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Carta Magna y desafíos comunicacionales

Miembros del gremio periodístico en La Habana se reunieron este 15 de agosto en la Upec para reflexionar sobre el anteproyecto constituyente cubano y evocar a Antonio Moltó

De izquierda a derecha, Rosa Miriam Elizalde, Arleen Rodríguez y Martha Prieto.
De izquierda a derecha, Rosa Miriam Elizalde, Arleen Rodríguez y Martha Prieto. Foto: Yoandry Avila.

El panel La prensa cubana en la encrucijada de la reforma constitucional, y la inauguración de la exposición fotográfica Homenaje, a un año de la partida física de Antonio Moltó Martorell, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba entre 2013 y 2017, y de otros colegas recientemente fallecidos, ocuparon la Casa de la Upec Nacional durante la mañana de este 15 de agosto.

Ante el importante papel de la prensa cubana en el debate cívico que se efectúa en Cuba desde el pasado 13 de agosto, en torno al anteproyecto de la nueva Carta Magna de la nación, los asistentes a dichas actividades disfrutaron de un análisis de la jurista y docente universitaria Dra. Martha Prieto sobre algunos de los cambios que propone dicho documento.

La UPEC ha habilitado el correo constitucion@upec.cu para que los periodistas y la población en general puedan enviar opiniones o consideraciones sobre el proyecto de Constitución y la cobertura que realizan los medios de este proceso. Cubaperiodistas mantendrá una actualización sistemática con los aportes que nos haga llegar el pueblo constituyente.

La Doctora en Ciencias Jurídicas y docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, Martha Prieto, señaló que el trabajo de la prensa no es solo importante ahora, sino igualmente en los pasos posteriores del proceso constituyente para conocer si hay puntos en contacto o disenso en los temas y para recoger información con carácter prospectivo. Ello –afirmó-contribuirá al ejercicio de la soberanía popular.

Respecto a la Ley de leyes, la académica explicó que una Constitución es la expresión soberana de la voluntad del pueblo, que no solo es un programa político, sino también desde lo jurídico, norma. “Y si es norma, es imperativa y obligatoria. Establece los límites mínimos y máximos de actuación de todos los entes sociales y de los ciudadanos; asimismo, sus derechos, deberes y garantías, e instituye las competencias de los órganos del Estado”.

Algunas de las incorporaciones al anteproyecto de la nueva Carta Magna son el de la ciudadanía efectiva, la proscripción de la discriminación por razón de género, orientación sexual, identidad de  género, discapacidad, y la progresión de los derechos humanos, esto obedece a que la legislación sea contemporánea, más parecida a la Cuba actual y a su gente.

Para Martha Prieto, uno de los elementos fundamentales es la implementación de instrumentos de regulación y control que velen porque no haya un sobredimensionamiento en las funciones de algunos de los entes que conforman la sociedad o, por el contrario, no las cumplan. “Debemos asegurarnos que se instrumente en la realidad lo que postula la ley”.

Otra intervención, la de la Dra. Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta primera de la organización, ahondó en cómo las Constituciones cubanas han contemplado el derecho a la comunicación.

En su presentación, Elizalde expuso que las Constituciones mambisas ya incluyeron la libertad de prensa como parte de los derechos individuales de los cubanos.

Explicó que los derechos respaldados fueron una fuente de contradicciones durante las guerras de independencia en la etapa colonial, ante la imposibilidad de conciliar esta vocación democrática con la dura realidad de un enfrentamiento armado. Asimismo dijo que hasta la Ley Fundamental, de 1959, el reconocimiento del derecho a la información fue parcial, pues expresaba la libertad del sujeto que informa, pero no la de aquellos que reciben la información.

Señaló que antes de la Revolución, la  libertad de prensa consistía exclusivamente en la libertad para constituir empresas periodísticas, como advirtió el intelectual republicano Jorge Mañach en el debate en torno a la Constitución de 1940: “Lo que hemos tenido es un periodismo de negociantes. Si de algo ha padecido la prensa no ha sido de la conducta misma de los periodistas, sino de los pecados de las empresas.”

Recordó como un hecho fundamental la separación en la Constitución de 1976 de dos derechos íntimamente ligados, pero diferentes: el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad de información (que generalmente se vale de medios).

