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Luis Hernández Serrano gran estudioso del mártir Félix Elmuza

Luis Hernández Serrano, prestigioso colega de Juventud Rebelde, deviene en cazador de anécdotas, curiosidades y sucesos poco conocidos de nuestra historia. La razón de esta entrevista conlleva agradecimiento por dos libros de su autoría dedicados a la vida y quehacer revolucionario del periodista Félix Elmusa Agaísse, expedicionario del yate Granma, de quien este año celebramos cien años de su natalicio.

Félix Elmuza Agaisse, periodista mártir de la Revolución, cuyo nombre lleva la máxima Distinción de la Upec
Félix Elmusa Agaisse, periodista mártir de la Revolución, cuyo nombre lleva la máxima Distinción de la Upec

Asimismo, Félix Elmuza, es el nombre de la Distinción que el Consejo de Estado otorga —a propuesta de la UPEC— a periodistas muy destacados en 15 años de labor, a personalidades sobresalientes de otros sectores e instituciones del país que también son merecedoras de tal estímulo.

A.- La medalla de la Distinción Félix Elmuza tiene el apellido escrito con Z y Luisito, como cariñosamente le decimos en el sector, dice que es con S ¿por qué el error?

L.- Se debe al origen del padre, el palestino Esaad Elmusa. Por ello, indistintamente, de niño llamaron a Félix: El Moro Muza, El Morito y Felito. Él tenía un carácter afable, respetuoso, y alegre, todo un señor del chiste y la travesura. Me atrevo a calificarlo de atleta de la broma, un cuentista, un dicharachero impenitente.

Su padre Esaad Elmusa había llegado a La Habana en 1908, luego de la travesía en barco en calidad de polizón desde un puerto turco, y en esta capital se casó, en 1916, con la cubana Lucía Otilia Agaísse. El matrimonio vivía en Buenavista, Marianao, donde nació Félix el 24 de noviembre de 1917.

A.- Más de una veintena de libros en los géneros de crónica, ensayo, entrevista, biografía, novela, y además, poemarios, ha publicado Luisito. Una de estas obras se titula: El quinto expedicionario, editado por la Editorial Pablo de la Torriente. Y ¿por qué este título?

L.- Lamentablemente se desconoce casi todo sobre Félix Elmusa, apellido que se escribe con S y no con Z, otro motivo que me llevo a la investigación del 5to expedicionario del Granma, Elmusa, y la inspiración para el título.

A.-No pretendo que narres la historia detallada de Elmusa en cuatro cuartillas, pero sí que nos ofrezcas pinceladas sobre su personalidad, estudios, ejercicio de la profesión y cómo fue su vida revolucionaria.

L.-Fue niño y adolescente muy pobre y en esas edades, Félix ayudó a la economía familiar, pues fue un honrado “buscavida”. Por eso, hizo y vendió papalotes; trabajó con el padre en una pequeña parcela de tierra, y levantó una especie de carpa de circo con entrada pagada con botones de distintos tipos.  Los botones no faltaron en su casa para las ropas, aunque sí escaseaban los productos más necesarios.

A.- ¿Estudios?

L.-Pasó el tiempo y terminaron los estudios. En 1934 se graduó de Tenedor de Libros de la Academia Rabiña y en 1936, empezó a escribir como Corresponsal en los periódicos La Prensa; El Sol, de Marianao; en el Programa de Radio llamado Diario del Aire (de la emisora radial CMCR, en Infanta 115); después en La Discusión, uno de los más importantes periódicos del país, y más tarde, 1938, fue Jefe de Información del Noticiero de la emisora El Progreso Cubano, (en las calles Monte y Ángeles), también trasmitido por las emisoras CMBC y COBC. El Progreso Cubano luego dio lugar a la popularísima emisora Radio Progreso.

En mayo de 1948 ingresó oficialmente al Colegio Provincial de Periodistas de La Habana y en febrero de 1949 matriculó en el Colegio Nacional.

A.- Supongo que te quedan más revelaciones sobre Elmusa periodista ¿sí?

L.- Claro, muchos años y con excelencia Elmusa ejerció periodismo, iniciado cuando era estudiante del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Entonces creó en Buenavista la revista “Amena”. Y, es a partir de 1936 cuando hace los “pininos” periodísticos en EL SOL, en Marianao, que fue un periódico tipo “sábana”, con 12 páginas, de cuatro colores y con corresponsales en algunas capitales del mundo, por ejemplo, en el K.I. Kolstoff, de Moscú.

Ya en 1937 participó en distintas secciones, a veces firmadas con su nombre y otras, con el modesto pseudónimo de “Don Nadie”, lo cual le retrata en cuerpo y alma como un bromista; en tanto compartía páginas con los colegas Samuel Urra, Imeldo Álvarez y otros compañeros.

