Según el texto bíblico, Goliat fue un soldado-gigante paladín del ejército filisteo que durante cuarenta días asedió al ejército de Israel. En una ocasión en que ambos ejércitos se encontraron frente a frente, del bando filisteo se adelantó el gigante Goliat, y retó a un miembro del ejército israelita a pelear contra él. Todos se atemorizaron pero, un joven pastor de ovejas, David, tomó su cayado de pastor y echó en el zurrón cinco guijarros del torrente y, con la honda en la mano – que siempre utilizaba para jugar, o para defender a sus ovejas–, salió al encuentro de Goliat. Cuando estuvo a buena distancia de aquel, puso un guijarro en la honda, estalló un trueno en el aire y el soldado gigante cayó muerto. Le había dado en la frente. El ejército filisteo se batió en retirada. Tras la victoria, David se dirigió a los soldados y les exhortó: “Lo primero es no tener miedo a nadie, por más gigante que sea; lo segundo, es estar convencidos de que tenemos la razón, de que es justo lo que queremos y, lo tercero, es saber utilizar bien el arma que tenemos”.

Y fue ese nombre, David, el elegido por uno de los combatientes revolucionarios más extraordinarios de la Generación del Centenario: Frank Isaac País García (1), quien ya desde las filas del estudiantado participó activamente contra el régimen de Fulgencio Batista. Y fue este nombre también el elegido para reconocer en Premio estimulante la obra literaria de los intelectuales cubanos.

Así, el Premio David es uno de los concursos literarios más importantes de Cuba, auspiciado por la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC). Instituido en 1967 en La Habana, se otorga en diferentes categorías –al comienzo, sólo en poesía y cuento; más tarde, en teatro y por último, en ciencia ficción (de 1979 a 1990) y ensayo–, para promover la obra de escritores cubanos residentes en el país que no tengan libros publicados. Las obras premiadas son publicadas por Ediciones Unión, perteneciente a la UNEAC.

“Ente los triunfos de la UNEAC está el tener este Premio, el Premio David, es uno de los galardones memorables con los que cuenta nuestro país, de una significación especial y cuyo nombre –venido del bíblico David–, supo desenvolverse durante la guerra. Este David se inserta también con Nicolás Guillén quien, gran amador de la Cultura nacional, promocionó este evento. Por tanto, ya que su presencia resulta inolvidable, y esto lo tendremos siempre muy en cuenta”.

Así expresó la Premio Nacional de Literatura Lina de Feria, durante la entrega de los Premios David 2017 –en los géneros de Cuento; Poesía y de Literatura fantástica y de ciencia ficción–, en la sede de dicha institución, y en homenaje a la fecha del 30 de Julio, Día de los Mártires de la Revolución, y de la caída en combate del inolvidable revolucionario Frank Isaac País García (David)”.

La también reconocida periodista subrayó en otra parte de su intervención que en este certamen que cumple medio siglo de creado “Frank País ha sido y es su máximo inspirador. Los méritos jóvenes como gladiadores de la vida concursan en el David, y muchos salen premiados. Se trata de un esfuerzo cumplido y, como el saltamontes, superado en la montaña martiana. El David con sus acuciosos intereses y sus desiertos premios (cuando quedan), es el sumun continuado, la base de nuestra cultura”.

Esta Edición 50 del Premio David se convocó en tres géneros: Cuento–16 obras presentadas; Poesía– 37 obras presentadas, y Literatura fantástica y de ciencia ficción–cuatro obras presentadas.

Poesía: Total de obras participantes: 37

Luego de transcurridos cincuenta años de la premiación y publicación en este excelente concurso de Casa que no existía de Lina de Feria, y de Cabeza de zanahoria, de Wichy Nogueras, un jurado conformado por: Lina de Feria, Marcelo Morales y Jamila Medina decidieron otorgar:

Primera Mención para la Obra: Al borde del camino, de Aida Elizabeth Montero y Mención para Trama compacta, de Nelson Hernández Hernández. Asimismo, recibieron Menciones: Tropismo, de Daniel Duarte de la Vega; Mestiza: jugando a escribir poesía, de Darcy Rodrigo; Dejar caer el martillo, de Javier Peña Díaz y, por unanimidad, el Premio lo recibió Días de hormiga, de Marta Luisa Hernández Cadenas.

