Presidencia de la Upec felicita a los periodistas cubanos

“La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos, donde los medios de divulgación masiva están en manos de los que amenazan la supervivencia humana con sus inmensos recursos económicos, tecnológicos y militares. ¡Ese es el desafío de los periodistas cubanos!”, señaló el Comandante en Jefe Fidel Castro, en sus reflexiones del 3 de julio de 2008.

Casi diez años después, seguimos viviendo tiempos donde la mentira se vende como noticia en los medios poderosos de comunicación y se convierte en política de Estado de las grandes potencias para justificar sus desmanes; en un mundo diseñado cada vez más a su antojo.

A esa batalla de la verdad contra el engaño, de la razón contra la sinrazón, se enfrentaron los colegas cubanos que con gran altura profesional, ética  y humana, reportaron desde los diferentes escenarios de la VIII Cumbre de las Américas, celebrada en Lima, así como quienes desde cada redacción se convirtieron en la retaguardia segura, apoyando el esfuerzo de mantener informado a nuestro pueblo y al mundo, minuto a minuto, sobre cada acontecimiento ocurrido en el país sudamericano.

Lo que ocurrió en Perú, donde Cuba desenmascaró a los mercenarios que quisieron disfrazarse de sociedad civil con el auspicio de Estados Unidos, la OEA y sus cómplices, puso en evidencia que la manipulación es el arma con la cual los poderes establecidos por los poderosos se esfuerzan en desacreditar los procesos revolucionarios.

Las grandes transnacionales y sus aliados, que por instinto reaccionaron contra el gobierno revolucionario en 1959 apenas llegó al poder, son viejos conocidos. En la actualidad se constituyen como actores políticos con fuertes intereses económicos, y en países liderados por gobiernos progresistas han pasado de ser los portavoces de la oposición a consolidarse ellos mismos como actores golpistas.

En el caso de Cuba, Washington gasta cientos de miles de dólares mensualmente en sus campañas mediáticas para distorsionar la realidad.

Por ello, la Revolución tiene todo el derecho de enfrentarse a la falsedad con su irrebatible verdad, que es el antídoto con el que se han forjado la unidad nacional, la conciencia política de la nación, nuestro sentido del mundo y vocación humanista, nuestra capacidad de pensar soberanamente y de separar lo auténtico de lo falso.

Las noticias de los últimos días son alarmantes. Washington arremete contra Siria, protagonizando un nuevo ataque perpetrado con el apoyo de algunos de sus aliados, utilizando como pretexto el supuesto empleo por el Gobierno sirio de armas químicas contra civiles.

En esta escalada guerrerista y mediática, Washington también trata de encontrar una fórmula creíble para justificar una intervención foránea en Venezuela, con el respaldo de la gran prensa local al servicio de los peores intereses extranjeros y de la oligarquía nacional venezolana.

Para ello, el bochornoso accionar de los grandes medios de ese país sudamericano y desde Estados Unidos, algunos países europeos y latinoamericanos, ha contado además, con la indecorosa OEA y su jefe de turno, Luis Almagro, que lo apuestan todo en su intento desenfrenado por derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Entretanto, en la Cumbre de Perú, un senador republicano de la Florida se negó a ser transparente sobre si aceptará o no el dinero de los grupos a favor de las armas luego de la matanza de Parkland, que dejó 17 muertos y más de 20 heridos en la Florida, el estado que representa ante el Congreso.

El diario Granma le preguntó directamente si la VIII Cumbre de las Américas, que estuvo centrada en el enfrentamiento a la corrupción, abordaría también la influencia de los lobbys sobre los políticos, como es el caso de la Asociación Nacional del Rifle, de la que el senador republicano ha recibido más de 3,3 millones de dólares.

Marco Rubio se quedó sin respuesta; sin embargo, los medios de prensa de Miami, y otros derechistas de la región se empeñan en vender la ilusoria imagen de que Rubio dio “una lección de democracia”.

En medio de este panorama de hipocresía, noticias falsas y dobles raseros, tres profesionales de los medios en Ecuador fueron vilmente asesinados, a pocos días del 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa.

Esa es una trágica realidad. En América Latina la falsedad se globaliza a través de los grandes medios de comunicación; mientras se sataniza a los luchadores y los pueblos que escogen caminos diferentes a los trazados por el poder imperial.

Ante las calumnias, que los grandes poderes intentan convertir en verdad con su estrategia de repetición, los periodistas cubanos seguiremos combatiendo desde nuestras letras comprometidas con el futuro de la humanidad.

Combatiremos contra las farsas que justifican ilegales guerras, contra los planes de Washington de apropiarse de la América nuestra; contra el periodismo vendido al mejor postor que inunda de hipocresía los periódicos, las radios, las televisoras, los medios digitales y las redes sociales.

Ciertamente, el acto de la creación profesional en el periodismo tiene riesgos, y hay que correrlos, con reflexión y seriedad.

Los periodistas cubanos, como parte de nuestra auténtica sociedad civil, lo haremos con absoluta responsabilidad, inspirados en los ideales de la Revolución, para garantizar su continuidad histórica.

Hoy Cuba nos necesita. Cuba necesita una prensa revolucionaria, una prensa martiana, fidelista, valiente, que informe, que investigue, que opine, que eduque, que inspire confianza, credibilidad, unidad, que sea el espíritu de la nación.

En la Cuba de hoy ser un periodista leal entraña un serio compromiso, porque no se puede ser un periodista cubano y no ser revolucionario en todo el sentido de la palabra.

Nuestra prensa tiene una larga y rica tradición de lucha, porque nació de la cultura, de las ideas, del combate, de las entrañas de la Patria. Nunca antes como ahora la prensa cubana adquiere relevancia colosal, pues además de informar le corresponde la tarea de armar a nuestro pueblo de argumentos y razones que se antepongan al modelo perverso que pretende imponer con todo su poderío mediático el imperio y sus asalariados.

Como pedía Martí, debemos hacer de la verdad un templo. Mientras exista un periodista cubano, como ocurrió en la VIII Cumbre de las Américas, en Perú, la verdad no podrá ser silenciada.

Presidencia Nacional de la Upec

Comentario

  1. Maria del Carmen Castañeda Varona

    Los periodistas al servicio de la Revolución cubana jamás le fallaremos.Desde el norte camagüeyano en Sierra de Cubitas la fidelidad al legado de Fidel es inquebrantable.

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