Hubo una época dorada en la que los paquetes amarrados de tabloides llegaban a las oficinas de la FEU en cada universidad del país. Rápidamente aquel folleto con estilo de periódico antiguo era devorado por los estudiantes. Sentados en un pasillo, recostados a una pared o en algún banco del campus universitario, leían la revista Alma Mater, que pasaba de mano en mano.

Pero la vida cambia: primero, por negligencia de algunos dirigentes estudiantiles quedaba almacenada en locales de directivos que no se encargaban de distribuirla a tiempo; después, hubo problemas con la imprenta. Hasta que un buen día se decidió cambiar el formato. Alma Mater entonces regresaría al que tuvo alguna vez, similar a tantas revistas de la Casa Editora Abril.

A pesar del cambio, dos cosas se mantuvieron vigentes: la calidad y entrega de sus trabajos periodísticos y el diseño joven, atractivo, novedoso y creativo de sus páginas y cubiertas. Precisamente, sobre el diseño de esta publicación, conversamos con Alejandro Fernández Peña, graduado del Instituto Superior de Diseño (Isdi) en 2010, quien es uno de los responsables de preservar el legado artístico que siempre nos caracterizó.

«En el 2011, Carcedo, mi colega, amigo y en ese tiempo diseñador de la revista, me propuso integrar este equipo. Recuerdo que no había terminado su oferta y le contesté: Yes!!! Trabajaría en la revista que leía en mi etapa de estudiante y la cual siempre elogiaba en cuestiones de diseño. El reto era mantener el nivel de las propuestas gráficas; seguir llegando a los jóvenes universitarios cubanos con un diseño fresco y actual, manejando códigos con los que se sintieran identificados».

Técnicamente hablando, el diseño de la revista tiene sus peculiaridades: la coherencia conceptual de sus propuestas y el uso creativo de los recursos gráficos, son dos de las características esenciales que Alejandro considera debe poseer una publicación dirigida a un sector tan exigente como resulta el universitario.

Justamente, por su diseño, la revista recibió el premio ramal de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) y mención en el Juan Gualberto Gómez. ¿Nuestros muchachos trabajan para eso o buscan algo más? Ale toma la palabra: «Nunca hemos trabajado para ganar premios. Nuestra directora, Mayra, nos insistió en que presentáramos algo en el 2016. Nos tomaron por sorpresa ambas distinciones. Desde entonces, dice a modo de broma, esperamos que nos recomienden para, con suerte, volver a ganar.

Falta solo un mes para que celebremos juntos el 95 aniversario de la revista. Alejandro nos adelanta parte de su estrategia visual: «Desde el comienzo de año, hemos trabajado en la imagen de nuestra campaña de aniversario. Las revistas tienen en la cubierta nuestro nuevo identificador y ya lanzamos el cartel en la pasada Feria del Libro».

Acostumbrados a la ausencia de diseñadores en plazas fijas en el sector estatal y en un contexto donde cada vez hay más ofertas laborales y mejor pagadas para diseñadores en el sector privado, no podíamos dejar de preguntar, ante tanta demanda: ¿qué los mantiene trabajando en un medio estatal? «Nos mantiene el amor a lo que hacemos y el compromiso que tenemos con los jóvenes que nos leen y reflexionan con nuestro trabajo».

Rodolfo Romero Reyes / Alma Mater

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