La imagen que publica en portada La Jornada, corresponde a un inmueble que se derrumbó en la calle de Escocia, esquina con Gabriel Mancera, en la colonia Del Valle, en el Distrito Federal ( Foto Marco Peláez/ La Jornada)

El fortísimo sismo de 7.1 grados en la escala de Richter acaecido en México poco después del mediodía de este martes,  ha puesto al hermano país latinoamericano en estado de emergencia.

Al menos 224 muertos se contabilizan: 117 en Ciudad de México,  55 en Morelos, 39 en Puebla, doce en el Estado de México y uno en Guerrero; además hay más de 600 personas heridas, según reporta este miércoles en portada el periódico mexicano La Jornada.

El epicentro se ubicó en la morelense Axochiapan y se han registrado 17 réplicas. Solo en la capital del país han colapsado 44 inmuebles, y los mayores daños están en Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán e Iztapalapa. Decenas de viviendas también se derrumbaron en los estados afectados.

“Es una nueva prueba y muy dolorosa”, expresó el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien enfatizó que la prioridad es el rescate de víctimas y la atención a los heridos.

Como en el terremoto de 1985, miles de habitantes de Ciudad de México salieron a las calles a los pocos minutos de la tragedia, para participar en el rescate de víctimas en edificios colapsados. Cadenas de jóvenes trepados en montículos acarrearon escombros a mano limpia. Otros brigadistas, sin convocatoria formal, repartían agua, cubrebocas y alimentos a quien lo necesitara; también dirigieron el tránsito ante el caos vehicular.

La interrupción del servicio de energía eléctrica que afectó a más de 2 millones de personas, aproximadamente una quinta parte de la población, provocó la suspensión de actividades en tiendas de autoservicio, restaurantes, negocios y cafeterías. Con los servicios de transporte y el tránsito vehicular colapsados, las calles de la ciudad se convirtieron en ríos de gente que buscaba llegar a sus domicilios. Desde este momento la solidaridad de los capitalinos afloró, al poner los conductores a disposición sus vehículos particulares para acercarlos a sus destinos, mientras otros más se apostaron en cruces vehiculares, sobre todo los de mayor afluencia, para dirigir el tránsito, al haber dejado de funcionar los semáforos, para facilitar el desplazamiento de las unidades de emergencia, en tanto que familias salieron a las calles para ofrecer agua a las personas.

Con información de La Jornada

Ver además

El Caribe siempre podrá contar con nuestra amistad: Raúl en cumbre Caricom-Cuba

Los cubanos agradecemos profundamente a nuestros hermanos caribeños por su inalterable posición

Comentarios

Cubaperiodistas se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.