Al son de su tiempo…

 

Como ya comenté, en diciembre del 2017 se aprobó la inclusión en la versión digital del Diccionario de la lengua española (DEL) (2014) de 3345 modificaciones, que recogen adiciones, enmiendas y supresiones. Además, se anunció que la actualización tendrá un carácter anual. Entre las más nuevecitas se hallan ataché, buenismo, chusmear y chakra.

Ataché procede del francés attaché; en su segunda acepción viene del inglés americano attache, y este es acortamiento del inglés attache case; literalmente “maletín de agregado”. Tiene dos acepciones: “agregado (funcionario diplomático)” y “maletín para llevar documentos”.

Buenismo da nombre a la “actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia” y se usa en sentido despectivo.

Chusmear es un coloquialismo usado en Argentina, Paraguay y Uruguay, en el sentido de “hablar con indiscreción o malicia de alguien o de sus asuntos” o “contar algo con indiscreción o malicia”, y en estos tres países y además en Honduras como “husmear, fisgar, curiosear”. Como puede apreciarse este término es una variante de chismear, más usado entre nosotros y que aparece definido en DEL con las mismas dos primeras acepciones, una prueba más de la diversidad de nuestra lengua.

Chakra o chacra, procedente del sánscrito, significa “círculo” o “disco”, en el hinduismo y algunas filosofías orientales, se denomina así “cada uno de los centros de energía del cuerpo humano que rigen las funciones orgánicas, psíquicas y emotivas”.

A otras palabras, ya incorporadas, se le añadieron acepciones. Es el caso de bombín y británico. A bombín se le incorporaron dos nuevas: “bomba pequeña para hinchar las ruedas de una bicicleta” y, de uso en España, “pieza de una cerradura que se mueve cuando se introduce y se gira la llave”. En cuanto a británico, -a se añadió “dicho del humor: caracterizado por la ironía fina y el sarcasmo disimulado, atribuidos a los británicos” y “dicho de la puntualidad: rigurosa, exacta”.

A chicano, -a, acortamiento de mexicano, se le enmendó la letra con una definición un tanto más respetuosa al suprimir el término “minoría”. Decía: “se dice del ciudadano de Estados Unidos perteneciente a la minoría de origen mexicano allí existente”. Y ahora recoge: “dicho de una persona de origen mexicano que vive en Estados Unidos, especialmente en las áreas fronterizas con México”.

Y también se modificó comadrear, coloquialismo cuya primera acepción decía: “dicho en especial de las mujeres: chismear, murmurar” y ahora solo dice “chismear, murmurar”. Esta rectificación está enmarcada dentro de la política de ir eliminando todo aquello que pueda ser lesivo para la mujer.

Una vez más lo digo, la lengua es un organismo vivo y sus palabras nacen, cambian y mueren, al son de su tiempo.

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