Por Francisco Blanco (Blanquito)

La tira cómica “¡Ay, vecino!” de mis queridos hijos putativos–el gordo y el flaco–que abre esta propuesta, va dirigida a comentar humorísticamente el acontecimiento político más injusto y vecinal imaginable, desde la toma de posesión del presidente Nicolás Maduro Moro el pasado 10 de enero.

Apenas se diera a conocer el abrumador resultado de dicha encuesta política y popular, el mal llamado Grupo de Lima—más cartel pro imperialista que grupúsculo vecinal–se dio a la tarea de impugnarlo con las más burdas diatribas fascistas concebibles contra el pueblo chavista y bolivariano.

No pretendo detenerme en el desmontaje de tamaña barbaridad histórica, pero si apropiarme de la sabiduría popular, que marca y aún señala un camino más humano, para denunciar las burdas campañas de la derecha continental por muy on line que pretendan imponérsenos.

Recordemos que los poetas, desde la antigüedad hasta nuestros tiempos, sentían y abordaban los sufrimientos del pueblo y hacían llegar a los señores explotadores la protesta a través de la alegoría.

Acudo al libro Fábulas, publicado en 1973 por la editorial Gente Nueva, bajo la firma de Francisco M. Mota, íntimamente recordado como “el gallego Mota”,  que nos lleva de la mano por 25 de las más fabulosas alegorías de todos los tiempos, y quiero detenerme en una de ellas de la autoría de Félix María de Samaniego, famoso por la histórica y polémica controversia que mantuvo en con otra luminaria de su tiempo,  Don Tomás de Iriarte.

En este caso la fábula que reproduzco a continuación me remite al actual cartel peruano, y se trata de

“LA SERPIENTE Y LA LIMA”:

En casa del cerrajero

entró la serpiente un día,

y la insensata mordía

en una lima de acero.

Díjole la lima:–El mal,

necia, será para ti,

¿cómo has de hacer mella en mí,

que hago polvo el metal?

Quien pretende, sin razón,

al más fuerte derribar,

no consigue sino dar

coces contra el aguijón.

 

Para concluir me despido parodiando al ilustre Samaniego,  con estos atrevimientos de actualidad:

Disculpen que yo me meta,

en asunto tan profundo

aunque se acabe el mundo

a golpe de bayoneta.

Prefiero esta mala cuarteta

bien rimada por un mulo

que en un sitio muy oscuro

 ha perdido la chaveta

Y ese dedo de oráculo

es mejor que se lo meta

convertido en alcahueta

“Por donde mejor le quepa”.

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