Los 85 de Pepe Rivas

José González Rivas junto a su hija

Matanzas.-José González Rivas no lloró el día de su cumpleaños 85, pero ganas no le faltaron. Las sorpresas que tuvo no fueron pocas. La Unión de Periodistas de Cuba en Matanzas, en complicidad con otras organizaciones y entidades, llegó hasta su vivienda de la calle Milanés en esta ciudad de con felicitaciones y agradecimientos.

Pero Pepe Rivas no lloró porque su hija Dulce, la doctora, le dio esa mañana temprano un clorodiaxepóxido. Ella, sentada a su lado, sí sucumbió a las emociones desde el mismo inicio, cuando pasaron el programa de testimonio Esta es la vida, dedicado a Rivas y que transmitiera la televisión provincial el 14 de marzo último.

Sin la pastillita Rivas hubiera llorado cuando Ana Valdés Portillo, su colega y amiga, le recitó varias cuartetas nacidas del agradecimiento y la admiración profunda por el periodista y maestro; o luego, cuando su compañero de tantos años y batallas, Reynaldo González Villalonga, relatara sobre las acciones, modestas, que Rivas cumplió desde su joven militancia revolucionaria o luego en las múltiples misiones de su vida.

El Villa contó sobre el Rivas fundador y presidente de la UPEC en Matanzas por 27 años, sobre el amplio movimiento de corresponsales voluntarios que completó en la provincia, imprescindibles en una etapa para los medios; sobre su insistencia por superar al gremio, sobre los viajes que garantizaba a La Habana contra viento y marea y gracias a los cuales se graduaron los primeros licenciados en Periodismo en el territorio.

Roberto Pérez Betancourt si lloró mientras leía una carta crónica a quien llamó “mi hermano”. Sentado junto a él no se pudo contener y con voz temblorosa apenas terminó de contar las andanzas que hicieron que ambos fueran, más que colegas o compañeros, amigos.

A nombre de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, organización que Rivas también dirigió en la provincia por más de 10 años, su actual presidente Julio César Serrano Caballero regaló un cuadro con la imagen del momento en el cual el también corresponsal de guerra en Girón, entrevista al cura español que venía con la invasión por Bahía de Cochinos en 1961.

Juana Ortiz Ricardo, quien dirigió a José González Rivas por varios años en su condición de Comunicador de la Asamblea Provincial del Poder Popular, cargo que desempeñó hasta su retiro en el año 2013, se sumó gustosa al agasajo con un cuadro de Manuel Hernández. “Yo soy su fan y es un privilegio haber trabajado con él. Cuando recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí nosotros lo disfrutamos tanto como él, como si ese premio fuera de todos en el Gobierno”.

Y Manuel Hernández, el otro Premio José Martí matancero, caricaturista y artista de la plástica, quien vive exactamente frente a Rivas, agregó otra pieza suya a los regalos. Contó la anécdota de cuando Rivas, quien laboró en la construcción del centro turístico Boca de Guamá,  llamó “muñecones” a las esculturas de aborígenes que Rita Longa había acabado de elaborar en los años 60 del pasado siglo. Fue algo que la artista nunca olvidó.

Por cierto, Manuel dio la receta para ser Premio Nacional de Periodismo José Martí: “vivir en la calle Milanés, entre San Carlos y Compostela, en la ciudad de Matanzas”. Casualmente los dos premios matanceros vivos (el otro, Manolo García, falleció), él y Rivas, viven en esa cuadra.

Hubo más anécdotas, serias y jocosas. Alguien contó de la forma de manejar de Rivas, quien se emocionaba conversando mientras manejaba y soltaba el timón como si nada. Y María Elena Bayón, presidenta de la delegación de Radio Varadero contó que fue conocer a Rivas a los 16 años lo que hizo que ella estudiara Periodismo.

En la saleta una exposición con diplomas, reconocimientos, fotos y recortes de periódicos que recogen su vida y obra corroboraron todo lo que se contó en la mañana del 30 de marzo. En las paredes sus títulos de Periodista: el de graduado de la escuela profesional de Periodismo en el año 1958 y el de Licenciado en Periodismo luego, en 1978.

Juana Perdomo Larezada, actual líder de la delegación de Medios Nacionales a la cual pertenece el octogenario cumpleañero, reconoció la labor de Rivas como presidente de esa delegación por varios mandatos y narró de cómo los llamaba, de cómo trataba de unir a sus dispersos miembros y hasta les pagaba (mal pagada, pero con buena intención) la cotización de la Upec a los morosos.

A nombre del ejecutivo provincial de la Upec en Matanzas, su presidenta Yirmara Torres entregó un reconocimiento a Rivas con el siguiente texto: En su cumpleaños 85, por los 60 años dedicados al periodismo en Matanzas, de ellos 27 como presidente de la Unión de Periodistas de Cuba en el territorio. Por haber contribuido a la formación y superación de varias generaciones de periodistas. Por la valentía de participar en un escenario de guerra como Playa Girón”.

“Pepe Rivas fue presidente de la Upec cuando no había presupuesto, ni casa, ni carro”, destacó Torres Hernández y agregó cuánto extrañan las visitas de Rivas a la casa de la Prensa. “Te debemos hacer realidad muchas ideas como la del Taller Científico de la Prensa por el que tanto has abogado. Te prometemos que en cuanto termine la reparación de la casa será lo primero que hagamos”.

Rivas no lloró esa mañana de su 85 cumpleaños. No lloró ni cuando familiares y amigos le cantaron felicidades y él apagó la velita y picó el primer trozo de cake. No lloró, pero ganas no le faltaron. “Solo puedo decirles gracias y que he sido muy feliz”, dijo aún nervioso al finalizar.

Por Jessica Mesa Duarte

Comentario

  1. David Izaguirre Figueredo

    Un fuerte abrazo a Rivas. Le deseo muchos años más de vida.
    No olvido los días que estuvimos recibiendo un curso en la Escuela Ñico López en representación de nuestros respectivos territorios (Matanzas y Granma) como Presidentes de la Asociación Cubana de Publicitarios y Propagandistas (hoy Accs) y que compartimos una de las habitaciones de dicho centro de altos estudios.
    Conversador incansable y ejemplo de entrega a su trabajo, capaz de avanzar en medio de grandes obstáculos, en fin un ejemplo de periodista, de acucioso investigador y de revolucionario.
    Aunque en los últimos tiempos apenas nos comunicamos, debe saber que guardaré siempre un magnífico recuerdo de él, como persona y como profesional de la prensa y la comunicación social en general.

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