Himeneo, ¿crónica de sociedad de
Martí?
Nydia Sarabia
En el
periodismo moderno existe la llamada crónica. Se trata de
una narración literaria. En tiempos en que José Martí
ejerció el periodismo cuando ya estaba en marcha el
modernismo cultural, estético y de creación nueva. Algunos
críticos literarios señalan que en el prólogo al “Poema del
Niágara” que escribiera el poeta venezolano Antonio Pérez
Bonalde (1) está el paradigma de la discusión si fue Martí o
Darío los que iniciaron la modernidad, pues se trata de un
texto o historia que sigue el orden de los tiempos.
Un modelo de
crónica, entre muchas que escribió Martí, está en la
narración que describe en sus famosas “Escenas
norteamericanas” que escribiera para el periódico La
Nación, de Buenos Aires.
Léase “Un
drama terrible” como ejemplo sobre aquel horrible proceso y
asesinato de los obreros de Chicago (2), sólo para señalar
una de aquellas históricas crónicas, o “La excomunión del
Padre McGlynn”, que apareció en El Partido Liberal,
de México en 1887 y luego en La Nación, de Buenos
Aires (3)
Antes del
fallecimiento de Teté Bances, viuda de Pepito Martí y Zayas
Bazán, al entregar Rosita Párraga, para el recién
constituido Centro de Estudios Martianos, y como nieta del
doctor José Miguel Párraga, amigo de José Martí, las misivas
que el Maestro enviaba a su abuelo, nos hizo entrega de una
fotocopia de la Revista Ilustrada, de Nueva York,
acerca de una crónica de sociedad supuestamente escrita por
José Martí bajo el epígrafe: “Himeneo”. El recorte no tiene
fecha y el poco conocido material, donde se evidencia el uso
de giros martianos e incluso la ortografía que aparece en
muchos de sus trabajos conocidos, lo presentamos a
continuación:
“En el
suntuoso templo de San Francisco Javier, de Nueva York, y
ante numerosísimo y escogido concurso tuvo lugar el día 11
de febrero último la ceremonia religiosa del matrimonio de
la señorita Luisa Ponce de León con el Sr. Don Carlos J.
Párraga, joven abogado de La Habana, de honorable familia,
con lisonjeros provenir que le asegura su ilustración y sus
virtudes.
La novia es
hija del Sr. Don Néstor Ponce de León y de la Sra. Doña
Antonia Bachiller, hija del eminente patricio cubano, Sr.
Don A. Bachiller y Morales. Pertenece el Sr. Ponce de León
al Cuerpo de Abogados de La Habana y al de esta ciudad de
Nueva York, en donde hace 18 años que reside, y en donde ha
sabido rodearse del prestigio y del respeto que aún en el
ostracismo y en el despojo de la propia fortuna conservan
los grandes caracteres, cuando se lleva en la sangre la
obligación de la dignidad y del honor.
Actuaron
como primer padrino y como primera madrina los jóvenes
hermanos de la desposada, Sr. Don Julio Ponce de León y
Srta. Carlota Ponce de León, como madrina también, O´
Bride´s maids, las Srta. Pilar Bolet Monágas, Josefina Arias
y María Luisa Domínguez. Los ushers fueron los
jóvenes caballeros Franklin Arango, Néstor Ponce de León,
Ernesto Molina y Emilio Castillo.
La ceremonia
de este feliz enlace ha sido una de las más brillantes á que
ha dado ocasión la colonia hispano americana en Nueva York.
La novia vestía un traje nupcial, bellísimo, de gro, con
luenga cola, amplio velo y manojillos de azahares por
adorno; y en medio de tanta blancura de sedas, gasas,
encajes y flores sus dos hermosos ojos cubanos, culminantes
detalle de su alma pura y radiante.
Las cuatro
madrinas vestían trajes de gasa azul y rosa, con velos de
Vestal. Las eligió el más acendrado cariño, pero diríase que
habían sido escogidas por el más riguroso gusto estético,
así era de bello el conjunto que sus gracias reunidas
formaban. A los que gustan de régias comparaciones parecía
aquel cuadro el de la hermosísima reina rodeada de
encantadora Corte. A nosotros nos pareció la imagen de
nuestra América, representada en gallarda palmera rodeada de
flores.
Era la
concurrencia en su mayor parte de familias de nuestra raza,
y por donde quiera se veía lucir en rostro bello, una mirada
de sol, que nos transportaba á la patria, como una sorpresa
dada por el Amor feliz á los que presenciábamos sus votos
perpétuos.
Perpétua,
sin nubes, en un solo deliquio de cariño sea la dicha de
estos séres, que hoy emprenden, con dos corazones y una sola
alma, el camino de la vida. Tal es el voto ferviente con que
cerramos estas líneas dictadas por el más sincero afecto.”
Alguien puso la fecha: Feb 11 de 1887.
Nota: En el trabajo se respeta la ortografía de la
época.
Citas:
(1)
José Martí, OC Editora Nacional de Cuba, 1963, T 7,
pp. 221-238.
(2)
Ibídem OC, T. 11, pp 334-335
Ibídem
OC T.11, pp 241-252