
sino luego de la muerte, y se niega más a aquellos por quienes es
más merecida. Pocos nombres hay tan notorios en las moderna
literatura inglesa como el del triste Shelly
o
el de Keats; y en un estudio reciente sobre las primeras obras del
más poderoso poeta que tiene hoy Inglaterra, Robert Browning, y que
fueron, por cierto, muy maltratadas las unas, o calladas las otras,
como si se las quisiese espantar con la burla, y sofocar con el
silencio, --se lee que una bondadosa señora que quiso regalar a
Browning las obras de Shelley, que son ahora clásicas, las buscó en
vano en todas las librerías de Londres, donde era desconocido el
nombre del poeta, muerto ya hacía tres años, y las halló al fin en
una tienda de humilde apariencia, con las de “un John Keats” que le
recomendó el buen librero.
Coletilla
de Cubaperiodistas.-
De tres grandes poetas ingleses habla Martí en esa nota. Dos de
ellos, Percy Bysshe Shelly (1792-1822) y John Keats (1795-1821)
murieron muy jóvenes, pero en sus cortos años se convirtieron en
famosos cultores de la segunda generación
del
movimiento romántico. Shelly fue esposo de Mary Shelly (1797-1851),
destacada narradora y novelista, autora de la obra Frankesteín o El
Moderno Prometeo, la cual también murió relativamente joven a causa
de un tumor cerebral. La vida de Keats, al menos sus tres últimos
años, ha quedado registrada en la película Bright Star. En cambio,
la obra poética de Robert Browning (1812-1889) no fue conocida a lo
largo de toda su juventud. No fue hasta después de 1861 en que se da
a conocer su libro de poemas El anillo y el libro que constituye un
éxito comercial y merece múltiples elogios de la crítica
especializada. Otras excelentes obras de Browning fueron El
flautista de Hamelín y Hombres y Mujeres.
-0-
*El 14 de
noviembre se abrió en Viena una exhibición de sellos de telégrafos y
correos. Débese la exhibición a los esfuerzos de los filatelistas
que así se llaman los miembros de una sociedad de colectores de
sellos que mantienen la importancia de estos como auxiliar poderoso
del estudio de la Historia, y le conceden tanta importancia como a
la Numismática. No creen que estudiar monedas enseña más que
estudiar sellos. Lo que a primera vista se observa en aquel certamen
curioso en apariencia monótono es el desarrollo rápido y creciente
de la comunicación en los diversos pueblos de la tierra, y la
baratura actual de éstas. Una de las agrupaciones más celebradas de
la exhibición es la del doctor Moschkan, que ha reunido todos los
sellos usados por Francia y Alemania durante su guerra desastrosa;
allí se ven, por los sellos, todas las fases y accidentes de aquella
lucha desesperada y tristísimo; allí están los sellos de campaña de
ambos ejércitos, y el del cuerpo suizo de observación; el sello de
correo expedido por los alemanes en Alsacia en 1 de agosto de 1870;
cartas enviadas en globo de París a Metz; las cartas reducidas por
la fotografía para el correo de palomas; los sellos creados durante
la dictadura de Gambetta, y otros expedidos por firmas privadas que
tuvieron a su cargo el manejo de la comunicación postal durante la
Comuna; un sello que grabaron en 1870 los legitimistas, con el busto
de Luis de Chambord, acto anticipado de la revolución monárquica que
en aquellos día de desventura patria, criminalmente intentaron; y
los primeros sellos del nuevo Imperio alemán y la nueva República
Francesa. La duquesa de Longocville, aquella dama ingeniosísima que
fue alma y gala de la rebelión aristocráctica de la Fronda, está en
efigie en la exhibición, como en tributo a haber sido ella la
primera que introdujo el uso de los sobres para las cartas que había
de distribuir el correo de la ciudad de París. Colección muy notable
es también la de España en que, como reflejo de su turbulenta
historia, se ven en un grupo de sellos que abarcan un número breve
de años, los bustos de Isabel, Amadeo de Saboya, don Carlos de
Barbón y Alfonso XII.
-0-
*En diciembre
presentó un senador de California a la Cámara de Representantes de
los Estados Unidos el proyecto de formalización de la compañía del
Canal de Nicaragua, en la que ha alcanzado ya atenta nota el
ingeniero Menocal, cubano. El general Grant figura a la cabeza de
los miembros de la compañía, acompañado de personas muy pudientes,
de políticos respetados, de periodistas de valía. El proyecto
propone que se autorice a la compañía para todos aquellos actos
legales que conduzcan al libre goce de los poderes, privilegios,
derechos y beneficios concedidos por la República de Nicaragua, a la
sociedad provisional del Canal Interoceánico. Las oficinas de la
sociedad se establecerán en New York. Su capital en acciones no
podrá ser mayor de cien millones de pesos. Dirigirán la compañía
once comisionados, de los cuales uno será nombrado por el Presidente
los Estados Unidos, y otros por el gobierno de Nicaragua. Pide el
proyecto que el gobierno norteamericano declare que garantizará a la
compañía el goce de sus derechos durante 20 años después de la
terminación del Canal, y el paso efectivo de los primeros buques de
Océano a Océano.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
El sueño de construir un canal interoceánico a través de Nicaragua
data de los tiempos de la colonización española. Cuando se desató la
fiebre del oro en California, se revivió ese empeño por poderosos
intereses norteamericanos, que encargaron hacer los estudios de
factibilidad y costo del canal. Un ingeniero naval cubano, Aniceto
Menocal, tío de Mario García Menocal, es quien trabaja, como lo
apunta José Martí, en la formalización de la compañía del Canal de
Panamá. Estos estudios se extendieron durante varios años, hasta
1891, en que el gobierno de Estados Unidos seleccionó a Panamá como
el territorio para construir el Canal
interoceánico.
Mario García Menocal (1866-1941), que había estudiado ingeniería en
la Universidad de Cornell, en Nueva York, participó también, junto
al tío, en los estudios para el Canal de Nicaragua. En 1891 regresó
a Cuba, y trabajó en la construcción de tramos del ferrocarril,
antes de incorporarse al Ejército Libertador, bajo las órdenes de
Máximo Gómez, Calixto García y Mayía Rodríguez. Alcanzó el grado de
general. Durante la intervención militar norteamericana fue
encargado de organizar a las fuerzas de la policía en La Habana.
Después trabajó para la empresa Cuban American Sugar en la
construcción del central Chaparra, uno de los mayores de su tiempo.
Incursionó en la política y resultó elegido Presidente de la
República –el tercero en la república neocolonial-- en los días en
que finalizaba la Primera Guerra Mundial, y cuando el país
experimentó, dados los precios del azúcar, un boom económico
–período llamado de “las vacas gordas”--. Bajo el gobierno de
Menocal los monopolios yanquis incrementaron su presencia en Cuba, y
sobre todo los grandes bancos que desplazaron de las operaciones
financieras a la banca nacional. Menocal fue, en definitiva, un
hombre de confianza de los americanos en Cuba.
-0-
*En lo Estados
Unidos hacen un papel excelente del bagazo de la caña. Cuando ya no
puede extraerse del bagazo azúcar alguna, aun sirve para hacer
papel. En esto acaban las cañas de la Luisiana, de las que no
extraen más que un sesenta por ciento del guarapo; el exceso de
materia sacarina que, por los procedimientos imperfectos de los
agricultores luisianenses queda en la caña, dificulta la elaboración
del papel, que es mejor mientras el bagazo sea más seco.
(Sección Constante
publicada en La Opinión Nacional, de Caracas, el 24 de enero de
1882).
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