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Miércoles, 25 de Febrero de 2009

Sección Constante (Ilustrada y con coletillas) 13

*De que las selvas de nuestra América abundan en remedios para todas las enfermedades que en nuestro suelo se producen, lo dicen a veces la lógica de la naturaleza, en lo que las fuerzas de construcción están siempre al lado de las fuerzas de destrucción, y la suma ya cuantiosa de tesoros botánicos que debe a la tierra americana la farmacopea. Ni a quien ha andado entre indios, queda duda de que ellos son dueños de muchos secretos que la grave ciencia heredada de Europa persigue aún en vano. Tonatiyacapan es el nombre de un medicamento mexicano con que un indio compasivo salvó a una hija mimada de la fortuna, dotada por las hadas, cantada por los poetas y regalada por los reyes, a la arpista española Esmeralda Cervantes, del vómito negro. Y como el indio fue tan generoso que reveló a Esmeralda Cervantes su secreto, la arpista lo ha popularizado en Buenos Aires y Uruguay, donde los Consejos de Higiene proclaman oficialmente las maravillas del tonatiyacapan. 

Coletilla de Cubaperiodistas.- Aquí se pone de manifiesto el acercamiento de Martí a la medicina verde. Esto se hace evidente también en otros trabajos martianos como cuando habla de mejunje de yerbas que utilizan los hondureños para curar las mordeduras de las víboras.

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*Es una maravilla la nueva casa del general Grant en Nueva York. Aún no está lista para ser ocupado por sus moradores; pero ya los periódicos describen algunas de las joyas de arte que van a hermosear el rico palacio. Tan cargado de regalos vino el general Grant de su viaje alrededor del mundo, y tal inclinación tenía él a recibirlos, que no ha sido necesario comprar un solo objeto para adornar el primer piso del palacio. En las ochenta cajas de espléndidos presentes que recogió el general en su peregrinación, han hallado los decoradores cuanto para ornamental el piso y esmaltar de curiosidades valiosas el resto de la casa, les era necesario. No habrá en las salas, ni en el cuarto de recibir, dos muebles iguales. En vez de los comunes juegos de sala, incómodos y monótonos, las ricas habitaciones estarán llenas de sillas distintas de formas caprichosas, de divanes de terciopelo bordados de oro, de sillones de armadura de ébano con incrustaciones de marfil, vestidos de tapices de los Gobelinos, y de brocados hechos a mano. Las colgaduras orientales y las alfombras personas fueron elaborados para el Presidente, como obsequio; y se celebra grandemente el cortinaje de cachemira que adornará el tocador de la esposa de Grant. De mosaico, y de incrustaciones Boule, son las mesas, y los estantes de las paredes; los marcos de los espejos son obras de arte, talladas con gran habilidad a cortaplumas por los diestros obreros de Suecia. En mérito con los cuadros que adornan el palacio, luchan los marcos que los encierran. Por todas partes hay estatuas, jarrones y esas raras menudencias que cubren hoy todas las paredes y rincones de las casas norteamericanas: ídolos, trompetas, armas, platos de bronce, cascos, vasijas. En el cuarto de vestir del general Grant, hay una pequeña casa de plata, de cinco pisos: tiene tres pies de alto; es una caja de perfumes, regalada a Grant en China. Raros pájaros y grandes flores esmaltan las paredes del palacio, tras de cuyas ventanas y balcones se conservan, en cajoncillos de plata labrada, embriagadores aromas. Sobresalen entre los adornos dos grandes colmillos de elefante, recuerdo de la India, rematados con moldura de oro, de finísimo trabajo. Otra, y no la menor, de las novedades de la casa, es un gran tapiz japonés, que ocupa una de las paredes del que pudiera llamarse cuarto de estar, y se llama entre los ingleses sitting room. Representa el tapiz una partida de caza: sobre el fondo, de rica seda crema, resaltan con grandes objeto, y con color y expresión de vida, las figuras y el follaje, bordados en seda de variados y vivos colores. Agita ya la mundo elegante de Nueva York la extraordinaria fiesta con que se anuncia que inaugurará el general Grant sus nuevos salones.

Coletilla de Cubaperiodistas.- Martí escribe esta interesante nota cuando el general Ulysses S. Grant, quien fue el décimo octavo Presidente de los Estados Unidos, decidió mudarse para Nueva York al hacerse socio de la firma Grant and Ward en Wall Street.

Un año antes, Grant no había podido lograr la nominación para un tercer mandato en la Casa Blanca, al verse sumido en múltiples escándalos. Grant, que fue un héroe de la guerra civil, realizó luego de concluir su segundo mandato una gira por diversos países, entre ellos China y Japón. En 1883, Grant se fracturó la cadera y el resto de su vida tuvo que utilizar muletas o un bastón para caminar. Enfermó de cáncer en la laringe, y se dedicó en su casa de Nueva York a escribir sus memorias, que fueron un best-seller en la época al venderse más de 300 mil ejemplares. Murió el 23 de julio de 1885. Lo enterraron en Nueva York. Es el único de los presidentes de Estados Unidos que está enterrado en esa ciudad. Sus restos descansan en el Riverside Park, en un monumento considerado uno de los mayores de Nueva York: tiene 46 metros de altura y 8 mil toneladas de granito, y está revestido con mármoles de Italia. Cuando asumió la presidencia de EE.UU. en 1869 Grant intentó comprar la Isla de Cuba.       

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*El profesor Calandrelli, que enseña Filología clásica en la Universidad de Buenos Aires, ha terminado, y trabaja por publicar, un “Diccionario Filológico comparado de la lengua castellana”. El plan del libro es vasto: el autor ha ido a buscar la etimología de cada palabra a su raíz sánscrita: la estudia en sus fuentes conocidas, y examina sus relaciones con las lenguas indoeuropeas, de que es conocedor eximio. Aumenta el mérito del libro la clasificación científica de los animales y las plantas que le acompañan, y una valiosa sección de sinónimos. Los que han visto este libro colosal, comparan el trabajo de Calandrelli con los Webster, que halló y fijó los cimientos de la lengua inglesa, y Littré, cuyo diccionario admirable es un verdadero código de la lengua francesa. Alguna va hasta creer que el profesor Calandrelli ha hecho más en sus pesquisas en los orígenes del castellano, que Noah Webster y Littré en sus respectivas lenguas. El libro contendrá las raíces de cada palabra en los signos usuales de las lenguas madres: parece que el profesor Calandrelli es una autoridad en lingüística. Se elogia mucho su cabal conocimiento del sánscrito, esta lengua opulenta y formidable. El sánscrito pintoresco, abundante, rico, enérgico, fue digno de ser hablado por los primeros hombres. Gran lástima sería que semejante trabajo quedase oscurecido. 

Coletilla de Cubaperiodistas.-  Matías Calandrelli (1845-1919) fue un filólogo y escritor argentino, de origen italiano. Fue catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Buenos Aires. Además, publicó una Gramática comparada de las lenguas griega y latina.

(Esta Sección Constante, de José Martí, se publicó en La Opinión Nacional, de Caracas, el 18 de noviembre de 1881).
 

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