Letras un tanto conflictivas…

Un préstamo del idioma inglés…

Como se estudia desde la enseñanza primaria, el fonema /k/ puede representarse en español mediante las letras c y k, y con el dígrafo qu.

En este dígrafo, la u es un mero signo gráfico que no representa ningún fonema. Por eso, los extranjerismos que se escriben con qu, al castellanizarse, se escriben con c y mantienen la u, como ocurre en cuark —del inglés quark, término creado por el escritor irlandés James Joyce y adaptado para la ciencia por el físico estadounidense Murray Gell-Man, quien recibió el Premio Nobel de Física; la palabra se emplea con el significado de “partícula elemental que es componente de otras partículas subatómicas, como el protón y el neutrón, y que no existe de manera aislada”— y cuásar —del inglés quasar, acrónimo de quasi-stellar, “cuasiestelar”, en Astronomía “cuerpo celeste de pequeño diámetro y gran luminosidad, que emite grandes cantidades de radiación en todas las frecuencias y es el tipo de astro más alejado en el universo”.

Deben evitarse grafías como Qatar e Iraq, que adaptadas al español se escriben Catar e Irak; sin embargo el gentilicio correspondiente a los nacidos en esta última nación árabe es iraquí, palabra en la que se aprecia la presencia del dígrafo qu.

En cuanto a la k se escriben con ella numerosos préstamos de otras lenguas, como bikini (del inglés), búnker (del alemán), anorak (del francés), afrikáner (del neerlandés), eureka (del griego), euskera (del vasco), karaoke y kimono (del japonés), kebab (del árabe) y karma (del sánscrito), entre otras.

Existen también muchos topónimos —nombre propio de lugar— y sus derivados, como Alaska y alaskeño, Pekín y pekinés, Uzbekistán y uzbeko, así como antropónimos —nombre propio de persona—, por ejemplo, (Immanuel) Kant, (Franz) Kafka

Se mantiene la grafía k en elementos compositivos como kili- y kilo-, “mil”, y kinesi- o -kinesia, de uso común en numerosos términos de uso científico.

Se conoce como kinesiología —del griego, “movimiento”, más el elemento compositivo -logía, “tratado, estudio, ciencia”—, al “conjunto de los procedimientos terapéuticos encaminados a reestablecer la normalidad de los movimientos del cuerpo humano” y también el “conocimiento científico de aquellos procedimientos”. De igual forma, sería kinesiológico, -a, “de la kinesiología”; kinesiólogo, -a, “experto en kinesiología”; kinesioterapia o kinesiterapia, aquella “basada en movimientos activos o pasivos del cuerpo”. También telekinesia o telekinesis —formada por el elemento compositivo tele-, “a distancia” y el término griego—, que significa “desplazamiento de objetos sin causa física, motivada por una fuerza psíquica o mental”. En todos estos términos derivados de kinesi- se acepta aún la escritura con qu; aunque se prefiere la k.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *