Renaldo Infante. Foto: Yoandry Avila

El pasado miércoles 26 de septiembre, la Presidencia nacional de la UPEC  y la Delegación de Periodistas  Jubilados  en  La  Habana celebraron  de  forma  colectiva el  cumpleaños  de  sus asociados nacidos en el trimestre julio-agosto-septiembre.

Fue una  tarde cálida por la temperatura  ambiente así como por las emociones compartidas en la Casa de la Prensa,  23 e I, Vedado, entre homenajeados, sus familiares  o acompañantes, otros invitados, ejecutivos de la delegación,  Ricardo Ronquillo y Jorge Legañoa, presidente y vicepresidente de la Unión, en ese orden.

Me correspondió leer la semblanza que escribí en esta ocasión de Renaldo Infante Uribazo, cumplidor de 90 el 27 de agosto y a quien conocí  en nuestra juventud, aunque estoy vinculado de cierto modo a su familia desde mi infancia porque un tío suyo, Gabriel infante, fue mi maestro de tercer grado en la Escuela Primaria “José Martí “, en Dos Caminos del Cobre, Santiago de Cuba.

En Las Tunas residía la familia Infante Uribazo: padre, madre y 7 hijos, 5 varones y 2 hembras. Previendo cercana la muerte, la madre pidió a una hermana ocuparse de que sus hijos concluyeran estudios universitarios. Renaldo había cumplido los 6 años de edad al ocurrir el deceso. La tía honró el compromiso con los sobrinos huérfanos y con los tres hijos propios; Renaldo y cuatro hermanos varones se graduaron en la universidad; dos de ellos con más de 2 carreras. En el empeño ayudó Infante padre, a quien lo favorecieron  los negocios ligados a la industria azucarera.

La familia se mudó escalonadamente para Santiago de Cuba, donde vivían los abuelos paternos e hijos vinculados a dos prestigiosos educadores santiagueros: Luis M. Buch y Desiderio Fajardo. Este último era primo de la abuela.

Renaldo y su hermano Enzo estudiaron en la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba y Pedagogía en la Universidad de Oriente. El primero dirigió  la asociación de alumnos normalistas en dos ocasiones; también fue dirigente local y nacional de las respectivas federaciones estudiantiles. En la Normal se relacionó con Frank  País y Pepito Tey, más jóvenes que él y en cursos anteriores al suyo.

Por ser  primer expediente, ganó una plaza de maestro en el Centro Infantil de El Caney. Ejerció también en el colegio Dolores durante 4 años, hasta que los curas lo despidieron por realizar actividades políticas y sociales que disgustaban al claustro clerical. En el colegio La Salle sustituyó a Pepito Tey. Enzo y él fundaron y sostuvieron el colegio Desiderio Fajardo, honrando al pariente y, más que eso, pedagogo ilustre que impartía enseñanza desde un sillón de ruedas.

Renaldo tuvo su primera experiencia radial a los 20 años dirigiendo y conduciendo el espacio La Voz Estudiantil en la emisora CMKR. Simultaneaba la labor docente con actividades culturales y sociales, como las conmemorativas del centenario del nacimiento de José Martí  en 1953 auspiciadas por organizaciones progresistas. Contemplaba entre otras, veladas artísticas, concursos y conferencias; una programación popular al margen de las oficiales de la dictadura batistiana. Renaldo escribió un guion radial  sobre  la vida de José Martí, el cual fue transmitido por la CMKW. Durante varios años dirigió el Círculo Literario José María Heredia, que incluía dramaturgia. Aquí se ejercitó en locución y actuación.

Los hermanos Renaldo y Enzo, como otros maestros en Santiago, formaron las primeras organizaciones insurreccionales creadas y dirigidas por Frank País y que este incorporó al Movimiento  Revolucionario 26 de Julio fundado por Fidel al salir de presidio en 1955. Después del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, ambos operaron en la propaganda clandestina. Enzo fue para Camagüey  y  Renaldo permaneció en Santiago en la publicación de un boletln y en  la salida de una emisora radial. -Cuando Frank fue asesinado (30-7-56), recuerda Renaldo, hice la nota necrológica.

