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Entregan Premios Nacionales de Periodismo José Martí y Juan Gualberto Gómez

Miguel Díaz-Canel Bermúdez (I), primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, entrega a Isabel Moya, el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2016 por la Obra de la Vida, en el Memorial José Martí (Foto: Marcelino Ortiz Vázquez/ACN)
Miguel Díaz-Canel Bermúdez (I), primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, entrega a Isabel Moya, el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2016 por la Obra de la Vida, en el Memorial José Martí (Foto: Marcelino Ortiz Vázquez/ACN)

Si el periodismo de investigación y análisis siempre ha sido una necesidad de la prensa revolucionaria, hoy es definitivamente imprescindible para cumplir con el mandato del Partido, al convocarnos a participar activamente en la renovación y perfeccionamiento del modelo socialista cubano y del pueblo que aspira a mejorar sus condiciones de vida y a proyectarse en un entorno realmente humano; afirmó Pedro de la Hoz al recibir este viernes el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, máximo reconocimiento que otorga la Unión de Periodistas de Cuba.

Eduardo Yassells (Izq.) recibe el Diploma del Premio Nacional de Periodismo José Martí, de manos de Antonio Moltó, presidente de la Upec (Foto: Yoandry Avila Guerra)
Eduardo Yassells (Izq.) recibe el Diploma del Premio Nacional de Periodismo José Martí, de manos de Antonio Moltó, presidente de la Upec (Foto: Yoandry Avila Guerra)

En ceremonia efectuada este viernes en el Memorial José Martí, en La Habana, también recibieron el premio la doctora Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, y Eduardo Yasells, periodista jubilado e integrante del Comité Nacional de la Upec.

En el acto se hizo entrega del Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año en Televisión al periodista del Sistema informativo de la Televisión Wilmer Rodríguez Fernández; en prensa escrita el galardón fue para Enrique Ojito, del periódico Escambray; en prensa digital lo recibió su compañera de trabajo Giselle Morales Rodríguez; en radio la ganadora fue Minosca Cadalzo Navarro, corresponsal de Radio Rebelde en Villa Clara; y en gráfica se premió a Lázaro Miranda (Laz) del diario Juventud Rebelde.

La premiada Isabel Moya al dirigirse a los presentes agradeció el premio obtenido y se lo dedicó a todos los que la han acompañado durante más de 30 años del ejercicio del periodismo: a sus compañeros de la Editorial de la Mujer, a la Federación de Mujeres Cubanas, a los colegas de su generación, a los de la Facultad de Comunicación, a los de la Upec y muchos otros; “porque la alegría no es cierta si no se comparte”, aseguró.

“Más allá de diferencias generacionales o de cualquier otra índole nos une hacer un periodismo que parte de otros valores-noticias, que no se mueve tanto con las lógicas de las guerras, los grandes eventos, las catástrofes, un periodismo más íntimo, pero no por eso menor, no olvidemos que lo cotidiano es político.  Un periodismo con una profunda vocación de servicio”, afirmó Isabel Moya.

Al homenaje asistieron Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Joel Suárez jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido; Antonio Moltó presidente de la Upec y colegas y familiares de los homenajeados.

Wilmer Rodríguez Fernández (D), periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, recibe el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez en Televisión por la Obra del Año 2016, de manos de Bárbara Doval (I), Vicepresidenta de la Upec (Foto: Macelino Vázquez / ACN)
Wilmer Rodríguez Fernández (D), periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, recibe el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez en Televisión por la Obra del Año 2016, de manos de Bárbara Doval (I), Vicepresidenta de la Upec (Foto: Macelino Vázquez / ACN)

Al resumir el acto Pedro Pablo Rodríguez, periodista e investigador del Centro de Estudios Martianos destacó la amistad que existió entre José Martí y Juan Gualberto Gómez, dos cubanos dignos que pusieron sus capacidades creadoras de periodistas al servicio de la libertad de Cuba.

A la par resaltó cómo Fidel Castro y Ernesto Guevara también fueron hombres que se unieron en el afán de comunicar, de hacer llegar a las masas un mensaje claro y eficiente desde las técnicas del periodismo.

