La tendinitis

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Quienes hayan experimentado el dolor producido por una tendinitis (intenso, persistente e invalidante), saben que no experimenta mejoría con los simples analgésicos y que es irresistible si no se busca ayuda médica.  Este es un padecimiento que con frecuencia sufrimos los periodistas, escritores, diseñadores o adictos en general a las nuevas tecnologías.

La posición fija que exige el mouse,  justifica la aparición de dolores articulares, y en especial de la tendinitis. También hay otras complicaciones atribuidas a la posición obligada ante el monitor, como dolores de cuello, muñecas, brazos, hombros, espalda; sobre todo por la adopción de malas posturas. Igual influye el llamado daño por estrés mantenido de manos y brazos y  por la manipulación del ratón, un dolor más fácil de prevenir que de curar, y que padecen, incluso, las personas jóvenes.

Se suma a todo lo descrito, la tensión constante y los movimientos repetitivos que  no solo ocasionan tendinitis, sino también síndrome del túnel carpiano, síndrome de salida torácica, pulgar en resorte y bursitis. El uso de las nuevas tecnologías también se relaciona con problemas circulatorios, oftalmológicos y ginecológicos. En fin, mucha “tela por donde cortar”.  El uso de las PC implica a largo plazo daños potenciales para la salud humana, porque cada vez son más las horas que pasamos frente al equipo desde edades tempranas.

La tendinitis es la inflamación e irritación de un tendón o estructura fibrosa que une al músculo con el hueso. Recibe también otras denominaciones: tendinitis bicipital y tendinitis calcificada. Puede derivarse del exceso de movimiento fijo o de la edad, razones que determinan pérdida de elasticidad del tendón. Asimismo está vinculada a enfermedades sistémicas como la artritis reumatoidea o la diabetes. Y aunque puede presentarse en cualquier  tendón, generalmente, los lugares más afectados son el hombro, la muñeca, el talón y el codo.

Ente los síntomas más frecuentes se describen dolor y sensibilidad articular a lo largo del tendón y cerca de la articulación.  Empeora con el movimiento, cuando se utiliza con fuerza el músculo al que está unido. Además, evidencia inflamación, calor y enrojecimiento en la piel del área afectada. Otros indicios son tensión, rigidez, hinchazón o ardor en manos, muñecas, dedos, antebrazos o codos, hormigueo, enfriamiento, entumecimiento, torpeza o pérdida de fuerza y coordinación de las manos.

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La deformidad del esqueleto por mala postura es propiciada por la utilización de mobiliario inadecuado o por el desconocimiento de las técnicas de la mecanografía. Por último, el dolor de cabeza, debido a la  ansiedad y tensión, surge como una sumatoria de todo lo anterior.

El dolor de la tendinitis cede con la terapéutica, al reducirse la inflamación. Recuperarse exige reposo e inmovilidad de los tendones afectados mediante tablilla o aparato ortopédico removible. En cuanto a los medicamentos son utilizados los antiinflamatorios no esteroides y los analgésicos. Las tendinitis raras veces requieren cirugía. Cuando se logra vencer el dolor, son recomendables  los ejercicios de fortalecimiento para los músculos y así prevenir la recurrencia de la lesión, explicó la licenciada Silvia Celorio.

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