Sección Constante
(Ilustrada y con
coletillas)
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*En
el Estado de Iowa –de la América del Norte- tuvo efecto hace poco
tiempo, en presencia de diez mil espectadores, una corrida de
caballos que llamó en alto grado la atención por los jockeys: dos
conocidas amazonas, miss Piuneo y miss Burke, ambas de un peso
aproximado –120 y 117 libras respectivamente. Debían recorrer la
distancia de diez millas, y cambiar de caballo cada diez millas. Los
cinco caballos de miss Burke eran ya conocidos, por haber corrido
diferentes veces en Nebraska, a diferencia de los de miss Piuneo,
que los acababa de adquirir semisalvajes en el Colorado. Poco antes
de darse la señal de partida, miss Burke tuvo un fuerte altercado
con el padre de miss Piuneo, de manera que ésta principió la corrida
en condiciones desfavorables; a pesar de lo cual las amazonas
llegaron a un tiempo a la primera parada, produciendo con ello la
indignación de la multitud. Miss Burke empleó ocho segundos en el
cambio de caballo y diez su contrincante. En la siguiente corrida
miss Burke adelantó un cuarto de milla a miss Piuneo, y
considerándose ya victoriosa, al pasar cerca del padre de ésta le
dio un bofetón, no olvidándose después de apostrofarle en cada
corrida, cuando le hallaba al paso. Después de la novena parada miss
Piuneo estaba casi sin fuerzas y pidió a su padre que no le
hiciese
correr las últimas dos millas. “No, contestó el padre, debes
correrla aunque te cause la muerte”. Miss Piuneo obedeció, pero miss
Burke ganó la corrida por una milla de ventaja. Miss Piuneo empleó
23 minutos 40 segundos y miss Burke 21 minutos 49 segundos.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
Que en el siglo XIX hubiese mujeres como jockeys o amazonas, u otros
deportes, era una verdadera novedad. Por eso, esta nota de José
Martí sobre esta carrera de caballos en Iowa, Estados Unidos, debe
haber llamado mucho la atención. En realidad, las mujeres que en ese
siglo realizaban prácticas deportivas lo hacían como una respuesta a
los que querían mantenerlas encerradas en el hogar, como amas de
casa, o como objetos sexuales.
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*Está probado
que el uso de la bencina es muy eficaz para librar a los animales de
la incomodidad que les producen los insectos y otros parásitos que
los invaden.
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*La
época es de congresos de asociaciones científicas y
literarias. Poco hace terminó sus sesiones el Congreso
Sociológico de Dublín, en el que se han debatido las más
vitales cuestiones que atañen al presente y al porvenir de
las sociedades modernas, tales como la guerra, la propiedad,
las instituciones políticas y los recursos económicos de las
naciones. A este congreso precedieron, entre otros de menor
importancia, el Congreso Médico, al que asistieron las
notabilidades facultativas del viejo continente y la
América, y el Congreso de la Asociación Científica de Gran
Bretaña, celebrado en York, en el que su presidente, sir
John Lubbock, en un elocuente y luminoso discurso
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Su obra Prehistoric Times fue
una auténtica revolución. Se convirtió en un bestseller. |
reseñó los maravillosos
progresos realizados por la ciencia durante los últimos
cincuenta años; y en Ginebra, en Suiza, se están haciendo
grandes preparativos para el gran concurso internacional de
música, que se celebrará en aquella ciudad a principios de
agosto del año próximo. Los periódicos suizos dicen que todo
hace creer que aquella gran fiesta será de las más
magníficas de cuantas de ese género se han celebrado en el
mundo. Hasta ahora han sido invitadas las sociedades
musicales de Bélgica, Italia y Alemania. |
Coletilla de Cubaperiodistas.-
Arqueólogo por afición, sir John Lubbock, Iord Averbury
(1834-1913), ocupa un destacado papel entre los prehistoriadores
británicos del siglo XIX, siendo él quien por primera vez emplea los
términos «paleolítico» y «neolítico» en su monumental libro
Primitive Times. Su interés por la antropología se orienta sobre
todo a la búsqueda de «paralelos etnográficos» que posibiliten la
reconstrucción de los datos arqueológicos, para lo que utiliza un
método comparativo de fuerte raíz evolucionista. Contrapuesto a
Tylor, en ocasiones, por su escaso criticismo documental y sus
prejuicios contra los «salvajes», lo cierto es que los datos
etnográficos utilizados por Lubbock son con frecuencia no sólo
certeros, sino insustituibles hoy día debido a la desaparición de
muchas de las fuentes.