La exposición personal “Muñoa a 4 manos” del fotógrafo de la Agencia Prensa Latina Juan Manuel Muñoa y su hija Jenny Muñoa, fotógrafa del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue inaugurada en los salones del Memorial José Martí como colofón de la entrega de los premios de periodismo.

Isabel Moya mientras leía sus emotivas palabras en el Memorial José Martí (Foto: Yoandry Avila Guerra)
Isabel Moya mientras leía sus emotivas palabras en el Memorial José Martí (Foto: Yoandry Avila Guerra)

PALABRAS DE ISABELITA MOYA, PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO JOSÉ MARTÍ

Me disculpan por romper el protocolo, por supuesto que me siento representada en las palabras de Pedro, a quien admiro y respeto, a nombre de todos los premiados.

Pero lo que yo quiero decir es algo más personal.  Y es nombrar a las personas con quien comparto este premio.  Porque la alegría no es cierta, sino se comparte.

Comparto este premio con todo el colectivo de la Editorial de la Mujer, las personas que están ahora o estuvieron en algún momento, porque ser de Mujeres te marca para siempre. Un colectivo donde conviven desde una graduada de la Márquez Sterling hasta una recién

Enrique Ojito Linares, del periódico Escambray, recibe de Aixa Hevia, viceprimera de la Upec, el premio anual Juan Gualberto Gómez en prensa escrita (Foto: Yoandry Avila Guerra)
Enrique Ojito Linares, del periódico Escambray, recibe de Aixa Hevia, viceprimera de la Upec, el premio anual Juan Gualberto Gómez en prensa escrita (Foto: Yoandry Avila Guerra)

egresada de la Facultad.  Pero mas allá de diferencias generacionales o de cualquier otra índole nos une hacer un periodismo que parte de otros valores noticias, que no se mueve tanto con las lógicas de las guerras, los grandes eventos, las catástrofes, un periodismo más intimo, pero no por eso menor, no olvidemos que lo cotidiano es político.  Un periodismo con una profunda vocación de servicio.

Comparto este premio con todas mis compañeras de la FMC, donde me formé y recibí todas las oportunidades para superarme, que me ha posibilitado incluso representar a mi país en importantes eventos internacionales.  Son muchos nombres en 30 años, pero en uno se encierra todas nuestras aspiraciones: Vilma Espín, la guerrillera que no ha dejado nunca de luchar contra todo tipo de injusticia y discriminación.

El Dr. en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez (Foto: Yoandry Avila Guerra)
El Dr. en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez (Foto: Yoandry Avila Guerra)

Comparto este premio con los colegas de mi generación.  No vivimos la clandestinidad, ni la Sierra, no fuimos 4 bocas en Girón, no alfabetizamos, nacimos en los increíbles años 60 en un país bloqueado.  Vimos a nuestros padres llorar en la Plaza cuando Fidel leía la carta de despedida del Che, dormimos en los sofás de los centros de trabajo esperando que se acabaran las interminables reuniones, nos íbamos con ellos a los trabajos voluntarios, estrenamos las escuelas vocacionales y las escuelas en el campo, celebramos los quince con zapaticos de Primor… apenas cinco años después de graduados llegó el período especial y por no haber, ni periódicos prácticamente había… pero aquí estamos haciendo un periodismo ético y comprometido.

Lo comparto con mis colegas directivos de la prensa.  No solo tenemos que multiplicar los panes y los peces (entiéndase la gasolina, los toners, las computadoras) sino que nos reinventamos  en el afán de hacer el periodismo que nuestra sociedad necesita y reclama.

Minoska Cadalso Navarro (D), corresponsal de Radio Rebelde en Villa Clara, recibe el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez en Radio por la Obra del Año 2016 (Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN)
Minoska Cadalso Navarro (D), corresponsal de Radio Rebelde en Villa Clara, recibe el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez en Radio por la Obra del Año 2016 (Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN)

Lo comparto con mis colegas de la Facultad de Comunicación que acaba de obtener la categoría de Excelencia y que cierra la biblioteca para que yo imparta mis clases.

Lo comparto con mis compañeras y compañeros del Instituto Internacional de Periodismo Jose Martí y en especial con el Guille, Guillermo Cabrera, que me permitió crear una cátedra que hoy es referente en América Latina.

Lo comparto con todos mis alumnos y alumnas.

