Falleció una de las sobrevivientes del avión siniestrado

La joven Grettel Landrovell Font, falleció como consecuencia de los traumatismos recibidos en el accidente aéreo del viernes 18 en las cercanías del aeropuerto internacional de La Habana. Nuestras condolencias para sus familiares y amigos.

 

Gretell Landrove Font, una de las tres sobrevivientes del accidente aéreo del pasado viernes que eran atendidas en el Hospital Universitario Calixto García, falleció en la tarde de este lunes 21 de mayo de 2018.

En el parte médico de la mañana del lunes, el director del Hospital Universitario General Calixto García, Carlos Alberto Martínez, había precisado que entre las tres pacientes la de pronóstico más desfavorable era Grettel, reintervenida por un hematoma dentro del tejido cerebral, con una incisión para descomprimir la zona y mejorar la circulación, como resultado de las quemaduras en el dorso.

Landrove, natural de Holguín y residente en La Habana, de 23 años, estaba en estado crítico extremo con alto riesgo de complicaciones, según el parte médico de las 10:00 a.m. de hoy. Como las otras dos sobrevivientes, presentaba “un traumatismo de alta envergadura con múltiples lesiones”, en un estado en que “los problemas son de alta gravedad y necesitan una evaluación sistemática”, explicó Martínez.

Con el deceso de Gretell se eleva a 111 la cifra de fallecidos en el accidente aéreo en que un Boeing 737-200 arrendado por Cubana de Aviación a la empresa mexicana Global Air, se estrelló el pasado viernes tras despegar el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.

En el Hospital Universitario Calixto García permanecen en estado crítico extremo con alto riesgo de complicaciones Mailén Díaz Almaguer, holguinera de 19 años de edad, y Emiley Sánchez de la O, holguinera de 39 años de edad.

DIEZ MATRIMONIOS PASTORALES PERDIERON LA VIDA EN LA TRAGEDIA

Por Dianet Doimeadios Guerrero e Irene Pérez

Reverendo Leonel Jesús López Ortiz, superintendente nacional de la Iglesia del Nazareno (Foto: Ladyirene Pérez/ Cubadebate)

Solo hoy pudimos acercarnos al Hotel Tulipán de La Habana y el dolor es el mismo desde el viernes del accidente. Allí permanecen en vilo los familiares de las víctimas de la tragedia aérea acontecida en Cuba el 18 de mayo de 2018, donde perdieron la vida 110 personas. Estremece acompañarlos.

En uno de los patios interiores de la instalación, el reverendo Leonel Jesús López Ortiz, superintendente nacional de la Iglesia del Nazareno, nos esperaba junto a su familia. El pastor ha vivido cada minuto de luto y tristeza de Cuba “desde el mismo instante que ocurrió el accidente, porque estaba allí”.

En el vuelo DMJ 0972, que cubría el avión Boeing 737-200 arrendado por Cubana de Aviación a la empresa mexicana Global Air, viajaban diez matrimonios pastorales de la denominación cristiana evangélica Iglesia del Nazareno.

“Había ido a despedirlos, a los diez matrimonios pastorales que fallecieron, y a otros que viajaban a otras provincias. Supe que había ocurrido un accidente, veía el humo, pero no podía creerlo. Luego me confirmaron que ese era el vuelo donde iban nuestros hermanos”, dice poco a poco.

Con ocho meses de anticipación, los pastores de la Iglesia del Nazareno habían planificado la Conferencia Nacional que los traería a la capital cubana. “Participaron en un evento muy bueno para ellos. Vinieron y regresaban en avión, en este vuelo que lamentablemente tuvo este terrible accidente. Todos los matrimonios son de la provincia de Holguín, y uno reside entre los límites de esta provincia oriental y Las Tunas”, explica Leonel Jesús.

Asegura el presidente de la Iglesia del Nazareno que inmediatamente todas las iglesias se solidarizaron para atender a todos los familiares, “los que estaban aquí en La Habana y allá en Holguín”.

“La iglesia está atendiendo a todas las familias, especialmente a los niños, tenemos alrededor de ocho a diez menores de 15 años que han perdido a sus padres y están recibiendo la asistencia de la iglesia y de la familia más cercana, asistencia especializada de las instituciones de Salud de la provincia de Holguín, del país”.

Desde el sábado, el reverendo no solo acompaña “a los familiares de nuestros pastores, a nuestros hermanos, sino a todos los que están aquí, porque todos compartimos el mismo dolor. Nosotros tenemos otros recursos espirituales para enfrentarnos a esta situación, pero otros quizás no. Por eso también estamos aquí”.

Este domingo, las 137 iglesias de esta denominación evangélica en Cuba abrieron sus templos “para orar y acompañar a las familias, a toda persona que ha perdido a un ser querido. Especialmente en Holguín se celebró en la iglesia central de esta provincia un culto público con varias denominaciones —otras comunidades cristianas—, las que nos han brindado su abrazo desde el primer momento.

“Todos los presidentes nacionales, los hermanos de Cuba nos han enviado mensajes. Mi correo tiene más de 300 mensajes diariamente. No he podido responderlos todos porque me paso el día aquí y llego a casa entrada la noche”.

Según el reverendo ante el dolor el respeto es bálsamo. “Tenemos previsto desarrollar otras actividades memoriales, pero sobre todas las cosas estamos respetando la decisión de la familia. Nuestro superintendente global y el director regional de Mesoamérica están preparando su viaje para venir a Cuba e iremos a Holguín”, asegura.

Con humildad, el pastor Leonel Jesús López Ortiz mira a su esposa para encontrar apoyo e inmediatamente nos pide antes de retirarnos enviar un mensaje de fortaleza a todos los que han perdido a sus seres queridos, a la familia cristiana y muy especialmente a los hijos de los diez matrimonios pastorales:

“Es un acontecimiento muy doloroso, inmensamente triste. Pero a los hijos de nuestros hermanos les decimos que sus padres regresaban a casa cargados de gozo, de alegría, así lo confirmaron en sus testimonios. Traten de recordar a sus padres así y con las enseñanzas de valores cristianos, humanos que siempre les enseñaron, recuerden los mensajes que ellos daban a sus congregaciones, las lecciones de amor que les daban en su propia casa”.

Dice el reverendo López Ortiz que, desde la fe y la esperanza, los hijos de los pastores fallecidos tienen un mensaje bíblico que los reconforta: “Aunque padre y madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá. Pero humanamente no existe consuelo. Esto no se explica con palabras”.

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