Al producirse la detención en La Habana de los encargados de la salida del periódico Revolución, vino Renaldo para la capital en labores precisamente de propaganda. Su amigo Félix B. Caignet, afamado escritor y compositor, le consiguió empleo en la CMQ y lo ocultó en su casa cuando se recrudeció la represión  tras el fracaso de la huelga de abril de 1958.

Después de enero de l959

Su primer cargo después del triunfo revolucionario fue de director administrativo de Bellas Artes. Regresó a Santiago como redactor, editorialista sobre todo, y finalmente director del diario Sierra Maestra. Pero debió atender casi simultáneamente Cultura en la JUCEI, a la sazón  órgano local de gobierno, y el Curso de Liquidación de la Escuela de Periodismo Mariano Corona Ferrer.

Vilma Espín, entonces al frente de Radio Rebelde, lo llamó desde La Habana para que escribiera la vida de Frank País. Esta experiencia dio pie al programa Nuestros Héroes, que lo tuvo entre sus realizadores.

Designado  más tarde  por el Comandante Raúl Castro jefe de la Reforma Urbana en Santiago, El Caney, El Cobre y Songo-La Maya, cesó en esas funciones cuando lo seleccionaron para integrar la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR), en Prado y Teniente Rey, La Habana, dirigida por César Escalante; concretamente se le designó la edición del Orientador Revolucionario.

En medio de la Crisis del Caribe en 1962,  lo nombraron presidente de la Comisión de Revisión de Programas de la Radio y la Televisión y se quedó dirigiendo el Noticiero Nacional de la Televisión. Desde entonces alternó responsabilidades en el ICRTV con su superación personal,  escribió libros de tesis, representó a nuestro país en eventos internacionales, llevó a cabo misiones de colaboración en el exterior y nutrió su expediente fundacional. En este orden de cosas baste señalar que concluyó las carreras de Periodismo y Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana. Enviado a la CIESPAL, en Ecuador, profundizó estudios de Comunicación y Periodismo. Fundador del Centro de Estudios de la Radio y la Televisión  y del Departamento Cinematográfico— el que realizó documentales de su autoría–, lo fue también de la Unión de Periodistas de Cuba en 1963,  en la que integró el primero y segundo ejecutivos.

Refiere Infante que cada vez que hubo cambios de estructura en el ICRTV, se le asignaba una nueva tarea. Así fue sucesivamente vicepresidente primero y presidente del aparato ideológico en las dos áreas, en tanto se desempeñaba como experto del Movimiento de los No Alineados. Trabajó en el archipiélago de las islas Comores, en el Océano Índico, donde el único medio de comunicación confiable era la radio. Jefe de Programación y Asesor General de la Radio cubana fueron los últimos cargos que desempeñó antes de su jubilación.

Fue profesor del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) y tutor allí  del trabajo de grado de Gerardo Hernández, uno de los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio que fueran liberados gracias al justo reclamo de Cuba y al gran movimiento internacional de solidaridad que lo acompañó.

Quiero saber qué emociones han conmovido más  a un hombre experimentado en emociones recibidas. ¿La más feliz?: –El nacimiento de mi hijo—responde enseguida. Las más dolorosas. Hace una pausa larga y respira hondo. Noto que se le va quebrando la voz aunque la conserva entera: — La muerte de mi papá, el asesinato de Frank País y la más reciente, la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro….¡lo lloré!

Concluí la lectura de la semblanza y me dirigí a Renaldo:–Hoy en tu 90 cumpleaños te rendimos homenaje. Qué mejor momento junto a valiosos compañeros, 48 en total contigo, que celebran su onomástico. De 60 a 69  años de edad son los menos; entre los 70 y los 79 son los más; los  de 80 a 89 ocupan un  segundo lugar. Al sumarte tú,  son 4 los de 90 y más. Felicidades a todos.  Y a ti,  que llegues muy lejos conservando la lucidez y la energía que te sostienen.

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