Lo comparto con mis cómplices de la Upec a cuyo Comité Nacional me enorgullezco de pertenecer y donde he vivido aventuras como hacer una maestría a distancia en Santa Clara viajando mensualmente.

Lo comparto con la Asociación de Comunicadores Sociales quienes también me han sumado a sus proyectos y con todas las personas que en el Consejo de Estado y en el Comité Central del Partido han tendido puentes para el mejor funcionamiento de nuestras publicaciones.

Lo comparto por supuesto con mi familia, la de origen mi padre Armando, ya fallecido, mi hermano Beby y mi madre Isabel, una Mariana de estos tiempos , de origen jamaicano, que nos ha enseñado a amar la Revolución en el día a día.  Y por supuesto con la familia que he creado con Juan Carlos, Gabriela, Jorge, Oscar y tantas personas que quiero y me quieren.

Tal vez dirán ¿Pero ese premio no alcanza ni a pedacitos?.  Por supuesto que sí, este es un premio que se multiplica porque invoca a Jose Martí quien afirmó´ “No hay hermosura mayor que el agradecimiento”.

Pedro de la Hoz, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2016 por la Obra de la Vida, interviene a nombre de los homenajeados (Foto: Marcelino Ortiz Vázquez/ACN)
Pedro de la Hoz, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2016 por la Obra de la Vida, interviene en nombre de los homenajeados (Foto: Marcelino Ortiz Vázquez/ACN)

Palabras pronunciadas por Pedro de la Hoz en el acto de entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí 2017. Memorial José Martí, La Habana, 10 de marzo de 2017.

Estampa de caballero, estirpe guerrillera, a los 17 años emprendió su fecunda carrera en la profesión, quizás sin tomar conciencia todavía de que era una elección para toda la vida.

Eran tiempos de urgencia en su Santiago insurrecta, y lo más importante resultaba hallar una salida a la asfixiante situación que padecía la isla bajo la dictadura.

Conspiró en la clandestinidad, trasegó armas para la Sierra Maestra, cayó prisionero, afrontó vejaciones y torturas. Con el triunfo revolucionario, incorporado al Ejército Rebelde, reencontró definitivamente el camino de la prensa mediante un atajo envidiable: la convocatoria de Camilo para que se sumara a la gestación de la revista Verde Olivo.

Sí, Eduardo Yasells, te envidio haber asistido a la publicación inicial y seriada de los Pasajes de la guerra revolucionaria, del comandante Ernesto Guevara.

Tú lo has contado así: “Tengo el privilegio de haber sido testigo presencial de cómo preparó esos pasajes: grababa en cinta magnetofónica sus recuerdos, vivencias, apuntes de su diario. Después Manresa, su jefe de despacho, transcribía mecanográficamente esas grabaciones, y Che las revisaba, además de citar a otros participantes en las acciones relatadas, para verificar cifras, nombres, fechas y otros datos. También en Verde Olivo, publicó sus Consejos al combatiente, donde da especial valor a la moral y disciplina, como bases sobre las cuales se debe asentar la fortaleza de un ejército”.

Qué no sabrás tú del periodismo fraguado al calor de la pólvora, de las movilizaciones combativas, de la plaza sitiada, de la formación de corresponsales de guerra. Qué no sabrás tú del difícil oficio del editor, de trazar pautas de intención, de acrisolar voluntades para responder a la encomienda.

Ella tiene la edad de mi hermano menor. Nació en el año de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana y de la derrota del imperialismo en Playa Girón. Sagradas palabras a las que nunca renunciaremos: socialismo y antimperialismo.

No calculas, Isabel Moya, cuánto he aprendido de ti; hablar de tu entereza, de tu inteligencia, de tu consagración pareciera un lugar común.

Pero voy a otro aspecto de tu obra que es la que más me interesa: la ciencia y conciencia que se unen en tu paciente, adelantada y posiblemente no siempre bien comprendida labor por poner al derecho lo que por mucho tiempo –aún, para muchos, hoy todavía- ha estado al revés: el justo, impostergable e imprescindible lugar de la mujer. Lo has hecho bien tanto desde la escritura periodística como desde la organización editorial.