Félix representó al diario La Discusión en la Comisión Soberana que preparaba la futura Constitución de 1940, a la que pertenecían también Juan Manuel Márquez y otras figuras respetables.

A partir del 10 de marzo de 1952, se entregó a la lucha con el  líder ortodoxo Juan Manuel Márquez para la elaboración de trabajos periodísticos en una planta de transmisión radial llamada La Voz de la Libertad. Ambos fueron enemigos de las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, y fervientes seguidores del ideario de José Martí. Así en 1941, Elmusa viajó a República Dominicana y recorrió los sitios visitados por Martí y Máximo Gómez, y más tarde lo hizo en Tampa y Cayo Hueso con los mismos fines.

A.- Elmusa ¿se casó y tuvo hijos?

L.- Dos veces contrajo nupcias. En 1939 se casó con Hortensia Fernández y tuvo con ella dos hijos: Félix y Roberto. Después, en 1948, ya divorciado, contrajo matrimonio con Esther Iglesias y con ella tuvo a Mercedes y a Edilberto.

A.- ¿Cuándo comenzó la amistad entre Elmusa y Márquez?

L.- Desde comienzo del decenio de 1930, Elmusa sostenía estrecha amistad con el también periodista y mártir del Granma Juan Manuel Márquez, quien influyó notablemente en sus ideas políticas y lo presentó, en 1955, a Fidel en Estados Unidos. En territorio estadunidense donde se hallaban exiliados, Elmusa y Márquez crearon clubes para romper el silencio impuesto sobre  la lucha insurreccional cubana contra Batista.

Elmusa fue fichado el 26 de febrero de 1953 por los órganos represivos de la dictadura batistiana, razón por la cual el 22 de febrero de 1954 emprendió viaje hacia el exilio. El 28 de abril del mencionado año en carta a su hermana informó que agentes de Batista lo asediaban en suelo norteamericano.

A.- Sobre la etapa en México, nos amplía el entrevistado.

L.- Como se sabe, Elmusa se sumó en México a la columna expedicionaria del Granma, y fue nombrado jefe de abastecimiento de las casas-campamentos. De esa etapa se conservan fotos suyas con Raúl, Che, Almeida, Juan Manuel Márquez, y otros compañeros.

El 10 de julio de 1956 El Morito contrajo tifus y fue ingresado once días en México. El 15 de octubre de ese año compró una pistola Star calibre 38. Con dicha arma y una ametralladora de mano Thompson, realizó los entrenamientos. Esas armas serían sus acompañantes inseparables, desde la salida de México hasta su muerte en Cuba.

Antes de la partida del puerto de Tuxpan, se cayó por un barranco y sufrió la fractura incompleta del brazo izquierdo, lesión que aún le molestaba en la travesía rumbo a Cuba. Por aquellos días, había expresado a sus compañeros que sería el cronista de la gesta del Granma.

A.- Imaginamos cómo hubiera enriquecido la historiografía las crónicas de Félix Elmusa. Sobre el horrendo crimen cometido a pocos días del desembarco ¿qué información ofreces en tu libro El quinto expedicionario?

L.- Seré breve: Luego de la dispersión de Alegría de Pío, 6 de diciembre, Elmusa logró encontrarse con otros cinco expedicionarios. Pero en la mañana del 7 el grupo se dispersó y él y dos compañeros más andaban solo por parajes desconocidos, hasta caer en poder de militares a las órdenes del asesino capitán de la Marina, Julio Laurent. Por su lado, el sargento Roberto Frómeta Figueredo y sus militares capturaron a  tres expedicionarios. A todos  los condujeron en una camioneta por la zona de El Plátano y después, a un lugar abrupto denominado Monte Macahual,

En este sitio los asesinos dispararon al aire para que pareciera un combate, y de inmediato ellos fueron fusilados por los militares. Enseguida, los llevaron hacia la entrada del cementerio de Niquero y allí tiraron los cadáveres al suelo.  Al día siguiente, 9 de diciembre, personas del pueblo los enterraron junto con  más expedicionarios. Los cadáveres en total sumaron 17, todos habían sido abandonados, sin sepulturas.

En la necrópolis de Niquero permanecieron dos años y 61 días, hasta el triunfo de la Revolución, cuando en la tarde del domingo 8 de febrero de 1959, los restos fueron trasladados para ser expuestos con ceremonia luctuosa en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional, La Habana, y el martes 10, definitivamente, recibieron sepultura en el Cementerio de Colón.

Por último confieso: Considero que el mejor reportaje de Félix Elmusa fue su ejemplar vida. De ahí que la Distinción con su nombre de linaje palestino, constituya un honroso estímulo moral.

Por Ángela Oramas Camero

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