Consternación en los familiares de los pasajeros del vuelo DMJ 0972 Habana-Holguín accidentado el viernes 18 de mayo (Foto: Juan Pablo Carreras / ACN)

Por Iris Hernández

Las facultades de Periodismo no enseñan a lidiar con el dolor. Ni pueden. Esa parte queda a la práctica, a un abecé individual que circunstancias aciagas y azarosas determinarán si se aprende. Sin embargo, se puede anticipar que cada reportero sale a dar cobertura ante situaciones de desastres con un morral de incertidumbres sobre lo que va a encontrar. Pero nunca está lo suficientemente preparado  para ver los ojos de las víctimas, de los sobrevivientes, de las familias que han perdido a alguien.

El avión siniestrado en La Habana este fatídico 18 de mayo, en el cual fallecieron 110 personas, nos hace pensar en esa idea muchas veces compartida: la noticia que nadie quiere dar, y mucho menos encabezar.

La opinión pública ha demostrado una solidaridad inmensa porque también ha tenido la información precisa, abundante y oportuna. Pero, ¿cómo hacer este trabajo sin violentar ese espacio cargado de sufrimiento? ¿Cómo hacer una foto, cómo enfocar una cámara, mientras otro llora y sangra por dentro? ¿Cómo explorar esas miradas al vacío a través de un lente?

El entrevistador podrá tener una idea sobre qué preguntar a un doliente, pero la realidad de la tristeza le borrará de un plumazo cualquier cuestionario. Y solo tendrá a mano el respeto. Deberá sobreponerse a un corazón estrujado y seguir la brújula de los millones pendientes de una respuesta. Por eso quien pregunta se acerca con timidez, como si se disculpara por hacer bien su trabajo, como si pidiera perdón. Y así lo hemos visto en estos días de luto.

Estas situaciones también someten a escrutinio el valor y sensibilidad de los profesionales de la palabra. Hay una línea fina que nunca debería cruzar un periodista, entre lo que muchos necesitan, quieren conocer para cumplir ese derecho de estar informados, y el otro lado más primitivo del morbo y el sensacionalismo.

Muchos celulares se encienden y graban en los primeros minutos del desastre, y quizás algunas imágenes solo sirvan para compartirlas de mano en mano en cualquier esquina, pero tal vez otras permitan arrojar luz en las investigaciones del suceso o para calibrar –si se puede todavía más- tamaño siniestro, o para guardar el heroísmo de vecinos devenidos rescatistas.

Mientras las redes sociales hoy día comparten algunas informaciones falsas, la gente sigue confiando en el periodista, quien aun con los ojos nublados frente a una pantalla solo atina a pensar en el otro, en el  que espera una noticia, la noticia, y también padece el dolor.

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3 comentarios

  1. Bolivia Tamara Cruz Martínez

    Orgullosa de nuestea profesión, excelente comentario.
    Gracias Iris.
    Saludos desde Santa Clara.,
    Bolivia Tamara Cruz.

  2. Así lo he sentido cada vez que veo a una de los periodistas entrevistar a algunos de los familiares, que con el inmenso dolor que sienten por la pérdida o por el desespero de saber como están las que sobrevivieron a tan fatidico accidente, responden con lágrimas en los ojos para dar a conocer su dolor, y su infotunio, para de alguna forma aliviar y compartir la tristeza que sienten que nunca va a ser menor.. Mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que busco noticias al respecto, saber como están las muchachas (en este momento dos), qué se ha dicho del avión, en qué estado están las investigaciones, por donde va el número de fallecidos entregados a los familiares? son preguntas que me hago desde el pasado viernes 18 de Mayo, y que deseo acabe pronto para poder respirar y sobreponernos, para enmendar errores si es que cometimos alguno. Necesito conocer cada detalle, y como yo, muchos que se sienten 100% cubano y desea una Cuba libre de ataduras imperialistas y chismes infundados, para callar a cuanta persona insegura y cobarde que escribe palabras desalentadoras que no vienen al caso, que no tienen nada que ver con un tema, necesito conocer, y aun si no conociera, se que las autoridades cubanas harán lo correcto en cada circunstancia. Gracias por tan bello reportaje. Es sin duda, uno de los que más detalles da del quehacer periodístico en este momento, pero por sobre todo, pone en evidencia, que son cubanos y humanos los que escriben tan desalentador hecho. Gracias y #FuerzaCuba!!!

  3. Aymee Martínez Almeida

    Aymee Martinez Almeida y familia
    Desde Guanabana, Matanzas. Cuba

    Les escribo porque desde el mismo momento que nos enteramos del accidente, estamos al tanto de todas las noticias, con mucha tristeza de ver a tantas personas llorando aunque no seamos familias estamos con toda Cuba en ese dolor tan grande por la perdida de tantas vidas humanas. Oramos porque los sobrevivientes esten muy pronto con buena salud junto a sus familiares y amigos.

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