En el proceso actual, consideró, “los profesionales de la prensa tenemos dos misiones”: además de ejercer la función de informar y de expresar la diversidad de las opiniones generadas en el debate popular, los periodistas deben asumir la responsabilidad de ayudar a entender las garantías constitucionales vinculadas con la profesión e identificar los vacíos que puedan existir al respecto en este proyecto de Constitución.

Según Elizalde, algunas de las fortalezas del texto lo constituyen las disposiciones que obligan a toda autoridad y a los organismos del Estado a hacer pública la información que poseen, salvando las restricciones que legalmente estén establecidas; también, que defiende la condición del ciudadano de recibir información del Estado y sanciona a las autoridades competentes que no garanticen ese derecho.

Igualmente, explica, salvaguarda el papel político y clasista de nuestra prensa al definir el tipo de propiedad en que ella se sustenta -la socialista de todo el pueblo- y pone un freno al control de la empresa privada sobre los medios en Cuba. “Sin embargo, no se cierra la posibilidad de que se reconozcan otros tipos de propiedad y gestión en la prensa, lo cual deja abierta la puerta a medios ʻno fundamentalesʼ como los blogs, por ejemplo, que son de propiedad personal, u otros tipos de propiedad mediática que el Estado decida conservar por interés de la colectividad y sujetos a ley.

A modo de propuesta, Rosa Miriam Elizalde señaló que los derechos a la comunicación y a la participación social que declara este documento, necesitan tener en cuenta el nuevo entorno digital que replantea no solo la noción tradicional de espacio público, sino los mecanismos para la protección, uso, conservación y difusión de la información.

La Constitución, afirmó, debería tener en cuenta el derecho de los cubanos al acceso a los servicios de telecomunicaciones, incluidas la banda ancha y la Internet, y fijar también sus límites para propiciar razonamientos éticos de nuevo tipo frente a la privacidad, la propiedad intelectual, el acceso libre al conocimiento, el derecho a la expresión en las redes digitales, las nuevas definiciones sobre el género, la identidad y las comunidades digitales, el plagio, la sobrecarga informacional, la brecha digital y el control social digital.

Posteriormente, algunos de los periodistas presentes reflexionaron respecto a la cobertura periodística de la constituyente y realizaron un llamamiento a que no sea repetitiva, que vaya a las esencias y deje mensajes con sentido crítico, pues si las personas se aburren, entonces el proceso de debate cívico no sería fructífero.

Al inicio del panel, en un mensaje audiovisual, el presidente de la Upec, Ricardo Ronquillo, dijo que este será un complejo ensayo de la efectividad de la comunicación política y del sistema de medios públicos del país.

“Se trata de demostrar la ascendencia y autoridad de los mismos en el controvertido escenario infocomunicacional actual. Se precisa conectar equilibradamente la historia, las ideas políticas y el derecho en las condiciones peculiares de nuestro país”, expuso Ronquillo, quien se encuentra en el Oriente del país.

Subrayó, además, que no puede perderse de vista que la reforma de la Constitución no es un fin en sí mismo, porque lo esencial es responder a urgencias determinadas de regulación —como las que se proponen ahora, por ejemplo, en el ámbito de los derechos humanos, civiles y de otra naturaleza, la propiedad, o la transformación de la estructura del Estado—, así como ampliar la base de legitimación de nuestro sistema político, perfeccionando su capacidad de incluir y de integrar, en vez de apartar o enajenar en un nuevo contexto histórico.

Con vistas a facilitar materiales para la preparación de los periodistas en todo el país, nuestro sitio publicará próximamente la transcripción íntegra del debate que tuvo lugar esta mañana en la Casa de la Prensa.

La imagen como evocación

Foto: Yoandry Avila

Previamente y como expresara la miembro de la presidencia de la Upec, Arleen Rodríguez Derivet, debido a que “este es un gremio con memoria y sentido de pertenencia, donde los buenos valen siempre y los que aportan no se van jamás”, colegas, amigos y familiares se congregaron en la inauguración de la exposición fotográfica Homenaje, para recordar a Antonio Moltó.

A 365 días de aquel amargo día en que “dejamos de verlo inquieto y apurado por enseñarnos a poner la vida en el periodismo” en la Casa de la Prensa Nacional “el Moltó” estuvo vigente en las reflexiones de su gremio, de su gente.

También estuvieron presentes, nunca olvidados, otros y otras que partieron físicamente, pero están: Juan Marrero, Jesús Hernández, Renato Recio, Isabel Moya, Ana María Radaelli, Pedro Hernández, Lázaro Fernández y Rafael Daniel.

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