Jorge Luis Guibert, fotorreportero santiaguero del periódico Sierra Maestra, con más de cuarenta años de experiencia (Foto: Vicet)

Diciembre es un mes de remembranzas y de inventarios personales. Y para los cubanos, en especial los santiagueros, este mes evoca aún más el recuerdo de un Fidel que siempre estuvo ligado a esta ciudad.  Es natural, entonces que Jorge Luis Guibert García, uno de los fotógrafos del semanario santiaguero Sierra Maestra, sienta en este mes un amasijo de emociones que a veces le resulta difícil explicar.

Y es que hace un año, fue uno de los pocos gráficos que pudieron estar el día que depositaron las cenizas del Líder Histórico de la Revolución cubana, en la piedra que asemeja un grano de maíz, en el cementerio Santa Ifigenia.

“Nunca pensé que iba a tomar esa foto; realmente jamás imaginé ese día. Por un lado me sentí orgulloso como profesional de poder estar allí tan cerca, ser parte de un momento único en la historia cubana y documentar la memoria histórica de mi ciudad; por otro lado fue una angustia inmensa que no puedo explicarte pero pudieras entenderla si te digo que hoy soy alguien gracias a Fidel.

“Soy negro para empezar, mi mamá era empleada en casa de ricos y con los mínimos estudios, vivíamos en barrio de negros y de pobres conocido como Los Pinos, te puedes imaginar que si no es por la Revolución mi historia fuese bien diferente”.

Guibert,  tiene  46 años como fotógrafo, y de estos, 20 en el Sierra Maestra. A través de su lente ha perpetuado los momentos más trascendentes en Santiago de Cuba, los rostros de su gente, la visita al territorio de personalidades y cada uno de los recodos de la ciudad. Pero hay momentos que estremecen más allá de la imagen que queda luego del “flashazo”.

“Desde que se hizo pública la información veías a la gente triste en las calles, un silencio en los barrios, incluso en los más bulliciosos de Santiago de Cuba. En esos días buscando las mejores fotos para las ediciones especiales que se hicieron del periódico provincial, tuve que apartar el lente y enjugarme las lágrimas.

“En la vida me ha tocado vivir momentos difíciles como la muerte de mis seres queridos; pero ese diciembre fue impactante en muchos sentidos y llevaré ese recuerdo hasta que me toque cerrar los ojos.”

Aquel diciembre y un premio   

El premio 26 de julio lo sorprendió este año con un conjunto de fotos que se publicaron en el Sierra Maestra, de aquellos días en que podías ver reflejada la tristeza en los rostros de los santiagueros. Y tiene el honor de ser el primero entre sus homólogos del territorio en alcanzar ese alto reconocimiento.

“Aquella fue la cobertura más importantes de mi vida profesional, no creo que exista otra que se le iguale. Aunque Santiago es una ciudad que sorprende y muchas cosas pueden pasar en los años venideros, ya lo dijo el poeta Es Santiago no os asombréis de nada, fíjate que estoy en edad de jubilación; pero qué va, solo detrás de una cámara se siente la vida”.

Yamilé C. Mateo Arañó  / Cubaperiodistas Foto: Vicet

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