La joven escritora cubana Marta Acosta obtuvo hoy, con su texto El olor de los cerezos, el máximo galardón del Concurso Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar.

Integrado por el argentino Martin Kohan y los cubanos María Elena Llana y Rafael de Águila, el jurado destacó la calidad de la obra de la prosista y la instó a continuar por esa línea de la buena literatura.

Se trata de un cuento capaz de sumergir al lector en una atmósfera triste y de nostalgia familiar, utilizando la expresividad simbólica de la naturaleza, argumentaron los especialistas.

En su décimo séptima edición se entregaron también menciones, esta vez a los cuentos Dedicatoria, del boliviano Amílcar Albín, y Crónica de la española, del puertorriqueño Benito Pastoriza.

Fueron premiados, además, los cubanos Rainier Cascante, Joaquín Baquero y Hugo Sánchez por los textos Amor, El niño de las muertas y En el lugar de la sombra, respectivamente.

Luego del agasajo, Kohan destacó diversas facetas de Cortázar como amante del boxeo, del jazz, exponente del surrealismo y del realismo mágico, novelista y cuentista y dijo que la calidad de los textos hacía una justa distinción a su obra.

Igualmente, valoró la perdurabilidad del concurso como homenaje al autor y al género, víctima este último de una era donde impera la novela entre las variantes de la narración literaria.

El presidente de la Casa de las Américas y amigo de Cortázar, Roberto Fernández Retamar, rememoró el encuentro entre Julio y la prestigiosa intelectual lituana Ugné Karvelis, quien se convirtió en su esposa y fue creadora del evento.

Este premio está auspiciado, cada año, por el Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Américas, la Uneac, la contribución del Ministerio de Cultura de la República Argentina y la Fundación Alia.

Su primera edición fue concebida como un tributo al gran escritor argentino y estímulo a los narradores de todo el mundo que escriben en lengua castellana.

Julio Cortázar está considerado un versátil narrador, experto del relato corto y la prosa poética.

Entre sus obras insignes figuran la novela Rayuela (1963), en la que juega con la subjetividad del lector con múltiples finales, y su primer libro de cuentos Bestiario (1951). (Tomado de Prensa Latina).

 

Deja un comentario

Cubaperiodistas se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.