“Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo”

Por Patricia María Guerra Soriano, estudiante de Periodismo

Era una tarde común, pero dejó de serlo en el momento mismo en que, asomado a la puerta de la redacción de Cubaperiodistas, en la Upec Nacional, apareció Adonis. Sí, el mismo Adonis Subit Lamí, el director del semanario 5 de Septiembre, en Cienfuegos, desde 2015.

Buscar su opinión acerca de la interpretación periodística en los medios cubanos fue el propósito de la entrevista. Mas, cuestionarios planificados solo pondrían ser amarre a su espontaneidad.

—Como director de medio, lo primero que debe saberse es ante qué medio de comunicación se está. Perderíamos sentido, por ejemplo, si en nuestra condición de semanario no le diéramos al público todos los matices de una noticia.

—El 75 por ciento de nuestros contenidos son interpretativos. La esencia del periodismo está en la interpretación de los hechos; si no, eres un expositor. Con todas las emergencias informativas que tenemos: la rapidez con las nuevas tecnologías y las urgencias por tratar de dar el “palo periodístico”, los trabajos de investigación se han perdido en las redacciones. Hoy el reportaje investigativo es una carencia, es una asignatura pendiente.

— ¿Cómo hacer para que la interpretación tenga más presencia en los medios cubanos?

— Es cuestión de sentido común. Nosotros, como medio, decidimos qué debemos cambiar, para maniobrar con pasos sólidos y firmes. Intento conducir un proyecto de medio, no un proyecto individual, porque puedo tener las mejores ideas del mundo, mañana me pasa algo y se acabó el proyecto. Y eso es irresponsable. La vida demuestra que donde hay caudillismo mueren los proyectos cuando no está el caudillo. Donde hay participación, compromiso, trabajo en equipo, todo es más sostenible. Cualquiera puede sustituirte, y de eso se trata.

Para Subit la interpretación consiste en lograr una visión amplia de todos los fenómenos que nos rodean, en aceptar las diferencias. La interpretación no puede ser sobre la base de nuestras percepciones, —añade— tiene que ser sobre la base de argumentos contundentes. El periodismo no está hecho para herir.

—Para interpretar no hay que llegar a la estridencia…

—Exacto. Ni tampoco ir al apologismo. Ninguna de las variantes. Por eso, la calidad de la persona define mucho en la interpretación. La cultura también es muy importante, y su carencia se ha convertido en un problema del oficio. Hay periodistas que, después de que terminan la carrera, no leen un libro, no estudian más un artículo, ni están al tanto de las nuevas tendencias de la comunicación.

—Hace falta una interpretación con profesionalismo y este se mide por la capacidad de abarcar la mayor cantidad de puntos de vista. No se trata de manipular, sino de poner los argumentos sobre la mesa.

El director debe parecerse a su tiempo

Por respuesta Adonis siempre tiene un depende, porque para él “si no somos capaces de decir depende y solo damos respuestas inmediatas, nunca seremos personas objetivas, analíticas”.

— Cuando comencé como director, me di cuenta de que debíamos empezar por cambiar el clima laboral, porque esta profesión hace crecer mucho el ego: pasa lo mismo que con los famosos, cuando un nombre es público y es  referenciado por una masa significativa. Siempre tengo presente que el pino, mientras más alto, más se inclina; por eso, mientras más crezcas, trata de ser menos arrogante. Para mí, el principal propósito era acabar con esa situación que tanto daño nos hacía.

—Los periodistas y los jefes de medios tienen que darse “baños de calle”. Hay que salir, montarse en los coches, ir a buscar al pan. Hay que pasear con la familia, estar en lugares públicos. Qué mejor manera de acercarse a la gente que estar entre ellas. Nuestro principal objetivo es priorizar la agenda pública.

Adonis piensa además que la ejemplaridad es lo primero. Para él su puesto como director no es una comodidad, es un sacrificio. “El verdadero jefe es el que acepta el cargo como una designación temporal, aunque existen personas con muchas luces para dirigir, por razones lógicas, no es bueno permanecer mucho tiempo en el mismo cargo ¿De qué sirve? El director debe parecerse a su tiempo”.

Otra preocupación de Subit Lamí es la forma de presentación de los contenidos periodísticos.

— ¿Por qué renunciar a una buena presentación? Esta es tan importante como la esencia misma del contenido. Para lograr mayor calidad hay que dejar atrás el empirismo. No puede ser solo: “yo pienso”, “yo creo”, “esto me gusta”. Con tantos profesionales que la Revolución ha graduado debemos hacer un mejor periodismo, un periodismo más competente. Para conseguirlo debemos saber ubicar a las personas según sus capacidades.

—Lo veo más claro cuando comparo nuestro ejercicio con un juego de pelota: todos los participantes son peloteros, pero no todos pueden jugar en la misma base. El field debe ser el del brazo más largo. El de segunda base, rápido; ahí no puedes poner a un gordito, pero a este sí lo puedes ubicar como cátcher. Esa masa amorfa, a la que algunos directores se refieren como “mis periodistas”, es aberrante. Yo sé que una forma de organizar la redacción es colocar a los periodistas por sectores, pero tiene muchos inconvenientes. Primero, llegas a comprometerte tanto con la fuente que terminas pensando como ella, acríticamente. Después, median los compromisos materiales y además, se crean “fincas” en la redacción: todo se comienza a dividir por departamentos.

—Este fenómeno propicia que el dedicado a los deportes no mire el salidero, que el de comunales no mire el teléfono roto y que el de comunicaciones no atienda a cualquier otra indisciplina social.

Se acercan las cinco de la tarde y aún el director del “5” tiene que viajar a otra provincia. Sin embargo, el tiempo no es impedimento, y de manera apacible continúa hilvanando palabras hasta llegar a lo que considera su filosofía de vida para dirigir, que la tomó de Víctor Hugo:

— Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo. Así trato de hacer siempre que tengo que tomar una decisión. El ser humano es lo más importante. Si dejamos de ser humanistas no seremos capaces de mirar a los demás, primero que todo, como seres humanos, y mucho menos dirigirlos.

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