Alejo Carpentier y Valmont, notable escritor y periodista cubano,  escribió desde la historia y para la historia (Foto: Quartier Press)

En el quehacer para reflejar e interpretar lo cotidiano, el periodista es también un historiador: en sus recorridos por lo presente, que va siendo parte de la historia, debe ir al pasado en la búsqueda de raíces e impulso, la negación dialéctica en alto, o a sus líneas les faltará fortaleza. En una conferencia para los trabajadores del diario Granma, Alejo Carpentier le completó la importancia de aquella labor, al exponer que los novelistas del futuro estarían compelidos a acudir a la prensa de hoy, presente ahora, pretérito después, para  novelar. Él, periodista de calidad, lo realizó para su narrativa.

Me limitaré en esta oportunidad a lo deportivo: hay quienes desconocen los logros anteriores, maniatados a  un grave error: existían ases y no pocos sufrían  desprecio, abandono, los masticaba la miseria y, a pesar de todo, las piernas de Rafael Fortún y Ángel García y el disco de Alejandrina Herrera, por nombrar a algunos de los más preteridos, trajeron gloria para la patria. Fidel los tuvo presente en aquella temprana reunión relacionada con el sector (19-1-1959): “No me luce correcto que los héroes del deporte, nuestros campeones, queden después en la miseria…” Crecerían en número y calidad y, sin negar la entrega y las condiciones personales, las conquistas  serían el resultado de un robusto movimiento, una estructura creativa, científica y democrática.

Si escogemos el deporte nacional, hay que resaltar en pleno su riqueza; el salón de la fama tiene que ser rescatado, desechar cualquier síntoma de sarampión y lanzar por la borda lo dogmático: recuerden que los extremistas de izquierda casi siempre terminan en la peor derecha. Es un solo béisbol. Mas,  cuidado con la alharaca dirigida hacia la mentira y el otro extremo. No es posible aceptar el pedido de algunos  de ubicar una placa en el Estadio Latinoamericano con el nombre de un vividor pro gringo, inventando pureza en sus acciones para edificar el Coloso del Cerro: su objetivo era el negocio y no nacía de  la pasión por la tierra de los Maceo.

No hace mucho, un programa televisivo lesionaba desde los textos y la profusión de  fotografías para mostrar a dos peloteros íntimamente vinculados al batistato. Uno de ellos, oficial del ejército antipueblo, torturó y asesinó y pagó sus crímenes en los primeros días de 1959; del otro,  contaron anécdotas y, entre las fotos, la que capta cuando departe con  un  niño. Personalmente prefiero ofrecer ese espacio a peloteros del pasado de mayor estatura ciudadana y atlética; a la vez,  soy contrario a  impedir por decreto el reflejo de estos dos  individuos pues forman parte de la historia: pero el tratamiento debe ser tan frío como sus numeritos, enfatizando en sus indignidades, sin una pizca conductora hacia la simpatía.

Tampoco podemos cansarnos de dar como, desde antes del bloqueo, lo peor Estados Unidos se lanzó contra el corazón del deporte cubano. Muchos escritos y proyecciones no van a aguas profundas en dicho tópico y aun priorizan culpas nuestras: la de los “niños genios”, bastante de ellos terminaron bien lejos de la moral, la retirada masiva impuesta, esquematismo  entre otras injusticias, Y  hay que mostrar la verdad, en especial a las nuevas generaciones. Con ese fin he publicado lo siguiente en varias ocasiones e integra mi ponencia al II Simposio Internacional sobre la Revolución Cubana (octubre 2017), Nuestro deporte a la luz  del pensamiento y la obra de Fidel:

“Temprano, la ofensiva yanqui se dirige al corazón: retiro de la franquicia a los Reyes del Azúcar (1960); ese año prohíbe que sus  players actúen en el clásico cubano, nos despoja de ser el escenario de la Serie del Caribe  del 61 y, ya con el bloqueo, impone a los peloteros cubanos renunciar a su patria para pertenecer a las Mayores. El Comandante había declarado a la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas (22-4-1959);  “…queremos que (los Sugar Kings) se queden en Cuba y lo que es más, queremos hacer un equipo de Grandes Ligas…“

La situación  obliga a  cambiar las señas. Contraofensiva: Serie Nacional (1962). Debe sustituir al. Campeonato Profesional en el amor de la afición Ponen su bregar a favor: atletas, directores, entrenadores, árbitros- muchos han renunciado a salarios elevados en ligas foráneas-, funcionarios, la prensa. Fidel traza la estrategia y la táctica: interviene  en aperturas, juega en infinidad de ocasiones, adapta el lenguaje, crea. Es el primero del mundo en inaugurar una temporada bateando la primera pelota: II Serie, 25-2-62.En la I (14-1-62), la envía. Reina el espíritu de nuestros representantes en el .Mundial de Costa Rica, abril de 1961. Quieren regresar, enfrentar a los mercenarios. Se les persuade: luchen allí. Retornan invictos.

Los gringos continúan dañándonos cuando hemos alcanzado un enfoque propio del momento sin renegar de los principios, exigidos por una compleja y menos hermosa realidad. Nos impiden obtener experiencias y bienestar económico en la más vigorosa liza beisbolera del orbe. Prefieren sonsacar y birlar. Debemos conformarnos con los contratos en organizaciones de más bajos estímulos deportivos y salariales. Fidel en la bienvenida a los peloteros vencedores en Baltimore (4-5-1999): `Quizás algún día haya paz, haya relaciones normales con el vecino del Norte y exista la posibilidad de que podamos participar en esas competencias (Grandes Ligas) y en la medida en que se logre, podríamos mejorar considerablemente los ingresos modestísimos hoy, de nuestros atletas`. Obamada: relaciones aunque el bloqueo es mantenido e  intentan doblegarnos con golosinas envenenadas y el garrote presto. Las más frescas trumpadas muestran la faz verdadera. No hay normalidad”.

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