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Ahora que la Upec está de cumpleaños

La constitución oficial de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), el 15 de julio de 1963, constituyó un invaluable aporte para la organización de una nueva y poderosa fuerza capaz de enfrentar y defender el proyecto social que se  emprendía en nuestro país, utilizando el poder de los medios de comunicación de masas.

Cincuenta y cuatro años después el camino recorrido, con limitaciones y dificultades, no deja margen para cuestionar los resultados alcanzados y  consolidados. Por solo citar dos ejemplos: la fundación del  Instituto Internacional de Periodismo José Martí y la Editorial Pablo de la Torriente.

Del  papel desarrollado por la Editorial, como soporte de los planes de la organización, queremos ilustrar con valoraciones ofrecidas, en distintos momentos por  presidentes de la Upec, periodistas, historietistas, humoristas, investigadores, comunicadores y colaboradores vinculados a la institución.

“La creación de la Editorial de los periodistas-expresó Ernesto Vera Méndez, quien fuera el primer vice-presidente,y después presidente de la organización- fue una consecuencia lógica del espíritu de superación profesional existente en la Upec, desde su fundación y el nombre de Pablo de la Torriente Brau obedeció al significado de su figura en la historia del periodismo cubano del siglo XX. En los dos casos el origen se basaba en la reflexión colectiva, desarrollada durante más de dos décadas que daba profundidad a los debates y aspiraciones de los profesionales de la prensa en nuestro país”. Por  la constancia del revolucionario y periodista Ernesto Vera, la Editorial fue una realidad en diciembre de 1985. La selección de su primera directora Irma Armas Fonseca fue otro de los aciertos. Mujer muy trabajadora y esquiva a las entrevistas y a la autocomplacencia dijo en una ocasión: “Ver hecho realidad un proyecto tan anhelado por los periodistas, y mantener el pulso de su evolución durante más de veinte años, es una gran satisfacción que nos llena de regocijo al asistir a la consolidación de aquello que en un principio solo era un deseo”.

Consultado el reconocido periodista Víctor Pérez Galdós, señaló: “Aprecio mucho la oportunidad que ha brindado la Editorial ha un gran número de colegas de publicar un libro por primera vez e igualmente la que le ha ofrecido a los que ya habíamos experimentado esa grata sensación”. Fernando Rodríguez Sosa, periodista, critico literario e importante colaborador de la editorial, afirmó: “Gracias a la Editorial Pablo, por solo recordar algunas de sus propuestas; José A. Benítez ha teorizado sobre las técnicas del reportaje; Marta Rojas ha contado la fascinante historia de la maleta perdida de Alejo Carpertier; Rolando Pérez Betancourt ha explicado como escribir una crónica; Julio García Luis se ha acercado a los géneros de opinión; Jorge R. Bermúdez ha estudiado la relación entre gráfica y comunicación. Más, no solo a la publicación de textos sobre técnicas periodísticas, se han dirigido los empeños de esta institución. Otros títulos han abordado temas de tanto interés como la historia, las historietas, el humor, el turismo, los conflictos del mundo actual, en un logrado intento por llegar a un público lector más amplio”.

De otra voz autorizada del periodismo, Rolando Pérez Betancout es la siguiente opinión: “Aquello de que lo importante no es la vida eterna, sino la eterna vivacidad retrata en cuerpo y alma a los ’’muchachas y muchachos’’  de la editorial Pablo. Pudiera bastar con leerse la enorme lista de títulos publicados a lo largo de éstas décadas -cantidad y variedad- para tener una idea del nervio activo y buscador de cuanto pueda ser útil que allí late, a tono con una necesidad editorial vinculada con el periodismo”.

Dos periodistas que estuvieron al frente de la Upec, el ya fallecido doctor Julio García Luis y Tubal Páez Hernández, opinaron en distintas oportunidades: ‘El espacio que vino a llenar la editorial Pablo es insustituible -dijo Julio García Luis- por primera vez los comunicadores cubanos, los periodistas entre ellos, tuvimos la posibilidad de un cause propio a las investigaciones, experiencias, reflexiones y obras, que pudieran servir para la formulación de una política de información y comunicación a la medida de los nuevos tiempos y de las expectativas del país”.

Posteriormente Tubal Paez corroboraba: “La editorial Pablo de la Torriente más allá de constituir un colectivo vanguardia dentro de la Upec, es la materialización del viejo sueño de los periodistas cubanos de tener su propia casa editorial. Más allá de sus aportes financieros, dirigidos al sostén económico de nuestra organización, su huella está en el vínculo permanente con las instituciones culturales del país, e incluso con los vecinos de la comunidad donde está enclavada”.

Consagrados a las historietas y al humor gráfico, también expresaron sus criterios: Francisco Blanco, Blanquito, dijo: “…para nosotros, los periodistas de la gráfica, ello representó la materialización de muchos de nuestros sueños. O sea, el de llegar a las más amplias capas de la población y el mejor ejemplo es el recuerdo de aquellos estanquillos de periódicos que centelleaban de alegría y colorido cuando rebozaban con nuestras publicaciones”. Orestes Suárez afirmó: “Le debo la oportunidad que me brindó cuando más lo necesitaba, y como yo, los que disfrutaron de sus  aciertos o desaciertos, cosa natural y necesaria para lograr un objetivo: un triunfo. Y no se puede negar que siempre fue una carta de triunfo. Nuestra carta de triunfo para la historieta cubana”.

Poseemos una gran cantidad de opiniones, criterios y sugerencias sobre el trabajo desarrollado por la editorial, próxima a cumplir 32 años de fundada, que pretendemos incorporarlas a otros comentarios. Por la importancia que le concedemos, queremos concluir con estos: “¿Existe una vía para premiar el entusiasmo de quienes con nada o casi nada, se lanzaron a hacer libros útiles y hoy, también sin nada o casi nada, lo siguen haciendo? Como no me creo capaz de lograr todo eso, prefiero no intentar una evaluación de algo tan invaluable como es el trabajo de la Editorial Pablo de la Torriente en la vida de los estudiantes, de los comunicadores y de los periodistas cubanos”, escribió el doctor Vicente González Castro, en diciembre del 2000.

Cinco años antes el periodista y escritor Enrique Núñez Rodríguez, nos envió esta nota: “De la editorial Pablo de la Torriente, de la Upec, lo mejor que podrá decirse es que no le ha fallado a Pablo en la publicación de libros que sirven para continuar su lucha. El enemigo de siempre no ceja en sus empeños de destruirnos. Con la editorial de los periodistas, Pablo sigue en su parapeto de gloria, con ese orgullo no disimulado ni traicionado de ser cubano, aunque haya nacido en otras tierras. ¡Como el Che!’.

Pablo Noa Noa/promotor editorial Pablo de la Torriente

 

 

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