Pensé que poner esa cantidad de recursos en sus manos era un error, porque sólo lo veía como un realizador de videos clip y un buen conocedor de las nuevas tecnologías. Me entró a galletas con Sonando y luego con Bailando porque no sólo lo hizo bien, sino que en cada entrevista que concedió habló del trabajo en equipo, de lo que le debía a los demás. Esa actitud la tienen sólo los artistas honestos y talentosos, él lo es.

Ahora tiene un ambicioso proyecto entre manos que cuando arranque trataré que me conceda otra entrevista –para esta tuve que esperar- y conversar de lo que vendrá. Los dejo con el director del hasta ahora mejor Sonando en Cuba y el estelar Bailando… también en Cuba.

¿Fue un video clip tu primera obra audiovisual?

—No, fue un spot institucional del Instituto Superior de Arte, lo realicé justo en el primer año de la carrera, a pocas semanas de haber entrado en la facultad. Era la primera vez que dirigía un audiovisual y era un reto porque era un trabajo que iba a tener repercusión ya que se trataba del ISA y se quería utilizar para promocionar fuera del país, a lo que se dedicaba esta Universidad y así atraer a estudiantes extranjeros para que vinieran a Cuba a realizar sus estudios. Tenía 18 años, mi primer video clip vino después, con 22 años, y fue un video clip realizado a la cantante Lourdes Libertad.

¿Por qué disfrutas hacer estas pequeñas (e intensas) historias a partir de una canción?

—Cada vez que puedo o los artistas ¨me dejan¨ me gusta contar historias y así realizar los videos clips. Lo bueno es que al realizar clips, pues tengo en las manos la posibilidad de hacerlo con frecuencia y me gusta mucho porque es un ejercicio contar una historia en 3 minutos donde hay que hacer que se entienda que tenga su desarrollo, su punto de giro y su desenlace y eso es muy interesante el poder de síntesis que te brinda el video clip. Además, porque en un video lo más importante no es la historia que se cuenta sino ¨vender¨ el trabajo y la imagen del artista, así que esa mezcla hace que sea muy interesante y divertida. Me gusta divertirme en cada trabajo que hago por eso le pongo mi mayor empeño y cuando estoy volcado en una producción de un video clip pues estoy generando ideas para esa historia hasta la noche antes de rodarlo. Cada detalle es importante y enlazar cada punto de la historia y de la canción es imprescindible para que se entienda lo que quiero contar.

¿Cómo llegas a Sonando en Cuba?

—Bueno, llegué de casualidad, Joel Ortega, director de RTV me llama a un mes de salir el programa al aire porque el equipo que venía trabajando en el proyecto pasó a realizar otras funciones y ahí comenzó todo el proceso de trabajo sobre todo para poder cumplir con la fecha de salida al aire que tenía el proyecto. Cuando mi equipo y yo llegamos a Sonando en su segunda temporada solo se había realizado el casting de los concursantes, así que nos dimos a la tarea de diseñar todo el concepto desde su estructura por cada uno de los programas; cómo se desarrollaría la competencia, así como todo el concepto visual del mismo, en fin, que fue todo un reto, un trabajo que comenzó muy duro porque teníamos que trabajar en un mes para salir al aire pero nos encantaba la posibilidad de hacer un buen espectáculo en las noches de la tv y eso fue lo que nos movió a realizarlo.

¿Tuviste temor de asumir la segunda temporada como director general de ese programa?

—Tuvimos mucho temor sobre todo por el poco tiempo, pero nos gustaba el reto. También tuvimos mucho temor porque la primera temporada tuvo muchos detractores en el público, aunque sin dudas sentó las bases para lo que fue la segunda porque rompió el hielo y eso es importante. Así con estos temores nos dimos a la tarea de realizar esta segunda temporada con un público en contra y muchos escépticos que dudaban que pudiera funcionar.