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*Vamos
a dar cuenta a nuestros lectores de un hecho que prueba hasta donde
pueden alcanzar en la frágil naturaleza humana los efectos del
miedo. Es el caso que el revisor de billetes del tren que pasa por
Moissac a las siete y treinta de la noche, se presentó en la
portezuela de un departamento ocupado por cuatro señoras. Una de
ellas se levantó bruscamente, se precipitó como una fiera hacia el
empleado y le golpeó repetidamente en la cabeza con el puño de un
paraguas. En vano el desgraciado revisor pedía la explicación de
aquel ataque, y en vano también las tres compañeras de aquella furia
le gritaban, procurando sujetarle los brazos: “¡Deteneos! ¡Es un
empleado de la línea, es un revisor!” Con la vista extraviada y la
respiración jadeante, continuó golpeando la cara del empleado. Este,
gravemente herido en los ojos, en los labios y en las mejillas, se
sujetó con la mano izquierda con grandes dificultades en la
portezuela, mientras con la derecha procuraba, aunque inútilmente,
parar los golpes. Por fin después de una lucha de muchos minutos, se
consiguió sujetar a la terrible viajera, y una vez establecida la
calma, dio la siguiente explicación: al ver presentarse un hombre en
la portezuela durante la marcha del tren, quedó sobrecogida de
terror, y como en aquel momento exclamaron sus compañeras: “He ahí
el revisor”, había comprendido: “he ahí el ladrón”, y perdiendo el
juicio no había pensado más que en el defenderse contra el enemigo
imaginario. Cuando se le hizo ver al revisor terriblemente
lesionado, con el ojo derecho gravemente herido, y se le dijo que
aquel empleado había estado más de diez veces a punto de ser
derribado sobre la vía, debiendo únicamente su salvación a su valor
y a su costumbre de mantenerse en el estribo, se puso a derramar tan
abundantes lágrimas y manifestó su pesar de una manera tan
conmovedora, que se enterneció la víctima. Aquel buen hombre declaró
a la agresora que la perdonaba, prometiendo pedir que no fuera
perseguida por aquel hecho, y ha cumplido su palabra.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
En esta nota de Martí cuando escribe sobre este hecho ocurrido en
Moissac, se refiere a una comuna francesa situada en la región de
Mediodía-Pirineos. La anécdota no es excepcional para el caso de los
revisores o inspectores de trenes. A lo largo de la historia, en
diferentes lugares del mundo, han merecido no sólo notas
periodísticas sino han sido personajes centrales en cuentos y
novelas. Abundan las anécdotas. En el año 2007, por ejemplo, en
Renfé, España, más de un centenar de pasajeros se amotinaron contra
el revisor porque sólo exigió revisar el billete de un negro, y se
tildó al revisor de racista. Otro caso ocurrido en Barcelona: un
revisor de trenes hizo reiteradas amenazas a una familia que debía
tomar frecuentemente ese transporte, y la familia optó por mudarse
bien lejos del lugar. En Gran Bretaña sucedió en el 2004 que un
revisor de trenes devolvió delicadamente su billete de transporte a
un pasajero que creyó profundamente dormido, y en realidad había
muerto. Y hay otro cuento de que 300 pasajeros de un tren se negaron
a mostrar sus billetes a un revisor en protesta por el mal servicio
que daba la línea en cuestión. El revisor mandó a detener el tren, y
ello atrasó el viaje casi una hora. Eso ocurrió entre Girona y
Barcelona.
(Esta Sección
Constante se publicó en La Opinión Nacional, de Caracas, el 6 de
diciembre de 1881).
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