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Sección Constante
(Ilustrada y con
coletillas)
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*No
traduce hace sino aquel que, por un señalado favor de la naturaleza,
tiene el don de reproducir en la mente la época en que el autor
traducido escribió y la vida íntima del autor, a aquel que tiene los
mismos tamaños y gustos del escritor a quien traduce. A Camoens ha
tocado en Inglaterra esta fortuna: viajero y poeta fue él, y acaba
de traducirlo en estrofas redondas y arcaicas, para poner más la
mente del lector en los méritos reales de la obra vertida, el
capitán inglés Burton, elegante poeta y afamado viajero. Nueve
traducciones van con ésta hechas de las “Luisiadas” a la lengua
inglesa, y de ellas la única comparable a la excelente que publica
ahora Burton, es la que en 1565 publicó Fanshaw, que fue también
hombre de armas y hombre de letras; y volvió de Lisboa, adonde fue
de Embajador como a Madrid, prendado del libro de Camoens. El
capitán Burton ha escrito su traducción en aquella lengua antigua y
donosa que se hablaba en la Corte de la reina Elizabeth, y tiene su
libro, además de estos méritos que avaloran la traducción, el de
poner ante los ojos, como si fueran cosa presente, aquellos tiempos
de amores y caballerías, en que las damas portuguesas hablaban como
lenguas propias el latín y el griego, y se enviaba a los hidalgos
pobres que ponían los ojos en niña cortesana, como aconteció a
Camoens, a ver límites de Galicia o tierras africanas. Los gloriosos
viajes, las dilatadas guerras, las injusticias del monarca que dio
como cosa grande al poeta en premio a las “Luisiadas”, desde el
nacer famosas, unos cien pesos que le fueron mal pagados; y los
amores del hermoso poeta, que fue, aun después de perder un ojo, muy
amador y muy gallardo; y sus penurias, que fueron tales que comía de
la limosna que un fiel esclavo que trajo de Java pedía para él por
las noches: todo, en suma, cuanto hace a aquel portugués ilustre,
está narrado con precisión y brillo en el libro de Burton. Y aquí
viene a cuento recordar las traducciones que van ya hechas de las
“Luisiadas” de aquel poeta que exclamaba al morir, entristecido por
el rebajamiento de los suyos y la pobreza de dineros, y
pujanza
del reino: “Muero en mi patria, y con mi patria”. En bohemio, o
bohemo, como quiere el colombiano Cuervo que se diga; en húngaro y
en hebreo hay ya versiones del libro de Camoens; en inglés, hechos
dicho que hay nueve: hay una en griego moderno, el griego en que ha
cantado a la Libertad el poeta Solomos; una en danés, una en polaco,
dos en sueco, dos en holandés, dos en ruso, siete en latín, cinco en
español, trece en alemán, catorce en italiano y veinticinco en
francés. Bien merece la honra aquel cuyos versos fueron escritos, a
guisa de lema nacional, en la bandera de batalla de los ejércitos de
su nación.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
Las Luisiadas, de Luis de Camoens, se le considera una de las
mejores epopeyas del Renacimiento. Se publicó en 1572. Se compone de
diez cantos. El nombre significa “los hijos de Luso” y, según la
leyenda, los portugueses descienden de Luso, hijo del dios Baco, que
conquistó por las armas el territorio que después será Lusitania, es
decir Portugal. El tema sobre el que se articula la obra es la
primera expedición de Vasco de Gama al oriente asiático.
-0-
*Ha
muerto un pensador serio William Rathbone Gregg, inglés. Sus obras
han sido un producto de su época y han influido en ella. Figura
entre los más ardientes mantenedores de la necesidad de que un
espíritu liberal, científico y generoso presida las creencias
religiosas de los hombres de estos tiempos. Su libro renombrado:
“Los Credos de la Cristiandad” sirvió vigorosamente, aunque acusado
de escéptico por algunos, y por otros de herético, a este propósito.
Pero más memorable es a nuestro juicio otro libro suyo “Enigmas de
la Vida”, en que trata de penetrar en lo más íntimo del alma humana,
y poner los actos del hombre en acuerdo con su propia magnífica
naturaleza. Todos los problemas de la edad presente están con
levantado tono y firme fe en la sabiduría de la Omnipotencia,
analizados en el hermoso libro. Gregg escribió mucho en un periódico
que ha llegado a alcanzar gran autoridad en Londres, y ejerce
señalada influencias en las altas clases: el Pall Mall Gazette.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
William Rathbone Gregg (1809-1881) fue un destacado ensayista
inglés. Su obra más conocida “Los credos de la cristiandad” fue
publicada en 1851. Tiene muchos ensayos sobre filosofía política y
social. Uno de sus hijos, llamado Percy, también fue escritor.
William Rathbone murió en Londres.
-0-
*Se
susurra que la emperatriz Eugenia pasará el resto de su vida en
París; pero es lo cierto que sus obreros añaden ahora 18
habitaciones a las ya muy numerosas de su nueva casa en Faraborough,
Inglaterra. En esta casa habrá un cuarto lleno de reliquias del
Príncipe Imperail, que estará siempre como estaba en vida del
Príncipe su habitación en Camden Place, antes de ir a correr su
aventura de África. La idea ha debido venir de la habitación que la
reina Victoria conserva en el Balmoral, donde todo está como estaría
si el Príncipe consorte estuviera vivo: andan por las mesas los
sombreros y guantes del Príncipe, y yace en la cama una efigie de
él. ¡Pobre recurso de la mente que debe dar, más que consuelo,
llanto a los ojos e ira al alma! Ira no, sino tristeza de no poder
ganar en años sino que se pierde en pedazos del corazón.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
La vida de la emperatriz Eugenia de Montijo (1826-1920) es
fascinante. Se casó en 1853 con Napoleón III, de Francia, con quien
tuvo un hijo Eugene, que recibió el título de Príncipe Imperial.
Eugenia fue la última emperatriz de Francia. Apoyó la intervención y
ocupación militar de México por Francia, a la vez que era admirada
por su respaldo a las investigaciones de Luis Pasteur que acabarían
con la vacuna contra la rabia. Por su forma de vestir fue alabada e
imitada en toda Europa. Vivió los últimos años de su vida en el
exilio en Inglaterra y se trasladó a su España
natal, donde murió a la edad de 94 años.
-0-
*Ya van los
gobiernos cayendo en que es crimen que los vendedores de artículos
comer y beber hagan riqueza a costa de la salud y la vida de sus
parroquianos. En Berlín es muy activa la vigilancia de los artículos
de este género sacados al mercado. Los médicos de la comisión del
gobierno examinan minuciosamente los licores y las vituallas. De 254
artículos diversos sometidos a examen parcial, resultaron
peligrosamente adulterados 44: el té verde, que por cierto no debe
tomarse nunca, estaba teñido, y mezclado con flores de heno, y el
cacao estaba mezclado con papas y harina de maíz. Poco tiempo hace
se descubrió en Madrid que una riquísima compañía elaborado su
chocolate con bellotas. Las penas impuestas a los adulteradores
berlineses han sido rudas.
(Sección Constante publicada en La Opinión Nacional,
de Caracas, el 3 de enero de 1882)
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