¿Qué experiencias te dejó este trabajo en el que un despliegue tecnológico no habitual en Cuba se unía a una presentación en vivo?

—Teníamos claro que si queríamos que se nos viera pues teníamos que trabajar con los estándares internacionales con los que se realizan este tipo de programa y mirar los referentes que existen en el mundo de este tipo de show, no para copiar como decían algunos al principio sino para encontrar nuestro propio camino y no parecernos a ellos. Para Sonando quisimos primero encontrar una estructura de programa y de competencia que fuera bien atractiva y luego trabajar a partir de esa estructura de todo el trabajo visual que contemplaba muchos aspectos, diseño gráfico, escenografía, audiovisuales, el trabajo de fotografía, maquillaje, vestuario; la unión de las especialidades en un mismo camino bien definido desde el inicio y que estuviera al mismo nivel de las tendencias mundiales de este tipo de espectáculo que son consumidos y bien populares en nuestro país. La experiencia que tengo del video clip me sirvió mucho para enfrentar este trabajo. El video te da muchas posibilidades visuales y eso fue lo que hice, traer esa experiencia a la tv y ponerlo a funcionar a gran escala.

Para que no quedara duda luego hiciste Bailando en Cuba ¿cómo armaste el equipo?

—Bailando fue otra gran locura porque comenzamos a pensar en el programa en la semana final de Sonando en Cuba. Fue una idea de Joel, “¿por qué no seguimos ahora con un programa de baile?”, le dije, “me parece genial la idea”, y así comenzó todo. En verdad RTV no quería desaprovechar la estructura organizativa que se había creado con Sonando y decidimos sin descansar meternos de a lleno en esta nueva experiencia. Fue muy linda porque ya veníamos con la práctica de Sonando y un reto porque la vara había quedado bien alta: había que mantener el mismo nivel de aceptación del público… pero por suerte lo logramos. Bailando nos daba mucha más libertad para poder hacer un espectáculo aún mayor, con mucho más despliegue de imaginación en cada una de las puestas en escena que realizaban los bailarines en competencia; el trabajo de los opening, había un estrecho trabajo en las diferentes especialidades, todo lo que el público veía no era casual, estaba estudiado y planificado, el poder tener a tres grandes de la danza en el país como Lizt, Susana y Santiago fue todo un privilegio y algo que sin dudas marcó el programa. Trabajar con ellos fue muy cómodo y la comunicación fue increíble porque se volcaron de a lleno en el programa, incluso dejando a un lado sus compromisos de trabajo. En fin, que Bailando fue una experiencia para mí inolvidable y ojalá que vengan varias temporadas.

¿Qué importancia le das al trabajo colectivo?

—Para mí el trabajo en colectivo es de vital importancia porque nuestro medio eso es lo que tiene, que se hace en colectivo. Siempre hablo de mi equipo y trato de tener en las diferentes especialidades a personas creativas y dispuestas a trabajar al ciento por ciento en un proyecto, creo que sin un equipo de trabajo como el que logré tener en estos dos proyectos, pues el resultado no hubiese sido el mismo. El director tiene la tarea de trazar un camino, de proponer por dónde se quiere ir y qué resultado se quiere tener; pero un equipo hace grande ese resultado, un equipo hace realidad el camino trazado por el director, un equipo tributa constantemente cada uno desde sus experiencias y sus saberes y a veces la idea más interesante viene de donde menos te la imaginas y es la idea la que a veces marca la diferencia. Ese es un equipo de trabajo, alguien que se desvela al mismo tiempo que uno y que antepone el proyecto por encima de su vida personal para juntos hacer crecer el trabajo que estemos realizando. A todos, una vez más, le doy las gracias por seguirme y por aguantarme.

(Tomado del portal de la TV Cubana)

Ver además

Diez días de puro cine latinoamericano

La película de mi vida, del brasileño Selton Mello, fue apreciada en la apertura del 39 Festival

Comentarios

Cubaperiodistas se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.