Literatura fantástica y de Ciencia ficción: Acerca de este género, el presidente de este jurado, el escritor Manuel Enrique dijo que “posee una gran tradición en nuestro país y se presienten perspectivas futuras, dado que han tenido un gran auge estos géneros durante los últimos años, de lo cual testimonia la calidad de las obras presentadas y nivel escritural”

En este género recibió Mención la obra: Todo va de miedo, señorita Hatheway, presentada por Yanel Pumariega Santana, por su tratamiento cuidadoso del lenguaje y el uso acertado de metáforas y símbolos. El Premio Novela 2017 en esta categoría correspondió al volumen de cuentos Lo mejor es soñar, presentado por Raúl Y. Ríos, por el tratamiento peculiar que realiza sobre las inteligencias artificiales, situaciones históricas alternativas y por la dinámica y desarrollo argumental mostrado.

Conformaron además este jurado: Gretel Ávila y Malena Salazar.

Cuento: En este género un jurado conformado por  Raúl Flores Iriarte, Eduardo Heras León y Jesús Acevedo, seleccionó:

En primer lugar, el Jurado seleccionó como las dos obras finalistas, aún cuando hayan quedado sin galardón, a los títulos Aquí se termina la arena y Donde los ángeles temen. En segundo lugar, el Jurado estimó entregar Menciones a los cuadernos Octaedro, de Yamila P. Rodríguez y Los Impares, Claudia Alejandra Damián, respectivamente, en virtud de sus aciertos parciales. Tercero: Otorgar por mayoría el premio a Minutos de silencio, de David Martínez Balsa, (…) al tratar el tema nunca inconcluso, sobre la guerra en Angola.

Si existiese algo cercano –sin aspirar a establecer analogía alguna–, a las palabras del valiente David, habría que remitirse a estas otras de parecida inspiración expresadas por el David de esta otra parte de la historia que, no obstante estar ausente en los pasajes de la Biblia, podrían enriquecerla al corresponder a un joven que la estudiaba, realzaba y practicaba cada momento de su vida terrenal y espiritual:

“Si yo fuera el último hombre que quedara manteniendo la necesidad de la revolución en Cuba, me hallaría en los montes con un rifle al hombro peleando como un mambí”.(2)

En esta oportunidad para el otorgamiento de premios y menciones del Premio David 2017 se encontraban presentes junto al poeta Alex Pausides, presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, entre otros, el también poeta Alberto Marrero, presidente de la Asociación de Poesía, y Raúl Aguiar, al frente de la Sección Narrativa.  El connotado poeta Alex Pausides, presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, al hacer la presentación del jurado destacó la asistencia en él de la escritora y periodista Lina de Feria, primera galardonada en el Concurso David, hace medio siglo, con su libro Casa que no existía, “título muy importante en la Literatura cubana, y tenerla con nosotros aquí en esta premiación 50 es algo que agradecemos muy profundamente, teniendo en cuenta no sólo la validez de su libro, sino también todo lo que ella significa para su generación y su lección de poesía y eticidad que ha entregado a la nueva generación de poetas que le han continuado. Todo esto demuestra que la poesía vale cuando tiene que decirle mucho a nuestra sociedad. En la recepción que hacen los poetas jóvenes acerca de Lina radica la propia clave de su perennidad”.

Seguidamente resaltó que “el Premio David no es sólo importante por otorgársele al escritor joven de Cuba, sino porque también ostenta en su nómina de autores a autores importantes como la propia Lina de Feria, Luis Rogelio Nogueras (Wichy), y hasta a jóvenes valores como Malena Salazar, Raúl Flores y Sergio Acevedo, quienes han formado parte del jurado en estos días y a la vez han tenido que ver con lo mejor de este Premio, con lo mejor de los certámenes que la UNEAC  convoca.

“El Premio David tiene el nombre de guerra de Frank País, combatiente clandestino Héroe Eterno de nuestra Patria. Un lauro que siempre hacemos coincidir con el 30 de Julio, en homenaje a ese valiente y como Día de los Mártires de la Revolución. Es el homenaje que la Cultura cubana le rinde a Frank País. Ojalá, en esta tarde, podamos entregar premios a obras tan relevantes que dignifiquen este Premio convocado por la UNEAC para nuestros jóvenes”, concluyó.

Finalmente y, en sentidas palabras, Lina calificó a Alex Pausides como “el mejor promotor de los Premios David, desde la época de la revista Caimán Barbudo donde él publicaba siendo muy joven”.

(1) Frank País García–Santiago de Cuba, Oriente, 7/diciembre/1934–30/julio/1957)

(2) Frank País García: Artículo “Cobardía”. Revista El Mentor, 1953.

Por: Astrid Barnet

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