Mayra García Cardentey, directora de la revista Alma Mater. (Foto: Yoandry Avila)

A sus 95 años recién cumplidos este 22 de noviembre, la revista Alma Mater continúa en la preferencia de la juventud universitaria cubana. En un escenario de convergencias mediáticas tan diverso como el actual, el reto no
ha sido ni es fácil. Con Mayra García Cardentey, directora de la publicación perteneciente a la Editora Abril, de la Unión de Jóvenes Comunistas, dialogó Cubaperiodistas.

Alma Mater enfrenta el reto de ratificar su protagonismo en interés de las y los estudiantes universitarios, en consonancia con posibilidades tecnológicas de estos tiempos y la situación de la poligrafía nacional, ¿Cómo han potenciado el aprovechamiento de las Tic´s en ese sentido? ¿Cómo han influido en la gestión editorial del medio?

La revista Alma Mater fue pensada y diseñada en sus inicios, y hasta la actualidad, como una revista impresa. Eso supone un diseño editorial y rutinas productivas específicas. Pero desde hace años, la publicación ha creado e intenta llevar adelante, con nuestros modestos esfuerzos y recursos, una dinámica digital y multimedial en correspondencia con los nuevos tiempos. Esto nos ha permitido enfrentar, en alguna medida, la crisis de impresión -que hoy enfrentan muchas revistas del país- y es que llevamos más de dos años sin salir en formato papel.

Con motivo a ello, contamos con nuestros perfiles en redes sociales como Facebook y Twitter, que actualizamos con carácter diario, y desde una agenda de interés juvenil en general, y universitario en particular. Además, nuestra revista posee su canal propio de Youtube donde colocamos desde promociones de eventos y concursos auspiciados por nuestro medio, hasta reportajes de investigación y vox populis estudiantiles sobre determinados temas polémicos.

Por eso, hemos potenciado el entorno digital a partir de una producción multimedial en función de trabajos diversos. No obstante, reconocemos nuestras deficiencias, y dificultades, y en pos de ellas, van nuestros
actuales y venideros esfuerzos, para lograr ser un entorno digital ideal y atractivo para los lectores y lectoras.

Desde el triunfo de la Revolución, la revista fungió como órgano de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y medio informativo sobre las cuestiones relacionadas con la vida estudiantil.

Mayra, desde su creación por Julio Antonio Mella, el 22 de noviembre de 1922, fue una publicación principalmente de carácter general y social, aunque nunca faltaron temas políticos. En la actualidad, ¿se potencian en la agenda las necesidades de sus públicos? ¿Podrías compartir algunos ejemplos? 

Siempre. O al menos ese es el espíritu. Para conformar agenda temática de cada periodo lectivo, realizamos encuestas a nuestros lectores, además de nutrirnos de necesidades gremiales con la Feu, e institucionales con el
Ministerio de Educación Superior (Mes). De ahí se origina un plan de tópicos para cada número y entrega digital que va madurando según las circunstancias mediáticas de cada momento.

Ello nos ha permitido realizar interesantes temas de investigación, aspecto que ha caracterizado a la revista durante los últimos años. Asuntos sensibles y polémicos como la migración, la racialidad, conflictos generacionales, crisis profesionales, ubicación laboral, entre otros, han servido de plataforma de contenido para diversos artículos de debate y opinión.

¿Cómo es la retroalimentación con sus lectores? ¿Tienen acceso a estadísticas del impacto de los materiales y la cantidad de lectores que consumen esos materiales?

Es todavía un eslabón débil. La retroalimentación pudiera ser aún mejor. Contamos con los comentarios y sugerencias que llegan a nuestra redacción, además del intercambio que realizamos durante presentaciones de la revista y conversatorios o eventos que organizamos. Pero, todavía necesitamos implementar mejores y más efectivos mecanismos para saber, con más agilidad y certeza, qué quieren y necesitan nuestros usuarios.

¿Han modificado las Tic´s la rutina productiva de Alma Mater?

Sí, desde el diseño hasta la generación de contenidos. Si priorizamos una imagen fresca en la gestión editorial, también apostamos por una visualidad atemperada al entorno digital desde nuestro perfil en Picassa. Si intentamos
un periodismo de precisión en la versión impresa, creamos un producto multimedial para la web. Y así con todos los procesos y rutinas productivas.

¿Cómo se priorizan los trabajos en la versión tradicional? ¿Cuáles son los criterios para su selección al impreso?

Intentamos que los trabajos en la versión impresa, sean intemporales. Siempre vigentes. Con temas y técnicas de investigación que no caduquen en un corto periodo de tiempo. Con trabajos que se puedan leer tanto “en julio
como en enero”. Eso nos ha permitido sobrevivir a esta odisea editorial que hoy enfrentamos.

¿Cómo lograr un equilibrio en cuanto a temas, géneros y representatividad territorial?

El equilibrio en temas y géneros no es un problema para Alma Mater. Ese mismo estilo propio y distintivo de la revista permite que se traten los tópicos más profundos con tanta seriedad y profesionalidad, como de
hilaridad tienen las secciones más atrevidas y humorísticas de la publicación.

Alegres pero profundos, como se predica. Polémica y humor. Debate y jolgorio. Pensamiento y goce intelectual. Ese es el sentido. Esa es la meta.

Por otra parte, la representación territorial en nuestras páginas está gracias a los corresponsales que tenemos en provincia, pero no es suficiente. Es una deuda que queremos saldar. Es nuestro mayor deseo.

¿Se han distinguido de alguna manera los números publicados en este año del 95 aniversario de los de años anteriores?

Se han realizado números especiales y secciones dedicadas al onomástico. Principalmente, el número del mes de noviembre. En ese sentido, se han recuperado trabajos valiosos de estos noventa años, que se han vuelto a
publicar, así como una cosecha propia y especial realizada para la ocasión.

También se editó el libro ¿Quién le pone el cascabel al látigo?, con una compilación de los mejores artículos de la sección de igual nombre, una de las más leídas de la revista. El texto, de la autoría del periodista Rodolfo Romero, es una lectura deliciosa que recomendamos a todos.

¿Qué retos se han presentado para Alma Mater y cuáles son las proyecciones de la revista para continuar pareciéndose a los jóvenes cubanos?

Los retos nunca terminan. Apenas son 95 años. Casi nada. Y casi un siglo a la vez. La intención es ser esa revista que surgió en 1922, revolucionaria y atrevida, irreverente y gozosa. Esa que fundó Mella para y por los universitarios.

Alma Mater es hoy más joven, pero con 95 años de experiencia. Es la misma revista y otra, a la vez. Más que una publicación, es un sentimiento. Y nuestro espíritu es que ese sentimiento inunde a todas y todos quienes
transiten por la universidad, y quieran ser siempre, amigos del Alma…

Por: Patricia Guerra Solano, Anh Dang The, Amanda González Romero y Yoandry
Avila Guerra

Ver además

Boletín Especial №1: Atentados contra periodistas en México

Con este boletín elaborado por José Dos Santos, la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) se suma a los esfuerzos de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas, de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Ciap-Felap), en el seguimiento a los asuntos relacionados con esta sensible materia en nuestra región.

Comentarios

Cubaperiodistas se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.