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Patria Nueva
Randy Saborit Mora
Jóvenes de esta época lanzan disparos periodísticos por Patria
Nueva, nombre con el cual bautizaron al rotativo dedicado a
martianos de todos los tiempos. Estudiantes de Periodismo de primer
año de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana,
desempolvan al Martí de mármol para conversarlo de carne y hueso en
el periódico que conforman por estos días de fin de curso.
Originales en contenido y forma quieren ser sus creadores, la
mayoría nacidos por “causalidad” en el centenario de la fundación de
Patria. Alma de aquel semanario escrito para siglos fue el Apóstol
desde el 14 de marzo de 1892. A través de sus páginas consiguió
encender los ánimos de “los cubanos de afuera y adentro” para fundir
las bases de la república “con todos, y para el bien de todos” y
cabalgar en una guerra inevitable.
Sinceros pretenden ser los trazos de las columnas que acogen con
agrado colaboraciones de otros, que con el afán investigador de
“Meñique” alumbran zonas de las obras inmortales del Maestro.
Bienvenidos serán todos los textos que contribuyan a acercarnos más
al torrente vivo de Martí, “esa mina sin acabamiento”, al decir de
la chilena Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, con quien
coincidimos.
Enamorados están los muchachos con el humilde golpe de tecla que
puedan dejar grabado en la creación de un impreso para honrar al
hombre convencido de que “Amor con amor, se paga”. El amor,
comprendemos, es la energía que moviliza a la humanidad a edificar
acciones de bien.
Martianos quieren ser quienes llenarán las planas de ese periódico
con secciones inspiradas en enseñanzas periodísticas de un ser
humano que evitó morir en un cuarto oscuro como un traidor y
prefirió el combate, similar al destino de su “Abdala” concebido con
apenas 16 años y divulgado por primera vez en La Patria Libre de
1869.
Actuantes en nuestro contexto, leemos con admiración la historia
ejemplar de este Héroe, quien demostró con maestría que “hacer es la
mejor manera de decir”, según expuso en el primer número de la
Revista Venezolana del 1 de julio de 1881, cuando tenía 28 años.
Clase magistral fue la vida de quien sincronizó sus pensamientos
con las acciones.
Responsables con el tiempo que les tocó vivir, elaboran mensajes
para compartir con los del otro lado de las planas, quienes dirán si
han logrado el método de atrapar esencias martianas para enseñar
“sin títulos científicos ni lenguaje aparatoso” como se propuso el
Maestro -y logró- en La Edad de Oro.
Trovadores desean ser para encontrar la música de las palabras y
retratar las esencias del humano Apóstol.
Íntegros, como el poeta de actos, quieren ser los jóvenes al
servicio de Patria Nueva. |