Washington Post: Científicos y médicos niegan teoría de las microondas

Por Sarah Kaplan and Joel Achenbach

Una serie de ataques con un arma de microondas es la última teoría acerca de lo que podría haber enfermado o angustiado a aproximadamente dos docenas de personas asociadas con la Embajada de los EE.UU. en Cuba en los últimos dos años.

Esta hipótesis, avanzada en los últimos días en varios informes de noticias, dominó una audiencia del subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes sobre la política de Cuba, que tuvo lugar este jueves en la tarde. Pero un panel de funcionarios del Departamento de Estado aseguró que todavía no hay explicación para las lesiones reportadas.

“Estamos viendo un síndrome único. Ni siquiera puedo llamarlo un síndrome. Es una constelación única de síntomas y hallazgos, pero sin una causa obvia”, testificó Charles Rosenfarb, director médico del Departamento de Estado.

A pesar del rumor sobre las microondas, los expertos advierten que el escepticismo está a la orden del día. Hay un viejo aforismo científico según el cual los reclamos extraordinarios requieren evidencia extraordinaria. “Y no están aportando ninguna evidencia extraordinariaNo están aportando ninguna prueba”, dijo el físico Peter Zimmerman, experto en control de armas y ex asesor científico del Departamento de Estado y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

No se sabe que exista ningún arma de microondas que afecte al cerebro. El FBI ha investigado los casos en Cuba y no ha encontrado evidencia de un complot. Las búsquedas en la Embajada de los EE.UU. y otros lugares en La Habana no revelaron ninguna señal de arma.

Lo más significativo es que los médicos que examinan a los diplomáticos enfermos no han establecido un vínculo claro entre sus síntomas y cualquier fuente externa.

El único examen médico importante de los diplomáticos enfermos, publicado en el Journal of the American Medical Association en febrero, descubrió que “pareciera que estos individuos han sufrido lesiones en amplias redes cerebrales sin un trauma craneoencefálico”, y sugirió que podrían ser víctimas de un agente novedoso.

El New York Times informó el sábado que Douglas H. Smith, un médico de la Universidad de Pensilvania que el fue autor principal del informe de JAMA, considera a las microondas como el principal agente sospechoso en el caso de Cuba. Smith le dijo al Times que él y sus colegas están cada vez más seguros de que los pacientes tienen daño cerebral.

Smith no respondió a las solicitudes de The Washington Post para una entrevista, y Penn no proporcionó pruebas de esta opinión ni las puso a disposición de otros médicos involucrados en las evaluaciones del personal diplomático.

Los escépticos de la hipótesis del arma de microondas enfrentan un desafío adicional: es imposible refutar la existencia de agentes invisibles. En este caso, el agente es un arma teórica utilizada por asaltantes no identificados que no dejan rastros.

Los críticos dicen que esto simplemente no pasa una prueba de plausibilidad.

“Es una locura”, dijo Kenneth R. Foster, profesor de bioingeniería en la Universidad de Pensilvania, quien estudió los fenómenos de microondas mientras trabajaba en el Centro de Investigación Médica Naval en Bethesda. Foster, que no participó en el examen del personal diplomático, dijo que las enfermedades informadas siguen siendo misteriosas y que él no tiene una explicación.

“Es seguro que esto pasa en el infierno, pero no con un microondas”, agregó.

El neurólogo de la Universidad de Cincinnati, Alberto J. Espay, dijo: “Las armas de microondas son el equivalente más cercano en la ciencia a las noticias falsas”.

Los críticos dicen que Smith y sus colegas han buscado una explicación exótica para una ocurrencia relativamente común.Los casos en los que un número de pacientes informan síntomas físicos sin causa detectable, dicen, pueden tener una variedad de orígenes no externos, incluidos factores psicológicos como el estrés, y pueden diseminarse de forma contagiosa.

En tal escenario, los síntomas son reales. El sufrimiento debe tomarse en serio. Pero no se explican con armas de microondas.

Más allá de los fenómenos psicológicos, otras posibles causas que se han considerado incluyen patógenos bacterianos o virales y señales ultrasónicas. No se han presentado pruebas que respalden estas explicaciones, y el Departamento de Estado dijo que “no hay una fuente o causa conocida”.

En el último recuento, 26 personas asociadas con la Embajada de los Estados Unidos en Cuba informaron síntomas médicos consistentes con una lesión cerebral traumática leve, de acuerdo con el Departamento de Estado. Los primeros casos surgieron a finales de 2016. Las personas generalmente informaron que oían ruidos extraños, como de grillos o zumbidos. Luego sufrieron síntomas como dolores de cabeza, mareos, insomnio y zumbidos en los oídos.

Estos incidentes no ocurrieron en un solo lugar, sino en varios lugares de La Habana, incluidos hogares y habitaciones de hotel proporcionados por el gobierno de EE. UU. En una gran reunión con personal de la Embajada en marzo de 2017, los funcionarios advirtieron que hubo una ola de ataques, y poco después los informes de los ataques se dispararon, según una investigación publicada este año por ProPublica . Los incidentes de los ataques informados se extendieron luego a los diplomáticos canadienses en Cuba y sus familias, y finalmente a los empleados del Departamento de Estado en China. Esta semana, el Departamento dijo que un solo empleado en China ha sufrido síntomas consistentes con una lesión cerebral traumática leve.

Un panel de expertos designados por el gobierno cubano para investigar el tema el año pasado concluyó que los diplomáticos estadounidenses probablemente sufrieron un “desorden psicogénico colectivo” provocado por el estrés.

Domino Cuba

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