Confieso que para mí el tema se me antojaba algo distante e inasible hasta que leí un libro tuyo; El sexo de los ángeles: una mirada de género a los medios de comunicación. Hoy suscribo plenamente tu misión y lo hago desde estas palabras tuyas: “Todavía en lo subjetivo tenemos mucho que hacer, porque los cambios que dependen de la conciencia, de la cultura, no se estructuran automáticamente desde cambios en la vida económica o en la legislación. Por eso, para nosotras el trabajo de la revista, el trabajo en los medios, es tan importante, porque es ayudar a cambiar estereotipos, porque es ayudar a socializar nuevas ideas, nuevas representaciones de lo femenino y de lo masculino”.

Quién me iba a decir que compartiría este momento con Yasells e Isabelita. Quién imaginaría estar juntos en este sitio de obligado culto para agradecer el honor que la Unión de Periodistas de Cuba nos ha hecho al concedernos el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida.

De más está decir que el reconocimiento nos compromete. Esta afirmación no es retórica, sino en el caso de todos y cada uno de nosotros, incluyendo los colegas que merecieron los premios Juan Gualberto Gómez, se trata, estoy seguro, de un compromiso raigal que nace de nuestro entendimiento del papel de la prensa y el periodista en el momento actual y los días por venir.

El 21 de octubre de 1977 a Fidel Castro, que protagonizaba una histórica visita a Jamaica, un periodista le preguntó su opinión acerca de la libertad de expresión: El líder histórico de la Revolución respondió: En nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos pertenecen al pueblo. Y debe existir la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios en favor de los intereses de la causa, en la crítica dura todo lo que esté mal hecho. Creo que mientras más crítica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor…”

Siento que todavía estamos en deuda con esa visión fidelista de la prensa. No es que hayamos dejado de hacer, sino de que debemos hacerlo mejor, con más eficacia, valor e inteligencia. Si el periodismo de investigación y análisis siempre ha sido una necesidad de la prensa revolucionaria, hoy es definitivamente imprescindible para cumplir con el mandato del Partido, al convocarnos a participar activamente en la renovación y perfeccionamiento del modelo socialista cubano y del pueblo que aspira a mejorar sus condiciones de vida y a proyectarse en un entorno realmente humano.

Habrá que ver de qué manera no solo interpretamos sino llevamos a la práctica de nuestra profesión uno de los lúcidos enunciados de Ernesto Che Guevara en su ensayo El socialismo y el hombre en Cuba: “Cuando el hombre toma conciencia de producir para la sociedad y no para enriquecer al dueño de los medios de producción, entonces se verá reflejado en su propia obra, que es en beneficio de toda la sociedad, incluyéndolo a él como individuo. Esta condición, junto a la posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social, lo convierten en un hombre más libre y pleno”.

Ni la postura del francotirador ni la obsecuencia paralizante. La realidad cubana requiere una mirada penetrante, aguda, juiciosa, radical desde las múltiples plataformas disponibles: los medios tradicionales y los nuevos soportes desarrollados en la era digital. Esa mirada tampoco puede ser ajena a la comprensión exacta del contexto internacional en que se lleva a cabo nuestra experiencia revolucionaria, sin encasillar nuestros criterios en esquemas maniqueos o reduccionistas, pero sin dejarnos seducir por los cantos de sirena del relativismo postmoderno.

Estos temas, me atrevo a decir, ocuparán seguramente las reflexiones colectivas que nos lleven al próximo Congreso de la UPEC, aunque pienso deben formar parte de la agenda cotidiana de nuestras redacciones.

En mi caso personal, quiero se me permita decir lo siguiente. Primero agradecer a quienes han confiado y me han apoyado a lo largo de mi carrera. He aquí unos cuantos nombres ausentes y presentes: mi tío Roberto González Quesada, distinguido también con el Premio Nacional de Periodismo José Martí; Armando Hart, Pedro Hernández Soto, Enrique Román, la indómita Marta Rojas, mi amigo Miguel Barnet y mi compañera Virginia Alberdi. El diario Granma es mi casa y sus habitantes mi familia. La UPEC, una fortaleza. La UNEAC un desafío estimulante.

Mi vocación de servir es irreductible. Mi Patria es hogar, trinchera, sueño posible.

 

Muchas gracias

 

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