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Juventud Técnica: periodismo por el camino de la ciencia

Un acercamiento a las rutinas productivas de la publicación y algunos de sus proyectos editoriales.

Por Patricia María Guerra Soriano y Mario Miguel Rodríguez, estudiantes de Periodismo

Desde que en julio de 1965 surgió Juventud Técnica (JT), primero como boletín de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), y más tarde como revista, el ineludible propósito de la publicación fue el de llevar a sus páginas los resultados de la producción científica de los jóvenes cubanos.

Para los periodistas de JT, la ciencia tiene vida, y su tarea mayor pasa entonces por desentrañar sus complejidades, con las premisas de socializarla y crear vocación y cultura científica y ambiental en su público.

En ocasión del día de la ciencia cubana, este 15 de enero, Cubaperiodistas dialogó con parte del equipo editorial de la publicación.

Un poco de historia, y una nueva visión

En Prado, marcado por el número 553, entre Teniente Rey y Dragones, precisamente en el edificio que sirvió de locación al antiguo Diario de la Marina, se sitúa hoy la Editora Abril, de la cual forma parte JT, junto a otras cinco publicaciones seriadas (Alma Mater, El Caimán Barbudo, Zunzún, Pionero y Somos Jóvenes) y una editorial de libros.

Durante el periodo especial, afrontado por el país desde 1990, la revista desapareció y al recuperarse, nueve años después, lo hizo de manera bimestral y con una tirada de 20 mil ejemplares aproximadamente.

Por tal razón, de acuerdo con Iramis Alonso Porro, directora de la publicación, entre los propósitos del actual colectivo de periodistas de JT está el de no perder el vínculo con los lectores. Para ello, los contenidos del formato impreso también son adaptados y publicados con un lenguaje hipermedial.

“En la web privilegiamos temas más noticiosos, entrevistas a personalidades, trabajos de corte histórico, periodismo de investigación, reportajes de profundidad y editoriales. Para el impreso, debido a las condiciones de la poligrafía nacional y que la revista puede salir en tiempo o no, pensamos temas atemporales”, explicó Alonso.

Desde octubre de 2018, compartió Ernesto Guerra, jefe de redacción de JT, también se desarrolla una estrategia de comunicación en redes sociales para ganar seguidores y establecer mecanismos de retroalimentación con los públicos: “Allí potenciamos contenidos “evergreen”, que no pierdan vigencia, y otros más humorísticos o de peso audiovisual”.

Al referirse a Dilemas, una de las secciones que la revista concibe para la incorporación de temas polémicos pertenecientes a las agendas científicas nacional e internacional, la periodista Claudia Alemañy explicó:

“Enriquecer un trabajo periodístico con el contraste apropiado de fuentes especializadas en los temas, reclama una preparación individual que exige, entre otros elementos, la conversión de la terminología científica al lenguaje cotidiano manejado por los lectores”.

El periodista Alberto Cabrera Toppin desarrolla, desde octubre del 2018, como parte de la visión editorial para la web, una especie de laboratorio en el que recomienda el uso de aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes (smartphones), ubicadas en entornos offlines y que sean herramientas útiles para la vida cotidiana.

La sección ofrece también un balance sobre las potencialidades de la aplicación, al valerse de informaciones de páginas oficiales y de las cuentas en redes sociales de sus desarrolladores.

Los concursos Hydra y Ciencia ficción constituyen igualmente, vías de intercambio con los jóvenes escritores, quienes compiten con la creación de noveletas y de cuentos insertados en dicho género.

Al banquillo, el periodismo científico en Cuba

“No creo que estemos en uno de los mejores momentos del periodismo científico en Cuba, es muy de titulaje, muy divulgativo, con pocas fuentes y contraste entre ellas. Demasiado apegado a la visión institucional, que es solo una de las miradas posibles. He visto reportajes de temas científicos que son como una gran noticia que nunca se acaba”, expresó Alonso.

Las coberturas de la ciencia -dijo- generalmente son muy positivistas. Hay que desentrañar la complejidad de los procesos científicos, con sus avances y retrocesos. El retroceso no siempre es negativo, tiene una función en la ciencia. Ofrece valores importantes.

“Debemos trabajar en función de contar historias de manera atractiva. Cada vez es más urgente la creación de redacciones que integren temas científicos en sus políticas editoriales: siguen faltando en los medios generalistas redacciones de Ciencia y Tecnología, pues los temas de ciencia en la contemporaneidad no están aislados, debemos mirarlos como un conjunto”.

Asimismo, expresó que las condiciones profesionales de la prensa cubana actual obligan a muchos colegas al pluriempleo, condición que atenta contra el periodismo de especialización, pues “es de tiempo y de leer mucho; de consultar fuentes a veces en otros idiomas, y de mucha energía y concentración en la investigación”.

Retos y proyecciones

Para Ernesto Guerra, jefe de redacción de la revista, la formación de una cultura científica y una vocación hacia la ciencia desde el punto de vista de la comunicación debería ser esencial, pues en el mundo, la mayor parte del conocimiento que después se traduce en riqueza es el proveniente de la ciencia. Una fortaleza en ese sentido –consideró- es contar con la revista como soporte impreso.

“Debemos lograr la frecuencia mensual de la publicación y que posea, además, la calidad en las páginas y los colores esperados para una revista especializada en temas de ciencia y tecnología; asimismo, contar con un servicio de distribución funcional, eficiente y de calidad en el país”.

Guerra también reflexionó acerca de la importancia de lograr la articulación con otros medios y con colegas de otras provincias para que JT no sea una revista capitalina.

Otra de las aspiraciones, es tener una mejor conectividad que permita la utilización en los trabajos periodísticos de más recursos multimediales que con la actual resultan casi imposible de incorporar.