Próximo a cumplir 87, Blanquito (al centro), recibió un homenaje en la sede de la Upec (Foto: YAG)

Un homenaje a la sencillez, el talento y la persistencia creadora del caricaturista e historietista Francisco Blanco Ávila (Blanquito) constituyó la más reciente edición del espacio Aquí estamos,  de la Delegación de periodistas jubilados de La Habana.

Este martes en la Casa de la Prensa, sede nacional de la Upec, amigos, familiares y colegas compartieron anécdotas y destacaron cualidades de un profesional con más de seis décadas de labor y que aún hoy, presto a cumplir los 87 años de edad, se mantiene publicando con la lucidez que reclama el presente.

El  colega Freddy Moros rememoró la ocasión en que, en un Congreso de la Upec, disertó en torno a la importancia de la telegenia en la televisión, mientras Blanquito, junto a otros caricaturistas invitados realizaba caricaturas espontáneas, y lo sorprendió con una obra en la que un  Freddy Moros versión “Frankenstein”resumía sus principales planteamientos.

Contó el periodista que ese día se percató de la inteligencia y la picardía del dibujante, a quien lo une una profundad amistad de más de cuarenta años.

Por su parte, el caricaturista Arístides Hernández Guerrero (Ares), vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, catalogó a Blanquito como un hombre imprescindible en la historia del humor gráfico en la Mayor de las Antillas por su papel en la defensa de este arte tan vilipendiado, su fructífera impronta, así como desempeño su en la formación de niños y jóvenes que son en la actualidad destacados exponentes del género.

Blanquito visto por Brady, su colega caricaturista

Más allá de las tres cuartillas leídas al comienzo de la actividad, recuento desde sus inicios, con solo 18 años, en el mundo de la prensa como linotipista del diario El Mundo, de su paso por la agencia noticiosa Prensa Latina, la revistas LPV , Mi Barrio y Mar y Pesca, y el semanario humorístico Palante, del que fuera director; de las líneas que detallan la  infinidad de libros e historietas publicadas y los incontables premios y condecoraciones recibidas; cada uno de los presentes compartió la versión de su Blanquito, versiones plurales pero nunca divergentes.

El caricaturista Arístides Hernández (Ares), en el homenaje a Blanquito efectuado en la sede de la Upec (Foto: Yoandry Avila Guerra)

En un ambiente distendido donde reinaron el cariño y el respeto quedó develado el ser humano que hace de la vida su trazo, y que recientemente, en una entrevista realizada por Cubaperiodistas en ocasión de la media centuria de su columna costumbrista ¡Ay, vecino!, consideró que “el papel del humor está en la crítica audaz a los problemas sociales, sin caer en vulgaridades ni en faltas de respeto”. Pautas que reafirmó en Aquí estamos, lo acompañarán mientras continúe dibujando.

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